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"Queremos encontrarlo vivo o muerto", expresan hermanos de migrantes

A la caravana de madres de desaparecidos se suman familiares en búsqueda de cualquier noticia

Veracruz, Ver.- Luis Alberto López, hermano de Juan Carlos López Martínez, cuenta: “Somos de El Salvador, mi hermano se fue de la casa en busca de mejor futuro en los Estados Unidos. Allá nos dejó en el 2001, desde entonces no sabemos nada de él.

“Mi madre ya no pudo venir a la caravana, está cansada, y por eso me mandó, ‘ve y dile a las madres que andan en busca de sus hijos que les mando mi cariño, la esperanza y las oraciones de que pronto se dará con ellos’, me dijo y me echó la bendición.

Luis Alberto López narra esto desde una mesa humilde con comida en la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, en el Puerto de Veracruz. Los padres, acólitos y demás voluntarios se organizaron para preparar la recepción a la caravana de madres en busca de sus hijos extraviados en México.

Les han preparado salsa de huevo, chicharrones, platos de fruta fresca y agua de sabor. El padre Abel López Chávez, vicario de la Diócesis de Veracruz, les dio la bienvenida y les dijo que sus oraciones eran para ellas al igual que el dolor de muchas madres veracruzanas en la misma situación.

Luis Alberto López detalla: “mi hermano nos dio señales de vida, por última vez, en el sur de Veracruz; unas personas, en 2005, nos comentaron que le habían visto por los rumbos de Texistepec, que allí le habían visto andar brincando de un lugar a otro, al parecer, afectado de sus facultades mentales.

“Yo vine a México en 2009 a una caravana y allí me comentaron que lo habían visto, igual, que andaba loco y no daban más pista de él. Mi madre y yo queremos saber lo mismo, queremos saber de él y encontrarle ya sea vivo o muerto para estar en paz”.

Caso parecido el de Alejandro Xavier Celaya, quien viene desde el Salvador para saber noticias sobre su hermano Rafael Celaya, quien lleva 11 años fuera de casa:

“Se fue después de los terremotos en El Salvador, toda su casa quedó destrozada, y su hija y su esposa perdieron la vida en ese entones. Se puso muy mal, y por eso le dieron ganas de irse.

“Le perdimos la pista en México, en el sur, y pese a que hemos venido a todas las caravanas, no han dado con él, pedimos que nos ayuden para encontrarle”, exclamó.

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