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La Patrona: un pueblo en abandono, pero con gran corazón

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Una muestra del Veracruz que sabe "sufrir y cantar"

Bien sabemos en Veracruz que el tema “migrantes” no está en la agenda del gobernador Javier Duarte de Ochoa. De hecho, en esta semana, todos los días del diario del mandatario fueron tachados por una larga línea diagonal, con motivo de su viaje familiar a Italia.

Los migrantes y los accidentes que éstos han sufrido en la entidad, son materia “federal” para el gobierno de Veracruz.

Pese a ello, Las Patronas, el grupo de mujeres voluntarias que nutre a los viajeros con alimento y cariño recibió un reconocimiento el jueves pasado por parte del presidente Enrique Peña Nieto.

A no pocas horas de la capital…

Amatlán de los Reyes es uno de los lugarcitos inmersos en la zona central montañosa de Veracruz, donde la gente, dicen los que saben, trabaja en la recolección de la caña y del café, “cuando éste aún tenía un precio digno y un valor real”, una labor que “ahora no les permite subsistir”.

Más que avanzar, en ‘La Patrona’, comunidad de Amatlán, han “ido en retroceso”. Así lo manifiestan las mujeres que han ofrecido alimento y bebida a los centroamericanos que transitan hacia Estados Unidos, a bordo de vagones de tren que han sido asaltados, que se han descarrilado y que a su paso han dejado rotos cuerpos y sueños.

En esa localidad vive una mujer llamada Norma Romero Vásquez, ella, desde hace 18 años, prepara comida junto a otras voluntarias; con el riesgo que implica acercarse a los hombres que viajan colgados del tren en movimiento, hacen enormes esfuerzos para que esos bultos queden en manos de los pasajeros indefensos que salen de sus tierras a buscar mejores destinos, y que muchos terminan truncados.

En ‘La Patrona’ claman desde hace muchos años por oportunidades de trabajo, “de niñas, podíamos corretear entre los sembradíos tranquilamente”, y ahora la realidad es muy diferente. Su horizonte es el de un país “fracturado, atravesado por la violencia, por la impunidad, por la apatía, por la discriminación”.

Las mujeres de los pueblos como ‘La Patrona’ piden oportunidades de desarrollo permanentes, no viajeras.

Y desean que a sus jóvenes se les permita descubrir un mundo de posibilidades en lugar de uno hostil y limitado, “que tengan acceso a la cultura y a la educación, que les liberen algún día para poder conocer otros lugares, pero sin la necesidad de subirse a una bestia moderna de metal”.

En ese poblado surgió el grupo ‘Las Patronas’ que esta semana fue reconocido con el Premio Nacional de los Derechos Humanos 2013.

En esa misma comunidad hay cuatro cantinas por una escuela, prueba del estado de "abandono" en que los han dejado como pueblo, aseguran.

Uno de los más enérgicos y valientes defensores de los migrantes, el padre Alejandro Solalinde no acudió a la ceremonia, realizada en Los Pinos, en protesta del discurso político que no ha aterrizado en la defensa de los derechos, protección y seguridad de los migrantes.

Tampoco atestiguó tal evento ninguna autoridad del estado de Veracruz, ya lo han dicho, es un renglón competente a la federación.

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