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Reportan primer registro de huellas de dinosaurio en Sonora

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Ricardo Servín Pichardo, de la UNAM, logró identificar al menos seis grupos taxonómicos diferentes.

Ricardo Servín Pichardo, biólogo de la UNAM, realizó el primer registro de icnitas (huellas) que dejaron dinosaurios en su paso por Sonora, hace más de 70 millones de años.

El estudio –bajo la dirección de René Hernández Rivera, maestro en ciencias y paleontólogo del Instituto de Geología, IGL–, con el que se tituló en la Facultad de Ciencias (FC), consiste en una descripción e interpretación de dinosauricnitas (huellas de dinosaurios) y es uno de los más de 10 registros que diversos paleontólogos han realizado sobre las pisadas que recuerdan el paso de esos animales prehistóricos por la tierra que hoy es México.

Desde el punto de vista geológico, los registros en el país abarcan desde el Jurásico Medio al Cretácico Superior. Las dinosauricnitas que Servín Pichardo describe fueron encontradas en rocas del Grupo Cabullona.

Este último fue localizado en una cuenca homónima; se trata de una serie de cinco formaciones geológicas continentales que datan del Cretácico Tardío y que, en su mayoría, representan ambientes de depósito lacustre y fluvial.

El área o unidad litológica estudiada se ubica al noroeste de la entidad federativa, en el ejido de Esqueda, municipio de Fronteras, a unos 70 kilómetros al sur de la frontera internacional entre Douglas, Arizona, y Agua Prieta, Sonora.

La mayoría de las icnitas analizadas proceden de un sitio conocido popularmente como Carro Quebrado. Además de las huellas in situ, ahí se han encontrado evidencias de estromatolitos y ostrácodos. 
En salidas a campo, durante mayo de 2010 y julio de 2011, Servín Pichardo siguió los pasos de dinosaurios y realizó calcas plásticas de la morfología de las icnitas. Luego midió, comparó, describió e interpretó 35 dinosauricnitas: 27 dispuestas en tres rastros y ocho aisladas.

Con la descripción morfológica de las pisadas, las mediciones morfométricas de icnitas aisladas y de rastros (secuencia de tres o más huellas de un mismo individuo) y las comparaciones bibliográficas, identificó al menos seis grupos taxonómicos diferentes de dinosaurios.

Las actividades de campo se realizaron con apoyo del Grupo México; de Marisol Montellano, del IGL; de Carlos González, de la Estación Regional del Noroeste (ERNO) de esta casa de estudios; de Rafael Pacheco, de la Universidad de Sonora; del entonces estudiante de posgrado en la UNAM, Ángel Ramírez Velasco; los proyectos PAPIIT IN 101811-3 Y 216511-2 y las autoridades municipales y voluntarios del municipio de Fronteras, así como de Rubén Parra e Ignacio Lara, que permitieron estudiar algunas icnitas previamente recuperadas y que estaban bajo su resguardo en la localidad de Esqueda.

Dentro de los terópodos, dinosaurios carnívoros, se reconocieron varios grupos. Se hallaron terópodos indeterminados a partir de huellas aisladas, ambas tridáctilas (con tres dedos). Posiblemente fueron generadas por individuos juveniles o especies pequeñas con base en sus longitudes de cerca de 18 centímetros. Un abultamiento anómalo en una de ellas hace suponer a Servín Pichardo que podría ser "resultado de una sobre posición de huellas de diferente tamaño, un efecto patológico o ambas".

También se identificaron ornitomímidos, dinosaurios terópodos parecidos a las avestruces, con cuello, brazos y patas largas. Un rastro de cinco icnitas podiales consecutivas (de 21 centímetros de longitud, en promedio) indican que el que lo generó era un animal no mayor a 1.17 metros de altura (medidos desde el suelo hasta la articulación de la cadera con la pierna).

La proporción de los dedos y la morfología general “nos permite asegurarlo. Este rastro también muestra evidencia patológica. La alternancia de pasos (largos y cortos) indica que se desplazaba cojeando”.

El Rex y otros

Los tiranosáuridos fueron identificados a partir de una icnita tridáctila, muy robusta, de casi 43 centímetros de longitud, más larga que ancha (característica que permite asignarla a esta familia). "No afirmo que sea de Tyrannosaurus rex, sólo que fue producida por un miembro de menor tamaño dentro de la familia de ese dinosaurio".

Del grupo taxonómico de los Deinonicosaurios identificó dos familias: los trodóntidos (a partir de una huella de no más de 15 centímetros de longitud) y los dromeosáuridos (de dos huellas que no pasan de 21 centímetros de longitud).

Ambas huellas son didáctilas (dos dedos), "condición que ha sido atribuida a la presencia de una garra hiperretraible en el dígito dos, que se mantenía levantada o tocaba muy poco el suelo cuando el animal se desplazaba", acotó.

Los dromeosáuridos eran grandes, como el velociraptor de la saga deJurassic Park. Los trodóntidos, comparativamente con éstos, eran más pequeños.

A una huella podial con morfología coincidente con las icnitas de saurópodos que sobrevivieron al final del Cretácico Tardío en Norteamérica, con forma circular y carente de dedos, Servín Pichardo la asignó al grupo de los titanosaurios.

El último grupo que reconoció fue el de los hadrosaurios o dinosaurios pico de pato. En esta región están representados por dos rastros generados por individuos adultos y una icnita aislada producida por un subadulto.

Todas las huellas de este morfotipo son, en general, redondeadas: el talón y la punta de los dedos son redondos, amplios y robustos. "Eran animales que caminaban y su velocidad era lenta", según cálculos matemáticos del biólogo universitario.

Además de contribuir al conocimiento de la diversidad de esos animales prehistóricos de México, en particular de Sonora, el análisis de Servín Pichardo ayuda a comprender las semejanzas y diferencias en la composición faunísticas de dinosaurios en varias localidades norteamericanas.

Por evidencia fósil directa (huesos y dientes) e indirecta (huellas), el noroeste de ese estado (Grupo Cabullona), el suroeste de Arizona (Formación Fort Crittenden), el suroeste de Nuevo México (Formación Ringbone) y el sur de Coahuila (Formación Cerro del Pueblo) tienen un componente faunístico con grupos de dinosaurios similares, aunque no todos están representados en las formaciones geológicas anteriores: los tiranosáuridos y hadrosaurios están en todas; mientras que los titanosaurios y ornitomímidos sólo se han encontrado en Sonora y Coahuila.

Servín Pichardo indicó que la icnofauna estudiada en Sonora es una de las más diversas de nuestro país y que, por primera vez, se aportó evidencia patológica en huellas de dinosaurios (en el caso de un rastro de ornitomímido y posiblemente una icnita aislada de terópodo indeterminado), lo cual no se conocía antes para México.

Sobre la unidad litológica en estudio, aún no descrita formalmente, el universitario hace sólo una descripción preliminar paleoambiental, pues es de un espesor bastante grande: 800 metros. La cantera en la que trabajó no mide más de tres metros. "Todavía falta estudiar esa zona".

Lo más importante de este trabajo, consideró, es que las icnitas fósiles indican que hay grupos taxonómicos en el Grupo Cabullona de los que "aún no hemos encontrado sus fósiles corporales".

Esto, concluyó, es un precedente para que continúen los estudios paleontológicos en la nación. Hace años no se conocían las huellas, sólo elementos esqueléticos de dinosaurios en la zona (reportados en 1995), por lo que debe haber en Sonora, y en todo el territorio nacional, áreas donde diferentes tipos de fósiles pueden aportar información complementaria para entender a esos animales de México.

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