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Un detenido por caso Karime; hay dos prófugos, dice Procurador

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Las enterraron en cemento, y personal de la Procuraduría tardó más de cuatro horas en exhumar sus cuerpos de una fosa clandestina.

En conferencia de prensa, el procurador de Justicia del Estado, Luis Ángel Bravo Contreras, afirmó que Mónica Teodora Reyes Baruch, tía de la niña Karime Cruz Reyes, participó de forma directa en el secuestro de la menor, delito por el que al final ambas perdieron la vida.

De acuerdo con el funcionario estatal, Teodora Reyes tenía fuertes problemas económicos y no podía resolver el pago de su hipoteca, así como de otros adeudos que mantenía, planeando con su pareja sentimental, Miguel Ángel Lemarroy de oficio taxista, el secuestro de Karime.

Lo anterior se desprende de la confesión de José Armando Salinas Linares (alias 'el gordo'), único detenido por el caso, quien señaló haber participado junto a Lemarroy y Felipe Sosa en el secuestro, al tiempo en que pedían una recompensa de un millón de pesos.

Por ahora estos dos últimos involucrados permanecen prófugos y mantienen una orden de aprehensión en su contra.

"Hay un amplio operativo institucional de localización en contra de las otras dos personas que participaron en el plagio y la muerte de la menor y su tía", señaló Bravo Contreras.

Según la versión de Salinas Linares, Lemarroy alias 'El charro' y Felipe Sosa alias 'el panadero', privaron de la vida a la menor y a su tía a quienes mantuvieron en cautiverio por unos días, tras el supuesto secuestro.

No obstante, al no poder cobrar el dinero y ante el temor de ser identificados, dijo el procurador, los raptores decidieron privarlas de la vida inhumándolas en una fosa clandestina en el domicilio de Miguel Ángel Lemarroy.

Tanto Karime como su tía fueron sepultadas en cemento.

"Es un escenario cruel porque prácticamente este señor hizo una tumba en su casa, echó varias capas de cemento arriba de los cuerpos e incluso fueron más de cuatro horas las que nos llevaron para poder encontrarlos", detalló el procurador.

Bravo Contreras afirmó que la Alerta Amber no se emitió de forma inmediata porque protocolariamente no está recomendada en casos de secuestros, y si después se lanzó fue por la petición directa de los padres.

“Cuando en un caso se consignan signos de un secuestro es prohibitivo la alarma porque expone a riesgos a la víctima. Se hizo después de ya varios días, que ya cesaron las llamadas para pedir el recate, y a impulso de la familia”, subrayó el procurador.

El funcionario estatal abundó en que al momento de que la familia de Karime denunció los hechos el pasado 12 de julio, la menor y su tía ya habían sido privadas de la vida.

Inicialmente, apuntó, la niña y su familiar fueron mantenidas en cautiverio en dicha vivienda de la colonia Ávila Camacho, en Coatzacoalcos. Fue hasta que obtuvieron una orden del juez que procedieron a realizar el cateo el viernes 5 de septiembre, hallándolas muertas.

Aunque el plagio ocurrió el 7 de julio fue denunciado hasta el día 12 de ese mes. Conforme a los datos recabados, expuso el procurador, para ese momento ya habían ocurrido los asesinatos.

El caso se resolvió gracias a la información que la madre de Karime, Nora Reyes Baruch, proporcionó a las autoridades ministeriales.

La mujer recordó que en fechas previas a la desaparición el automóvil de su hermana Mónica había tenido una falla mecánica. En tanto se reparaba supuestamente ella había contratado al taxista Miguel Ángel Lemarroy para que la llevara a la escuela a recoger a su sobrina.

También fueron los testimonios de las hijas de Mónica y amigos cercanos quienes mencionaron que ésta tenía una relación sentimental con el taxista, confirmando igualmente que tenía serios problemas económicos.

Establecido el vínculo entre Mónica y Lemarroy, se descubrió que el taxista tenía antecedentes penales por fraude, que estuvo detenido por el delito de robo y que había cambiado de identidad en varias ocasiones.

Derivado de las investigaciones se encontraron otras relaciones cercanas al secuestrador, ubicando a José Armando Salinas Linares y Felipe Sosa Ascanio como cómplices.

Fue la policía Ministerial que localizó y detuvo a Armando Salinas Linares, quien reconoció su intervención en los hechos y reveló la participación de la tía de la menor en el ilícito, ratificando la colaboración de Sosa Ascanio y Lemarroy.

Finalmente Bravo Conteras reconoció que en días pasados existió una filtración de información dentro de la PGJE, misma que fue subida a internet en una página de Facebook, hecho que será investigado al interior de la dependencia.

“Tengo una investigación abierta pero esas filtraciones que contienen signos de verdad en cuanto a lo que era una versión de lo que ya estaba fluyendo en la averiguación”, refirió el funcionario estatal.

El procurador insistió en que tenían identificados varios domicilios en donde pudieron ocurrir los homicidios, sin embargo necesitaba la autorización de un juez para investigarlos, motivo de la demora en las indagaciones.

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