• Campo

Jornaleros exponen su vida y la de su familia

  • E-consulta
A cambio de 150 pesos diarios, Aarón Cruz Cruz, originario de Soteapan, perdió a su hijo de 8 años, mientras recolectaba tomates y pepino.

Coatzacoalcos, Ver.- No sólo trabajan en condiciones deplorables, los habitantes –principalmente indígenas- de la zona sur de Veracruz que salen como jornaleros hacia los campos agrícolas del norte del país exponen sus vidas y las de sus familias.

Aarón Cruz Cruz perdió a su hijo de ocho años por un descuido de la mujer que estaba a su cargo mientras recolectaba tomates y pepino en Hermosillo, Sonora.

El menor sufría hemofilia, una enfermedad mortal y hasta ahora sin cura, la cual puede iniciar con una simple herida hasta perder la vida por falta de coagulación en la sangre.

Aarón relató que en marzo de este año salió junto con familia de San Fernando Soteapan hacia Hermosillo, donde trabajaría durante ocho horas para una empresa que le proporcionó transporte y un lugar donde dormir, éste último sin sanitario ni regadera.

“No es mucho dinero, vamos por 150 pesos diarios, eso es al día lo que vamos ganando, vivimos en Hermosillo Sonora. Nos renta la empresa un cuarto”, narró.

El entrevistado dijo que mientras cumplía su jornada de trabajo una mujer cuidaba a su hijo de ocho años, pagada por la misma empresa, Desarrollo Tecnificado Agrícolas.

Sin embargo, el pequeño falleció luego caerse de una bicicleta y no recibió la atención que necesitaba.

Incluso, la muerte del niño fue dada conocer sus padres horas después de que ocurrieron los hechos.

“No quisieron avisar, se retrasó seis horas, se cayó a las 9:40, me dijeron los doctores que lo iban a operar y se me murió el niño”, se lamentó.

Aarón tuvo dificultades para que el cuerpo de su hijo llegara a Soteapan. Al arribar, el cadáver se encontraba en estado de descomposición.

Para traerlo, la familia tuvo que hacer llamadas y pagar diversos gastos, lo que los dejó endeudados por diez mil pesos y ahora no tienen como solventar el pago de los servicios funerarios.

Aarón y su esposa pidieron ayuda a la población y a las autoridades para actuar en consecuencia, pues revelaron que hay más veracruzanos en condiciones similares en Hermosillo, Sonora.

“Entre más necesita la gente más se fueron, no importa la muerte y han perdido la vida. Más de uno se ha muerto, hay otros y los entierran allá, a otros los queman y así iban a hacer con mi bebé, lo iban a quemar para no mandarlo”, finalizó.

Avc 

Versión para impresión