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“Este es un país que no llega a la quincena”

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En el primer bienio, cada día 2 mil 470 personas cayeron en pobreza.

En los primeros dos años del presente sexenio, 2 mil 470 personas cayeron cada día en la pobreza, lo que redunda en dos millones de pobres adicionales, mientras sólo 87 mil personas dejaron de estar en la pobreza extrema entre 2012-2014, señaló ayer el Instituto de Estudios para la Transición Democrática.

Con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la institución sostiene en el documento “Retrato de un País Desfigurado” que estos no son datos pasajeros, de una coyuntura, ni solamente muestra del primer bienio del gobierno federal actual, sino que están basados en un continuo histórico, en el largo plazo que muestra a la sociedad mexicana “resignada al estancamiento, a la pobreza de la mitad de habitantes, a la inseguridad y a la desigualdad extrema”.

En el rubro de los ingresos, el estudio detalla que el promedio de ingreso per cápita está por debajo del que existía previo a la crisis de 2009, resaltando que éste es 9.3 por ciento por debajo del de 1992, que era de 3, 322 pesos,  comparándolo con el de 2014, que fue de 3, 015 pesos. “Hace 23 años, 53.1 por ciento del total de la población tenía ingresos por debajo de la línea de bienestar; en el año 2014, seguía representando 53.2 por ciento”, subraya el documento, y agrega: “en diferentes estratos y con distintas intensidades, este es un país que no llega a la quincena, que no alcanza a cubrir sus necesidades al final de la jornada”.

Con respecto a los servicios básicos, como educación, acceso a servicios de salud, vivienda y alimentación, el estudio muestra que sólo el 20.5 por ciento de los mexicanos no es pobre ni vulnerable, a pesar de que por varios años el Estado ha tratado de mitigar y disminuir los rezagos y las carencias colectivas.

Otro dato a destacar es que, según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, el año pasado, el 64 por ciento de los perceptores tuvo un ingreso igual o menor a dos salarios mínimos, y sólo el 7 por ciento de la población laboralmente activa recibió un ingreso mayor a seis salarios mínimos al mes.

El informe detalla que si se analiza la situación de quienes ganan un salario mínimo, el 58 por ciento está en la pobreza y el 12 en la pobreza extrema; y quienes reciben dos salarios mínimos el 42.3 por ciento está en pobreza moderada y el 4 en pobreza extrema. Con ello dos millones de hogares en el país, integrados por diez millones de personas, la quinta parte del total de pobres “son pobres que trabajan, mexicanos que radican en el mundo de los bajísimos salarios, los menores a 140 pesos diarios.

El estudio califica esta realidad como una grave situación social que no se debe disimular, pues aunque hay un avance en el grupo más pobre de entre los pobres, los restantes nueve grupos continúan una ruta de descenso en sus ingresos corrientes, tendencia que, si sigue atacándose con las políticas públicas actuales, se proyectará en lo que resta de la década.

“Estos datos deben influir en el orden de las prioridades nacionales, en la orientación del gasto público y el social; se debe instaurar una política de recuperación de salarios, reestructurar el presupuesto y discutir una política regional de desarrollo que active la sensibilidad colectiva ante la desigualdad, generada por la mezcla de pobrezas viejas y nuevas”, subraya el documento.

El estudio concluye que “no hay democracia que resista un empobrecimiento sistemático”, pues el ánimo social contra las instituciones “proviene de esa reverberación social, de esa contrastación de una riqueza insensible y arrogante frente a una pobreza sin salida, vengativa y también violenta”.

Agrega que “los nuevos datos y diagnósticos no pueden conducir a naturalizar la pobreza y la desigualdad, asumirlas como características inherentes e inamovibles del paisaje social, ni a persistir en estrategias y políticas que han demostrado ya su fracaso histórico” sino hacer una evaluación, desprovista de prejuicios, de los supuestos que han guiado la estrategia del Estado para combatir este problema social y de la política económico social. 

Con información de La Crónica de Hoy http://bit.ly/1J68cIo

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