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Penal de Allende, “el infierno” en pleno centro de Veracruz

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Fue inaugurado en los tiempos de Porfirio Díaz. En 6 años abandonado solo ha servido como locación de dos películas

Veracruz, Ver.- La tensión de sufrimiento se respira en cada paso recorrido dentro del ex penal de Allende. Caminar hacia sus celdas abandonadas es como bajar al infierno en un túnel sin iluminación y repleto de óxido.

No existe imagen alguna de felicidad, lo más cercano al amor reposa en un portarretrato viejo, con manchas del olvido por sus familiares de una menor no mayor a los cuatro años.

El edificio construido en 1902 e inaugurado en 1908 por el entonces presidente de la República, Porfirio Díaz Mori, se encuentra en el abandono y en lucha por diversos sectores para reabrirlo como un centro penitenciario, un museo u otra función similar del ámbito cultural. Por el momento solo ha sido utilizado para la filmación de dos películas, una con el actor Mel Gibson, y otra con la cantante Gloria Trevi.

Penal de Allende, seis años en el abandono

En 2009 se dio a conocer la construcción de un nuevo centro de readaptación social en Medellín de Bravo que haría las funciones del penal de Allende, para ello se invertirían 854 millones de pesos, de los cuales Gobierno del Estado solo entregó una primera aportación de 179 millones de pesos. El proyecto se detuvo y nada indica que vaya a continuar, por el momento.

La capilla aledaña a la torre mayor de vigilancia muestra en letras negras, la mentalidad de arrepentimiento en todo aquel que transitó por los pasillos de esta construcción ubicada por la avenida Allende: “Escogería antes la puerta de la casa de mi Dios que habitar en la morada de la maldad”.

A casi seis años de su cierre, las paredes del ex penal de Allende lucen repletas de sudor, pinturas con letras en otro idioma, un espacio perfecto para los indigentes a diferencia de su plan inicial, las nuevas oficinas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Veracruz.

“Atrapen al gringo”

Hace más de cien años recluyó a cientos de presos, pero en el último lustro, sólo ha sido ocupado como locación para grabar a la cantante Gloria Trevi y el productor estadounidense, Mel Gibson.

El comedor irradia blancura, algunos botes de pintura siguen en los pisos repletos de basura ocasionada por los árboles que se retuercen entre las paredes verdosas.

Al fondo, la reja prestaría imagen a actores imitando ser custodios, testigos de cómo mojan salvajemente a tres mujeres, supuestas procesadas con Gloria Trevi.

La oscuridad se compagina en la siguiente sección, donde pasó toda la producción que también filmó “Atrapen al gringo”, protagonizada por Mel Gibson y dirigida por Adrian Grunberg.

El patio con algunos dibujos de muerte y letras en portugués, albergó a 960 internos, quienes fueron desalojados a principios de enero del 2010.

“El infierno está aquí”

Las fichas del Centro Penitenciario crujen bajo los pies de la entrada principal, en línea vertical del reloj admirado sobre la avenida Ignacio Allende. El primer filtro de visita familiar exige credencial de elector u otra identificación oficial, siempre y cuando no porten vestimenta negra o blanca, al menos, aún así lo exhibe la parte superior de la pared.

Algunas licencias de conducir y tarjetas bancarias se mezclan entre las fichas que permiten el acceso a familiares de reclusos. La basura, excremento de roedores y hojas de árboles las protegen celosamente.

Los primeros pasillos que recibieron a mujeres y hombres dirigen a celdas con camas de concreto y espacios compartidos entre diez o más personas. Su exterior construye albercas edificadas con las fugas de agua potable no atendidas por el Sistema de Agua y Saneamiento (SAS), actualmente convertido en el Grupo MAS.

Las instalaciones pretendieron ser entregadas completamente al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Veracruz, situación que informaron autoridades durante el sexenio en turno que encabezaba Fidel Herrera Beltrán y a la fecha, no ha sido concretado.

La única función para el INAH sigue siendo emitir autorizaciones para cualquier trabajo de construcción, adecuación o conservación del recinto penitenciario, ya que está catalogado como un edificio histórico.

Los dormitorios guardan recortes de revistas con mujeres desnudas, automóviles de lujo que soñaron sus reclusos, televisores viejos y una máquina de coser.

La única limpieza profunda se llevó a cabo un martes, el último martes que transitaron 960 reos por sus pasillos. El trabajo de 25 elementos de limpia pública municipal de Veracruz funcionó para recolectar 20 toneladas de basura como parrillas, trastes, comestibles, colchonetas y altares.

“Gozosos en la esperanza, sufridos en la tripulación”

La esperanza de los reclusos se concretaba en la Santa Muerte y en Jesucristo. En un cuarto de seis metros de largo por tres de ancho extendieron plegarias con imágenes en papel.

Las paredes cuidan los rezos que escribieron durante su estancia. El grafito de los lápices compartía oraciones con líneas rectas contando el final de su condena en los separos. La humedad amenaza con aniquilar los recuerdos.

Bajo resguardo de Ramón Poo

El resguardo legal de éste espacio está a cargo del ayuntamiento de Veracruz, presentado en enero del 2015, durante la administración de Ramón Poo Gil.

La autoridad encargada de su cuidado y vigilancia permite el acceso a indigentes, quienes duermen en su parte descuidada de la calle Francisco Canal.

El espacio concede vida a árboles frondosos que ofrecen sombra tétrica entre sus pasillos directos al área de esparcimiento, patio central y dormitorios, todos, colindantes con los juzgados en funciones.

El silencio se rompe a lo lejos con el teclear de máquinas de escribir redactando condenas, plasmando testimonios de culpables o inocentes en proceso dentro de los juzgados.

En el corazón del ex penal, los sonidos se generan al transitar sobre los restos de prendas, vasos de plástico, lámparas o láminas que en su momento ayudaron por años a mujeres y hombres en procesos judiciales.

Estancado proyecto de nuevo penal en Medellín

Entre su olvido, se desconoce el proyecto pactado por Gobierno del Estado, pues en abril de 2009, adjudicó de manera directa a la empresa Infraestructura Técnica S. A. de C. V. el proyecto y la construcción de un penitenciario en el municipio de Medellín, un recinto que adoptaría las funciones del ex penal de Allende.

En su primera etapa, el nuevo centro de readaptación social sería edificado por 500 millones de pesos, con un plazo de ejecución de año y medio.

En septiembre de 2012, Gobierno del Estado firmó un convenio modificatorio, donde el costo de la construcción se elevaba a 853 millones 899 mil 312 pesos.

De acuerdo con un reportaje reproducido en el programa “Punto de Partida”, los contratos describen que la empresa recibió 179 millones de pesos, del resto de los recursos se desconoce su paradero.

El proyecto de construcción de un penal en el municipio de Medellín está estancado desde hace cuatro años. Los reclusos son enviados a El Penalito, instalaciones adaptadas en el cuartel de la policía del puerto de Veracruz.

Tal situación, ocasiona que la zona conurbada de Veracruz, Boca del Río y Medellín no cuente con un espacio completo donde procesar a sus ciudadanos. 

Avc 

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