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México, con la guardia en alto por zika

Científicos de la UNAM dicen que México no tiene razón para entrar en alarma.

Ante la emergencia sanitaria global emitida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzada por amenaza de la enfermedad de zika, científicos de la UNAM dicen que México no tiene razón para entrar en alarma.

“El país está preparado desde hace meses para afrontarla”, asegura Malaquías López Cervantes, jefe del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM.

La batalla contra la amenaza debe darse e intensificar fumigaciones en viviendas y poblados de zonas tropicales del país y mantener las campañas preventivas de uso de repelentes, ropa de manga larga, mosquiteros, pabellones en dormitorios y manejo adecuado de sistemas, fosas sépticas y otros recipientes donde el insecto transmisor pueda reproducirse.

Sobre la relación del incremento de nacimientos con microcefalia y otros trastornos neurológicos en áreas afectadas por el zika, subraya que aún no hay evidencias claras al respecto.

En tanto se documenta el vínculo entre el virus y los casos de malformaciones congénitas, la medida más relevante es evitar las picaduras. Por el momento no existe una vacuna preventiva.

El enemigo

López Cervantes explicó que el padecimiento es causado por la picadura de hembras del mosquito del género Aedes infectadas, mismo que transmite dengue, chikungunya y la fiebre amarilla. El diagnóstico se realiza con una prueba especializada de PCR (siglas en inglés de reacción en cadena de la polimerasa).

El insecto no vive en cualquier parte; por ejemplo, se carece de evidencia de su presencia o de la transmisión de enfermedades relacionadas en zonas altas del país, como la Ciudad de México. La infección sólo puede contraerse en lugares localizables a una altitud inferior a mil 800 metros sobre el nivel del mar.

Hasta ahora se reportan menos de 40 casos en territorio nacional. En general, los síntomas son fiebre (no muy elevada), erupción en la piel, además de otras expresiones, como dolor de articulaciones e incluso postración. Sólo se recomienda el uso de paracetamol o acetaminofén y se sugiere evitar la aspirina, pues puede provocar sangrado.

En condiciones de un brote, de todas las personas infectadas sólo una de cada cinco presenta signos. Es una enfermedad leve que se desarrolla entre tres y ocho días después de la picadura.

En el panorama actual, es necesario enfatizar las medidas preventivas en zonas tropicales del país, principalmente en comunidades pobres, las más vulnerables a la infección, concluyó el especialista. 

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