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Familias por todo el país rascan fosas con sus propias manos, en busca de sus desaparecidos

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Se han cansado de esperar a que los gobiernos locales o el federal les haga justicia. Ahora buscan, en el país de las fosas clandestinas.

Ciudad de México (SinEmbargo).- Mario Vergara llegó a Amatlán de los Reyes, Veracruz, hace poco más de un mes. Fue por la Brigada Nacional de Búsqueda de desaparecidos, compuesta por unas diez personas que se volvieron especialistas en buscar cuerpos en fosas en el norte del país.

Los especialistas llegaron de Guerrero, de Sinaloa y de Michoacán. Saben peinar cada espacio. Saben hacer lo que los gobiernos, local o federal, no hacen.

“Esto de buscar cuerpos en el monte es de mucho tiempo, mucho trabajo”, dijo en una entrevista con Ignacio Carvajal. “Ir, venir, regresar. Sobre todo [es un trabajo de] paciencia. Los que buscamos debemos tener mucho de eso [paciencia] para encontrar aunque sea un huesito. Con un solo huesito del tamaño de una uña que encontremos, podemos darle paz a una familia”.

Ahora, familias de los 16 secuestrados hace un año en Chilapa, Guerrero, integrados en la organización Siempre Vivos iniciaron hoy la búsqueda de los desaparecidos en las comunidades cercanas. Las de Chilapa, como en su momento de Veracruz, de Morelos, y en Iguala, han salido a recorrer zonas de “guerra” en sus estados para localizar a sus desaparecidos. Armados con picos y palas, se han dispuesto a recorrer cerros de comunidades del país ante la inacción de las autoridades.

LA BÚSQUEDA DIO RESULTADOS

Dos fosas con restos humanos de al menos dos personas fueron halladas hoy cerca de la comunidad de Tepehuixco, por los familiares de desaparecidos de Chilapa que integran la organización Siempre Vivos, los buscadores de entierros clandestinos del comité Los Otros Desaparecidos de Iguala y trabajadores de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

El grupo encabezado por Mario Vergara y Simón Carranza encontró una fosa en la que había una mandíbula y restos de ropa, y en otra halló un cráneo envuelto con una cobija amarilla en una bolsa negra.

El hallazgo ocurrió en el primer día de búsqueda en Chilapa, en un predio conocido como Loma Larga ubicado a unos dos kilómetros antes de llegar a Tepehuixco, a una media hora de la cabecera municipal. Es el mismo paraje en el que el 6 de enero del año pasado se exhumaron 10 cadáveres y 11 cabezas en seis fosas clandestinas.

Al lugar acudió el Ministerio Público de Chilapa con un perito en criminalística pero los familiares de desaparecidos no aceptaron que una sola persona se encargue de las investigaciones y demandaron que la Fiscalía General del Estado envíe a un equipo especializado de Chilpancingo, que presuntamente llegaría a las 4 de la tarde.

Desde el inicio de la guerra, con Felipe Calderón Hinojosa, familias de todo México reclaman al gobierno que busque a sus desaparecidos. No parece haber interés. No existe, por ejemplo, un padrón confiable de quiénes están en calidad de desaparecidos.

Este mismo escenario se ha repetido con Enrique Peña Nieto. Pero las familias ya se cansaron. Desde Ciudad Juárez hasta Iguala; de estados como Veracruz o Morelos, familiares han decidido cavar con sus propias manos.

Ayer, las familias de los desaparecidos en Chilapa se reunieron con dirigentes del Comité de Los Otros Desaparecidos de Iguala, quienes les compartieron sus experiencias en la búsqueda con vida y en fosas clandestinas de personas desaparecidas.

Durante la reunión, estuvieron presentes el director de Atención a Víctimas, Juan Carlos Sánchez Flores, la visitadora adjunta Concepción Hernández y el director de la Primera Visitaduría, Juan López Villanueva, en tanto de los Los Otros Desaparecidos de Iguala, acudieron los buscadores de fosas Mario Vergara y Simón Carranza.

Juan López Villanueva explicó a las decenas de familiares asistentes las manera en cómo la sociedad civil se organizó para iniciar la búsqueda de sus desaparecidos. Destacó las experiencias en los estados de Coahuila, Tamaulipas, Veracruz, Querétaro, así como en la ciudad de Iguala a partir de la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa en septiembre de 2014.

Dijo que aunque no es la primera búsqueda que han acompañado, la de Chilapa los tiene preocupados porque está latente la disputa de las bandas del crimen organizado, en referencia a Los Rojos y Los Ardillos.

Dijo que aunque no es la primera búsqueda que han acompañado, la de Chilapa los tiene preocupados porque está latente la disputa de las bandas del crimen organizado, en referencia a Los Rojos y Los Ardillos.

Recomendó a las familias no dar pasos en falso porque la búsqueda que emprenderán, consideró, será como caminar en un campo minado. Dijo que las medidas de seguridad de las familias evitarán que no vuelva a suceder una tragedia como el asesinato de Bernardo Carreto Gonzáles, padre de dos hijos desaparecidos que fue asesinado el 22 de diciembre cuando regresaba a su localidad, Ahuihuiyuco.

Por las experiencias en otros estados del país, explicó a los presentes, es posible encontrar a las personas con vida.

En el caso de Iguala, dijo, la población y organizaciones como la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG) hallaron alrededor de 150 cuerpos porque la estructura del grupo delictivo Guerreros Unidos se había caído. En el caso de Chilapa, comparó, existe más riesgo porque aún opera la delincuencia organizada, incluso existe una “guerra” entre dos grupos del crimen organizado.

Pidió a las familias analizar si harán o no la búsqueda y recomendó saber tres cosas: con qué información cuentan, cómo y con quién se van a trasladar a los lugares de búsqueda y qué hacer si encuentran evidencias o fosas clandestinas.

“Aquí la delincuencia está vigente”, insistió.

Mario Vergara Hernández cuyo hermano desapareció en 2012, dijo que lo único que necesitan es un pico, una pala y caminar por los cerros. Recomendó recabar información con los vecinos preguntando en dónde pudieron haber dejado a sus familiares.

Es difícil sacar esa información, dijo, pero los familiares deberán de insistir.

Indicó que el gobierno no los va a buscar porque no le interesa y ni siquiera ha podido frenar la violencia que azota diversas regiones del estado. Dijo que en Iguala la organización de familiares halló más de 500 huesos tirados y que han recuperado 147 cuerpos. “En Iguala están regresando puros huesos”.

“Nunca dejen de buscar a sus familiares. Hay muchos ojos mirando Chilapa”, recomendó.

“Hay Muchas familias que ya estamos hasta la madre de este gobierno corrupto que no hace nada por buscar a los desparecidos”, se quejó. Agradeció la búsqueda de los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala en septiembre de 2014, porque con su ejemplo despertaron y quitaron el miedo a las familias de otras víctimas.

LA BRIGADA NACIONAL EN VERACRUZ

El pasado 8 de abril se anunció la Brigada Nacional de Búsqueda de Desaparecidos en Veracruz. Conformada por familias de víctimas de desaparecidos de varios estados del país que se han vuelto expertos en la búsqueda de fosas y grupos civiles.

Integrados en la Brigada Nacional de Búsqueda, los familias que se han participado en otras búsquedas capacitan y apoyan a las familias de Veracruz en la ubicación y manejo de fosas clandestinas.

La jornada de búsqueda se inició ante la situación de emergencia por las desapariciones en ese estado. Más de diez especialistas de varios estados del norte del país se sumaron a la búsqueda para encontrar a personas ausentes, ya sea víctimas de la delincuencia organizada, particulares o desaparición forzada.

Durante su primer día de búsqueda, el 12 de abril pasado, hallaron kilos de ropa marcados con sangre, en su mayoría tallas juveniles, que yacían sobre terrenos rojizos, junto a una cruz de madera en memoria de un ejecutado, explicaban los guías, voluntarios del pueblo amatleco.

Posteriormente, el 22 de abril en una conferencia de prensa en la Ciudad de México, informaron del hallazgo 15 fosas clandestinas con restos calcinados. En esa ocasión, los buscadores coincidieron en que Veracruz “es un sementerio”.

Tan sólo en Córdoba, dijeron, encontraron al menos 300 huesos humanos calcinados. Fracciones de vértebras y costillas cercenadas, paredes de cráneos sucios de lodo, un pedazo de fémur y otro de cadera, ambos rebasan los 18 centímetros de longitud, fueron hallados en terrenos de cañaverales.

El 25 de abril en una especie de balance de los trabajos, se reportó que la estadía de la Primera Brigada Nacional de Búsqueda de Desaparecidos fue la ubicación de al menos 500 restos humanos, todas despedazadas por maquinaria cortante y manchada de tizne por las temperaturas a las que fueron sometidas; 72 casos de desapariciones; la mayoría no cuenta siquiera con denuncia y se tomaron 60 muestras de ADN a familiares de desaparecidos, perfiles genéticos que serán confrontados con los restos humanos que el grupo resguardó.

COMITÉ LOS OTROS DESAPARECIDOS

Tras la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, ocurrida el 26 de septiembre de 2014, la Procuraduría General de la República había encontrado 38 fosas clandestinas en Iguala, Guerrero, hasta abril del 2015, en las cuales se habían localizado 87 cuerpos. La dependencia no contaba con información sobre a quién pertenecían los cuerpos encontrados. Ante tal ineficacia de las autoridades familiares de “los otros desaparecidos” comenzaron 16 de noviembre respondieron a una invitación parroquial para organizarse y buscar a los suyos.

Ese día, los familiares de “los otros desaparecidos” acordaron que subirían a los cerros de Iguala a buscar por sí mismos fosas clandestinas donde posiblemente estuvieran enterrados sus parientes. Tan sólo en esa primera jornada encontraron siete cuerpos completos y los restos de otros, contó uno de los integrantes del comité.

Entre el 23 de noviembre del 2014 y el 22 de junio de 2015, los integrantes del comité hallaron 104 cuerpos en fosas clandestinas y lograron que las autoridades las exhumaran. Para el 8 de noviembre del 2015 el comité Los Otros Desaparecidos de Iguala había hallado los restos del cadáver número 105. LA BRIGADA NACIONAL EN MORELOS

Integrantes de la Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas denunció, el 2 de mayo pasado durante una reunión con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), que la Fiscalía General de Morelos ha inhumado cuerpos de fosas clandestinas sin permisos, sin documentarlo y sin realizar las investigaciones correspondientes.

Luis Raúl González Pérez, titular de la CNDH, hizo un llamado, “ante el frecuente descubrimiento de fosas clandestinas, la desaparición de personas en distintos lugares del país y la urgencia de aclarar cada caso”, a las instituciones responsables de las indagatorias a realizar su trabajo “de manera expedita, ética y profesional”.

Gonzáles Pérez también aseguró que para la dependencia “es prioritario atender a los familiares de las víctimas de estos dolorosos acontecimientos, y reiteró el compromiso institucional de no dejar esto en el olvido, detectar las violaciones a derechos humanos y exigir la verdad y el acceso a la justicia; enfatizó que es deber del Estado mexicano garantizar estos derechos”.

En noviembre de 2015,  tras se dio a conocer que la Fiscalía General de Morelos en 2013, bajo la administración de Graco Ramírez, creó dos fosas clandestinas donde exhumaron decenas de cuerpos.

El caso se dio a conocer, luego de que la familia de Oliver Wenceslao Rodríguez, quien fue secuestrado y asesinado en 2014, y de quien su cuerpo fue encontrado en esos entierros clandestinos, difundiera un video donde se observaba a cómo exhumaban decenas de cuerpos de esas dos fosas. El joven fue inhumado de manera ilegal en una de las fosas clandestinas pese a estar plenamente identificado.

Luego de que fuera exhibido la grabación, la Fiscalía de Morelos informó que había abierto un proceso penal y administrativo contra quien o quienes resulten responsables por la inhumación clandestina.

-Con información de El Sur y BlogExpediente en Sin Embargo http://www.sinembargo.mx/12-05-2016/1659773

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