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Madres abollan versión de Yunes: fosas de Arbolillo fueron investigadas desde 2017

  • Miguel Ángel León Carmona
"Allá a unos 150 metros nosotros marcamos ocho puntos el año pasado después de que Fiscalía encontró 49 cuerpos".

Fotos cortesía de Alberto Roa

Alvarado, Ver. - Policías ministeriales persiguen cada paso que dan madres de desaparecidos alrededor de una laguna de Alvarado, Veracruz. Si ellas caminan, los uniformados les hacen frente para intentar obstruir el camino con cintas amarillas de “prohibido el paso”. El esfuerzo desesperado de los oficiales ya es en vano: las mujeres han dado con una mentira del gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares sobre el hallazgo de 32 fosas clandestinas.

“No es cierto todo lo que dicen estos cabrones. Allá a unos 150 metros nosotros marcamos ocho puntos el año pasado, después de que Fiscalía encontró 49 cuerpos. ¿Qué presumen? Ya les habíamos dicho dónde buscar y ellos nomás rascaron”, comenta Guadalupe Contreras, un buscador de Iguala, Guerrero que encabeza al grupo de madres, integrantes del colectivo Solecito.

El 06 de septiembre de 2018, el fiscal general, Jorge Winckler, anunció el descubrimiento 32 fosas con –hasta entonces- 166 cráneos, que calificó como “un logro” de la institución que encabeza, apoyado de tecnología de punta que facilitó el gobierno de Yunes. El funcionario no dio la ubicación de ese cementerio clandestino, ni explicó por qué las familias fueron excluidas de la búsqueda.

La fundadora del colectivo Solecito, Lucía de los Ángeles Díaz Genao, advirtió que ese predio ya había sido investigado por la Fiscalía veracruzana en marzo de 2017, tras la desaparición de tres elementos de la Secretaría de Marina, en el puerto de Veracruz, el 01 de febrero de ese año.

La declaración de la activista enardeció al mandatario estatal, quien la calificó de mentirosa. “Es una mentira total de la señora que el hallazgo sea en Arbolillo, forma parte de todo este discurso de mentiras que constantemente trae y da a conocer para sentirse importante, ella opina una cosa y dice hasta los nombres de quienes están ahí prácticamente”, dijo Yunes Linares.

No fue la primera vez que Díaz Genao era desacreditada por funcionarios de esta administración, ni la última que sus compañeras del Solecito dieron la cara por ella. Al menos diez madres acordaron en sigilo acudir al predio de Arbolillo para ver por su cuenta lo que reporteros ya habían capturado con sus cámaras...La palabra del Fiscal General, ratificada por el gobernador de Veracruz, ya no les era suficiente a las víctimas indirectas.

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“Ya no hay confianza en las autoridades. Nos mintieron sobre Arbolillo”: Solecito

La cita para partir a Arbolillo fue a las 8:30 horas de este 17 de septiembre, en el puerto de Veracruz. De allí partieron cuatro vehículos por la costa. Tras 60 kilómetros de camino, un puesto de revisión de la Policía Federal marca la entrada a la parte trasera del predio investigado.

Para acercarse a la zona de las exhumaciones se debe cruzar por un filón de viviendas de pescadores hechas con paredes de madera y techos de lámina. La calidez que caracteriza al poblador alvaradeño sucumbe ante el temor que provocan las armas largas y la gente ajena a este lugar caluroso. Nadie habla por aquí, pocos saludan con señas a los visitantes.

Elizabeth Montalvo, la más grande de las activistas, se entrevista con los dueños de la casa más cercana a la zona de exhumaciones y pide permiso para pasar por su patio y ver más de cerca el predio trabajado por Fiscalía. La jefa de la familia de pescadores cabizbaja hace una seña de aprobación y devuelve su atención a su molcajete donde prepara salsa con tomates rojos.

Los reporteros intentan entrevistar a la mujer de mandil pero ella rompe en llanto y se cubre los ojos con desesperación. Una hija que le acompaña la abraza y pide que las cámaras apunten a otro lado. El contingente se disculpa y avanza entre la hojarasca regada en el suelo. 

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“Hasta aquí pueden pasar, madre. Entendemos su situación pero son órdenes de arriba”, se excusa un policía de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) con Elizabeth Montalvo, quien frena su andar apoyada con un bastón.

Las mujeres caminan por el sitio acordonado y confirman lo que sus ojos ven con Guadalupe Contreras,  el más bajito del grupo, que ha contribuido con el hallazgo de casi 300 cuerpos en Colinas de Santa Fe, otro predio en el puerto de Veracruz.

“Es el mismo lugar de hace un año. Aquí no hay logro de Fiscalía. Nomás rascaron donde les dijimos. A 150 metros nosotros marcamos con estacas ocho puntos, donde la tierra estaba removida y había envases que no eran propios del lugar. Era obvio que aquí había más de 49 cuerpos”, dice Guadalupe, mientras se arrima a la sombra de un árbol para fumar un cigarrillo.

Ante la negativa de los policías estatales, las madres apuestan por la entrada principal del rancho, que, paradójicamente, se ubica frente al cementerio municipal de Alvarado. Al llegar a la puerta de acero, a las diez mujeres ya las espera un comando de 15 policías ministeriales. “Nadie pasa. Son órdenes que tenemos”, replican la indicación los oficiales. 

Guadalupe Contreras sugiere a las madres que es tiempo de regresar a casa. La consigna es férrea y nadie de ellas entrará al rancho de Arbolillo. “Ellos creen que ganaron porque no nos dejan entrar, pero nosotros ya con esto confirmamos que otra vez mienten”, recrimina el buscador.

 

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