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12 de diciembre: las mandas de México a la Guadalupana

  • La Silla Rota
Cada año millones de peregrinos acuden desde días antes a la Basílica a agradecerle a la Virgen de Guadalupe por la vida o promesas.

Mónica Medina Pérez descansa bajo el sol después de haber caminado durante la madrugada casi 12 horas. Se siente exhausta. Sentada en el piso aminora el dolor de las ampollas que le salieron en el pie derecho. A sus 60 años ya no aguanta igual la peregrinación a la Basílica de Guadalupe que cuando era joven. La tradición que ella instauró en su familia y una manda la impulsan.

Ella y su familia salieron de Texcoco pasadas las 20:00 horas del lunes. Caminaron toda la noche y llegaron a la Gustavo A. Madero a las 8 de la mañana del martes. Hicieron tres descansos de varios minutos, debido a que la señora Mónica no puede andar tanto tiempo seguido.

Mónica fue una de las cinco millones 828 mil personas que visitaron La Villa, previo al aniversario 487 de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac, de acuerdo con información de la alcaldía de Gustavo A. Madero.

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Cada año millones de peregrinos acuden desde días antes a la Basílica a agradecerle a la Virgen de Guadalupe por la vida o hacerle alguna promesa. Algunos llevan sus imágenes cargando. Otros llegan caminando o hincados. En la mayoría de los casos es una tradición familiar que cada año se la inculca a las nuevas generaciones.

Tal es el caso de Mónica, quien cada 12 de diciembre, desde hace 18 años, acude con su hija y ahora nietos a darle gracias a la "virgencita" y en esta ocasión a pedirle para que ella y su hija pronto puedan encontrar trabajo, ya que las dos se quedaron desempleadas. Son trabajadoras del hogar.

“Venimos siempre y le pedimos a la Virgen que nos conceda un milagro, como ahora, que no tenemos trabajo. Le pedimos con fe que nos conceda un trabajo para mi hija y para mí, porque somos viudas y nadie nos mantiene. Al contrario, nosotras somos las que llevamos la casa".

Mónica fue la que instauró en su familia la tradición de acudir cada 12 de diciembre a la Villa. Su marido falleció de cáncer hace 23 años y después fue cuando comenzó a ir. Primero por invitación de una vecina, luego por convicción y fe. Dice que es la última vez que hace la peregrinación a pie, debido a su edad. Los siguientes años ya irá en transporte.

María de los Ángeles Ramírez también cumplió una manda. Fue agradecerle a la "morenita" por el nacimiento de su primera hija, luego de haber intentado embarazarse por 10 años. Caminó junto con su esposo desde Nezahualcóyotl. A su pequeña la dejó encargada con su suegra. "No podía faltar. Tenía que agradecer de que mi hija nació muy bien".

Hace 10 años fue la primera vez que acudió a la Basílica y fue por una manda. Pidió por su sobrina que tiene síndrome de Down y la iban a operar a corazón abierto. Salió bien de la cirugía y pronto se recuperó. Desde ese entonces, cada 12 de diciembre renueva sus promesas.

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Ahora no solo agradeció por su bebé, sino también por sus sobrinos que, aunque no fueron con ella, los llevó cerca de su corazón. María vestía una manta con la imagen de la Virgen y sobre el pecho cargaba las fotografías de los niños. Una de ellas sufrió un accidente y le cayó un mueble en uno de sus pies.  "Gracias a la virgencita se recuperó y le salvaron sus deditos. También traigo la foto de mi sobrina Ivonne, que cuando nació tuvo dificultades y mi otro sobrino apenas tuvo otro accidente y se pegó en su cabecita. Por ellos vengo, para pedir que los siga cuidando la Virgen de Guadalupe".

Parte de la tradición guadalupana es hacer la peregrinación en comunidad. No solo con la familia. En algunos pueblos, sobre todo los del centro del país, sus habitantes realizan una caminata en grupo.

Tal fue el caso de la familia Ramírez Vázquez que viene del municipio de Huamantla, en Tlaxcala. Salió la noche del lunes en un grupo de 50 personas, todos vecinos. Hicieron la peregrinación a trote con antorchas. "En ratos hicimos relevos", comenta María Ramos Ramírez.

“Desde hace 15 años venimos en familia ya sea por una promesa o por familiares. Este año venimos porque falleció uno de mis hermanos y él tenía mucho la devoción de venir por estas fechas. Ya no está con nosotros, pero sabemos que está con ella".

Con información de La Silla Rota

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