• Seguridad

La historia de las tres últimas mujeres asesinadas en Veracruz

  • De la corresponsalía
Según la Fiscalía General se han registrado 74 feminicidios en lo que va de 2019 y siguen ocurriendo tragedias

Boca del Río, Ver.- "Ese maldito pagará por lo que te hizo manita, no descansaremos hasta hacerte justicia", clama durante su duelo, Abigail Solís, hermana de Lisbeth, joven asesinada el viernes por la noche en calles de ciudad de Poza Rica, en la zona norte del estado de Veracruz.

La víctima es una de las tres mujeres muertas en los últimos días en la entidad veracruzana, cuyos casos indignan a los habitantes que no ven fin a la ola de violencia que suma 74 feminicidios en lo que va del año, así lo anunció el fiscal del estado, Jorge winckler.

Sara

El primer caso fue el de la taxista Sara Martínez, de 46 años de edad, que salió a trabajar el 29 de marzo por la tarde y nunca más lo volvieron a ver con vida.

Las indagatorias señalan que la conductora del taxi 6577, con sitio en Mata de Pita, avisó a base que recogía una corrida en el Infonavit Las Vegas de Boca del Río y que iría a una localidad cercana a Zempoala, a una hora del puerto de Veracruz.

Al poco tiempo perdieron contacto con ella e inició su búsqueda. Sus mismos compañeros encontraron su auto abandonado en una colonia cercana a Las Vegas. Las ventanillas tenían huellas de sangre.

Dos días después, patrullas encontraron un cuerpo en estado de descomposición en una cuneta localizada en la carretera de Paso del Toro, en la ciudad de Medellín de Bravo.

El viernes 5 de abril, por la noche, los estudios de ADN confirmaron que los restos eran de Sara Martínez, por lo que sus familiares reclamaron el cuerpo para darle sepultura.

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Xiomara 

Ese mismo viernes, vecinos de la colonia Reserva Tarimoya, al norte de la ciudad de Veracruz, denunciaron que una joven de 23 años estaba enterrada en el patio de su casa.

Al acudir, los agentes confirmaron que la denuncia era cierta. Se trataba de una chica que sufría un ligero retraso mental, muerta a golpes por su padrastro que intentó ocultar su crimen enterrándola.

La versión oficial indica que el responsable y la madre de la víctima tenían una relación sentimental complicada con constantes problemas de violencia intrafamiliar que agudizaron ese día, por la tarde.

Debido a los gritos, los colonos decidieron llamar a la policía, los oficiales arribaron, pero como estaban dentro de propiedad privada y no vieron nada fuera de lo normal, sólo hicieron algunas preguntas y se fueron.

En la noche, el padre de familia llevó a su pareja a un hospital, con lesiones graves, asegurando que habían tenido un accidente en un triciclo que ocupan para trabajar, la dejó internada y se fue.

Las autoridades sospecharon, acudieron a su casa en la madrugada y le preguntaron qué había pasado, él sostuvo que cayeron en el vehículo, pero al preguntarle por qué no estaba herido, cayó en contradicciones y en un descuido huyó.

Con ayuda de los vecinos descubrieron que el cuerpo de Xiomara estaba semi enterrado en el patio trasero de la propiedad, por lo que el sábado en la mañana los peritos llegaron para exhumar el cuerpo.

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Lizbeth 

El viernes por la noche, Lizbeth Cortés Solís salió de trabajar en el mercado de Poza Rica y se dirigió a su casa en la comunidad de Escolín, en el municipio de Papantla, en el norte del estado de Veracruz.

Al bajar del autobús, su abuela de 42 y su hermana de 9 años esperaban a la joven para acompañarla hasta la puerta de la casa, como lo hacían de manera habitual para evitar caminara sola en tiempos de inseguridad.

Las tres avanzaban a orilla del asfalto cuando un taxi las embistió por sus espaldas. Librada, la abuelita de las pequeñas, salió disparada a un barranco. Relató que abajo escuchaba los gritos de dolor de sus nietas, lo que le dio fuerzas para levantarse y salir.

Encontró a la niña, con lesiones leves, y en ese momento alcanzó a ver al conductor del taxi llevándose a Lizbeth en contra de su voluntad, por lo que gritó para pedir auxilio.

Los vecinos llamaron de inmediato a la policía y a una ambulancia, así inició la búsqueda de la muchacha que terminó minutos después.

Lizbeth estaba tirada en un paraje de la colonia Libertad de Poza Rica, llena de sangre, desnuda, con signos de violencia sexual y de asfixia.

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