• Estado

Cristian, el bebé que comenzaba a caminar, víctima de un fuego cruzado

  • Tamara Corro
Tras recibir dos impactos de bala en el ataque hacia miembros de su familia, el menor se debate entre la vida y la muerte

Coatzacoalcos., Ver.- “Yo le hablo y le hablo, pero solo se me queda mirando. Yo creo que es el dolor que tiene porque se dobla tantito; lo apapacho y se duerme un ratito”, relata Alexis Zavala, padre de Cristian, un niño de 1 año y 4 meses de edad que convalece a causa de dos balazos que recibió en un ataque armado contra su familia. 

La frase de “no estaba en el lugar ni el momento indicado” cobró fuerza con un pequeño que apenas ha comenzado a dar sus primeros pasos y a decir escasos monosílabos. La tarde del 12 de agosto, a Cristian un hombre lo cargaba en sus brazos; su madre y su abuela caminaban junto a ellos sobre la calle Tula, cuando se dirigían a una tienda de abarrotes. 

A unos metros de su destino, hombres armados les cerraron el paso a los cuatro y dispararon contra todos. El objetivo -se presume en las primeras indagatorias- era el hombre que cargaba a Cristian Alexis Zavala, cuyo cuerpo fue perforado por dos ojivas. 

El primer disparo atravesó la pierna del menor. En redes sociales hubo fotografías de su madre, Cecilia del Carmen Melchor -de 16 años de edad- y de su abuela Gema Nicandra Andrade tendidas sobre el pavimento. Pero la imagen que más causó consternación fue la de Cristián y su rodilla ensangrentada.  

Sin embargo, la herida que hoy lo mantiene internado de gravedad fue provocada por una bala que le atravesó el estómago, el intestino grueso. La furia del calibre que accionaron contra el pequeño le arrancó un pedazo de intestino y vació litros de sangre de su cuerpo. 

Desde que fueron internados en el Hospital Regional “Valentín Gómez Farías” el hijo Alexis Zavala y su esposa, Cecilia del Carmen Melchor, de 16 años de edad, el hombre vigila de día y de noche la puerta del nosocomio. No ignora los registros en Veracruz donde los agresores regresan a terminar su trabajo y acaban con sus víctimas en las camillas donde convalecen. 

“Ahorita gracias a Dios pues, no han salido bien del peligro, pero van evolucionando la operación y van superándose, mi esposa y mi hijo se van superando un poquito”, comparte. 

Alexis porta un llavero con la fotografía de los tres. Tiene la esperanza de que la salud de sus familiares mejorará, porque, dice, su hijo siempre ha sido fuerte y volverá a ser el mismo bebé alegre y travieso de siempre, quien ya caminaba y comenzaba a decir algunas palabras. 

“A la gente que miraba les decía adiós, si miraba niñas les decía adiós y siempre sonreía, siempre era contento, feliz, un poco enojón a veces y berrinchudo”, presume Alexis.

El joven de 23 años de edad reafirma su confianza de que su pequeño regrese a su vida rutinaria, a estar con su madre Cecilia del Carmen en su casa, “jugando con sus carritos, con su cuñadita”. 

Aunque apenas tiene 1 año y cuatro meses, el padre comparte los sueños que ve en su hijo como el que se case, que tenga una familia, estudie y obtenga logros que él no pudo por falta de apoyo y dinero. 

Alexis, el padre, no estaba en el momento en el que su familia fue atacada, pero cuando se enteró por una llamada telefónica que le hicieron no quiso creerlo hasta que llegó al lugar y los vio tirados.

Estaba yo llorando, agregó, no sabía ni qué hacer, no sabía si agarrar a mi esposa o agarrar a mi hijo, a quién atender primero de los dos y rápido.

Alexis Zavala trabaja como limpiaparabrisas, pero en estos momentos no ha podido porque tiene que cuidar a su esposa y a su hijo, por lo que solicita el apoyo de la población para poder comprar pañales y medicamentos que le piden en el hospital.

“Yo le pido apoyo a la gente, porque yo no soy de aquí, mi familia es de Chiapas, me están mandando un poco, si me pudieran apoyar, yo puse un número de cuenta, con lo que me ayuden es una bendición”, señaló.

Alexis, quien es originario de Chiapas y cumple 4 años viviendo en Coatzacoalcos explica que ante la falta de trabajo como pescador se vino a Veracruz con la esperanza de encontrar una mejor vida y fue como conoció a su pareja Cecilia del Carmen; se juntaron y tuvieron a su hijo Cristian. 

El padre espera con ansias que los médicos den las altas médicos de su esposa y de su hijo. No obstante, aprovecha la oportunidad y da un número de cuenta -4766870331195794 del banco Banamex- al que personas puedan apoyarlo a enfrentar su siguiente problema: pagar las medicinas y la estancia de un hospital que un golpe de mala suerte le provocaron.

[relativa1]

[relativa2]

Versión para impresión