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Ángel armó su impresora y regala caretas en hospitales de Minatitlán

  • Fluvio Cesar Martínez
Su prototipo produce lo de cuatro impresoras 3D juntas gracias a las modificaciones que realizó el adolescente de 17 años

Minatitlán, Ver.- A sus 17 años, Ángel Cruz Enríquez ensambló una impresora 3D con materiales que él mismo consiguió para poder crear mascarillas y caretas que donó al personal médico de hospitales, paramédicos de la Cruz Roja y hasta elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional.

“Viendo que los sistemas médicos estaban a punto de colapsar, pues por qué no ayudarlos donando caretas, aunque primero donamos mascarillas por ser más eficientes porque solo se cambia el filtro y se ocupa menos cantidad”, expresó el menor.

El adolescente cursa apenas la preparatoria, pero sus conocimientos y habilidades superan a muchos estudiantes de su edad, por lo que familiares y amigos lo consideran un niño prodigio.

“Desde que tenía tres años mostró habilidades para las matemáticas y ya cuando tenía como trece años fue que se adentró en el mundo de la robótica”, señaló su padre Rubén Palafox.

Impresora 4 en 1

Su proyecto basado en robótica, mecatrónica, biomedicina y diseño, imprime 4 veces más que una impresora que se adquiere en el mercado, logrando producir hasta 60 caretas por día.

“En esta caben automáticamente cuatro impresoras comerciales dentro y los puede imprimir y la velocidad, que normal es de 40 a 60 milímetros por segundo, y yo esta impresora la he llevado de 12 a 150 milímetros por segundo”, explica Ángel.

En la sala de su hogar que ha convertido en un taller, trabaja hasta 16 horas por día haciendo modificaciones a su impresora, pues tiene como reto producir hasta 8 caretas o mascarillas al mismo tiempo.

Aun cuando no cuenta con todas las herramientas busca objetos comunes que con su conocimiento se vuelven de gran utilidad.

“Pues no siempre tenemos todos los recursos, pero vamos buscando con mi papá, y pues en talleres o ferreterías hay cosas que pueden servir, incluso en casa hemos encontrado material necesario”, afirma.

En menos de dos semanas ha entregado 300 caretas y cien mascarillas, lo cual llena de satisfacción a Ángel.

Va por un respirador automático

Siempre se le observa pegado a su computadora, leyendo sobre inventos tecnológicos, diseños tridimensionales y avances científicos.

Asegura que no hay tiempo para ver televisión, jugar o ver series en internet, pues tienen un reto mayor: crear un respirador automatizado.

“He estado estudiante y analizando, y llegué a la conclusión de que tengo dos alternativas: uno hacer un respirador normal pero que sea transportable y lo pueda ocupar cualquier; o uno que pueda estar en un hospital de forma permanente, pero se ocupan válvulas especiales que yo no tengo”, indica mientras muestra su primer prototipo.

Su principal limitante son los insumos y en ocasiones la falta de recursos. Todo lo que ha producido y donado fue con recurso propio.

Por lo que no le caería mal ayuda de personas altruistas o alguna empresa, pues Ángel tiene en mente muchos proyectos que concretar a su corta edad.

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