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Tras despido, Ana busca empleo en pico de contagios de covid

  • Carlos Caiceros
Entre los despedidos por una empresa de mole en Coatepec está Ana, quien es madre soltera; ya gastó sus ahorros y canceló proyectos

Xalapa, Ver.- En menos de cinco semanas, Ana perdió su trabajo, canceló sus proyectos, pospuso sus vacaciones y ahora, cuando Veracruz registra el mayor número de contagios de covid-19, inició la búsqueda de otro empleo.

Confiesa que le ha resultado imposible cumplir su objetivo, pues es evidente que existe una crisis económica con cierre de empresas y falta de oportunidades.

Contadora de profesión, con experiencia en inventarios y cálculo de costos, Ana ahora busca una vacante de asistente, auxiliar o cualquiera dentro del ramo administrativo, aunque está dispuesta a aceptar un empleo no relacionado con su perfil profesional.

Madre de una niña en edad escolar, los contagios del coronavirus en el sureste del país golpearon drásticamente las ventas de la empresa donde trabajó el último año, misma que está dedicada a la producción y comercialización de mole.

Aunque capta ventas en el sureste del país, la empresa no trazó un plan de reacción ante la emergencia por covid-19 y por lo tanto, para no reducir la producción, recurrieron al despido de trabajadores.

Desde el punto de vista de Ana, a la empresa no “le quedó de otra” más que recortar la nómina, debido a la caída de ventas del producto en Córdoba, Veracruz, Tabasco y Campeche.

De este modo, de las cuatro personas en el área de Contabilidad, la empresa despidió a las dos con menos antigüedad entre ellas Ana, con apenas un año en la fabrica

“Y la justificación fue esa: que por el momento la empresa no podría pagar más sueldo y se fueron contra las que tenían menos tiempo”.

PRIMERA SEMANA

Aunque la empresa cumplió con el finiquito y la liquidación por el despido Ana no recibió la cantidad correspondiente a su salario, ya que no reportaban sus ingresos reales ante el Seguro Social y el Servicio de Administración Tributaria.

Ella y otros compañeros confiaron en una re-contratación al finalizar la etapa de sana distancia, sin embargo, en vez de eso la empresa aplicó más recortes de personal y la plantilla inicial de 34 personas disminuyó a solo 28 trabajadores.

En la primera semana después del despido, Ana aprovechó para compartir más tiempo con su hija, dado que su horario en la planta iniciaba a las 8:00 de la mañana y salía de trabajar entre las 7 y las 7:30 de la noche.

Con el inicio de las vacaciones escolares, la madre de familia aprovechó para iniciar una nueva búsqueda de empleo, pero ahora, en un escenario más difícil debido a la parálisis derivada del coronavirus.

“La primera semana me dediqué a mi casa, con mi hija, porque tenía tiempo que no pasaba con ella por lo mismo del trabajo que era un poco absorbente, pero la semana pasada y esta he intentado conseguir algo y en todos los lugares es la misma respuesta: que por el momento no pueden pagar sueldos sino hasta que pase la contingencia”.

Y aunque cuenta con un “guardadito”, dicho ahorro no le alcanzará para subsistir por el resto de la contingencia. Explica que el padre de su hija le apoya con la manutención, pero necesita sus propios ingresos.

“Yo pago renta. Tengo gastos (...) compromisos que tienes porque piensas que tienes un trabajo seguro, con abonos aquí, abonos allá. Nunca falta que alguien se enferma o cosas imprevistas y no creo que sea un ahorro que me dure mucho tiempo”.

El desempleo no solo arruinó la idea de vacaciones al lado de su hija, también canceló un proyecto: empezar a construir una vivienda propia y así no pagar más arrendamientos.

“La verdad no soy de planes. Voy al día, pero este año sí tenía un proyecto: mi papá tiene unos departamentos y tenía planeado unir dos, irme a vivir allí y dejar de pagar renta y pues con esto no se dio, la situación no se vio favorable”.

Ahora, su objetivo consiste en buscar un nuevo trabajo y si no se puede en contabilidad, por lo menos en administración.

“O en algo que me dé sustento: de asistente, algo administrativo. Realmente ahorita como está la situación ya no me estoy fijando en el área contable”.

MALA REACCIÓN

En entrevista con E-Consulta Veracruz, Ana admitió que varias de las empresas de Xalapa y la región reaccionaron de manera inadecuada contra la pandemia. 

En el caso de la planta de mole, los gerentes “adelantaron” las vacaciones del personal de Producción, a modo de cumplir con los requerimientos de la Secretaría de Salud para reducir el aforo de trabajadores en una sola área.

Sin embargo, bajo dicho modelo cada uno de los empleados gastó sus días de vacaciones y de nuevo regresaron a sus actividades.

Después la gerencia concedió semanas de descanso a los empleados para respetar el límite del aforo, aunque nuevamente tuvieron que regresar a laborar.

Agotadas ambas opciones, la gerencia recurrió al despido de personal. Primero fue un vigilante y un trabajador de producción, luego Ana, una persona más y después otros dos trabajadores. 

En total, la empresa dio de baja a 6 personas, por lo tanto su plantilla disminuyó de 34 a 28 integrantes.

Además, de trabajar de lunes a viernes de 08:00 a 18:00, ahora el personal de producción acude los sábados, para cubrir los pendientes ocasionados por los recortes.

“Realmente la venta en Coatepec, Xalapa y los alrededores es poca, porque las personas prefieren el mole casero, (…) no es una empresa con un almacén de materia prima, sino se va comprando semanal y no tienen un 'colchón'  o un 'stock' y entonces o compran materia prima o pagan sueldo”.

Ana advierte que en el caso de Xalapa, empresas y gobierno adaptaron acciones preventivas contra el SARS-CoV2 “al revés”, es decir: aplicaron la sana distancia y el confinamiento en casa con un número mínimo de contagios; y en el pleno pico de la pandemia, prevén regresar a las actividades normales, con el argumento que esto evitó la saturación de hospitales.

“Cuando no era tan mayor el problema nos empezamos a cuidar y ahorita que el problema es grave, la gente está saliendo. Pero ya no hay dinero, ya no hay liquidez, y en mi círculo de amigos no soy la única, sino que somos varios los que estamos pasando esta situación”.

Ana admite que en un principio dudó de la veracidad de los contagios por covid-19 y atribuyó las noticias a una estrategia del Gobierno.

Sin embargo, la enfermedad contagio a un familiar y tres vecinos de sus abuelos y por lo tanto, redobló sus medidas personales de prevención.

“En un principio no creía muy bien del todo, yo creía que era una estrategia económica (...) algo del gobierno y ya cuando nos dio la noticia mi tía tuvo que viajar y vino y nos contó, te das cuenta que esto es cierto, sí está pasando. Ahora estoy más preocupada porque antes sí teníamos las medidas, pero salía más con mi hija: qué íbamos aquí, allá y con los amigos y cuando pasó lo de los vecinos, me encerré y eso me impide salir a buscar algo (de empleo)”.

Ahora busca trabajo con la angustia de contagiarse en las empresas o en el trato con empleadores, y por eso, dispone de cubrebocas y careta para usarlos en las posibles entrevistas de trabajo.

Aunque en todo caso, implica acercarse a personas que no conoce y que no tiene noción de su estado de salud.

“Es algo que nunca pensé llegar a vivir y sin embargo nos está pasando y espero que pase pronto y las empresas vuelvan a emplear y haya oportunidades para todos”.

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