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Diputados de Veracruz: de hacedores de leyes a ‘Robin Hood’

  • Isabel Ortega
Para especialistas, legisladores han distorsionado la función para la que fueron electos, y en lugar de reformar leyes, ahora se promueven

La función de los diputados de Veracruz se ha desvirtuado; pasaron de reformar y hacer leyes a suplir el trabajo del Ejecutivo, ahora llevan despensas y brindan servicios de salud en sus distritos electorales con la intención de promoverse, opinaron especialistas.

Para ello han usaros recursos del presupuesto del Congreso local, lo que se podría considerar malversación de fondos. Tan solo la 65 Legislatura destinó 211 millones de pesos para subsidios, subvenciones y ayudas sociales en este 2020.

El monto del gasto de “actividades legislativas” que les permite donar o facturar gastos en sus distritos, representa el 27 por ciento del presupuesto anual de la actual Cámara, es decir, 30 de cada 100 pesos que se etiquetan a los diputados locales lo gastan en acciones vinculadas al desarrollo social o combate a la pobreza, sin ser su función.

El trabajo de un diputado es la presentación, creación, modificación, adición y derogación de las leyes que le correspondan según su esfera de competencia. También ejercen actividades de carácter administrativo, jurisdiccional y de control financiero o presupuestal.

En 2019, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) observó que los Congresos de todo el país se convirtieron en una especie de Sedesol estatal al destinar dinero para ayuda social, sin tener atribuciones para ello. Veracruz se ubicó en segundo lugar en ese ranking.

El economista y el expresidente de la Fundación Colosio, Inocencio Yáñez Vicencio consideró que se ha desvirtuado la función de los legisladores locales, pues en lugar de actualizar leyes y promover acciones para mejorar la convivencia y eficiencia del gobierno, ahora se ocupan de “regalar” de todo, y se promueven en redes sociales.

Por su parte, el investigador de la Universidad Veracruzana (UV), Rafael Arias Hernández, esbozó la posibilidad de que se les finque responsabilidad, pues están usando el dinero público para “clientelismo electoral”. 

Diputado Maleno exhibe la irregularidad

El diputado local José Magdaleno Rosales confirmó que se usan recursos para acciones que están fuera de sus atribuciones. El legislador de Morena confesó que su hijo forma parte de la nómina de la 65 Legislatura desde el 2018; su función -según su dicho- es manejar una camioneta que lleva jornadas médicas al distrito de Medellín.

El polémico legislador, quien de manera recurrente hace transmisión en vivo en las comunidades del distrito por el que resultó electo, expresó que llevar médicos y medicina a sus representados no es un delito, pues es su atribución hacer gestiones en beneficio de la población.

El politólogo Inocencio Yáñez Vicencio, planteó que la mayoría de los diputados usan la representación popular para catapultar su carrera política. En la época de Miguel Alemán (1998-2004) se determinó la obligación de rendir un informe de labores, lo que les abrió la posibilidad para que desde la máxima tribuna se puedan promover abiertamente.

Cuando se estableció la posibilidad de informar anualmente de sus actividades, expresó su rechazo al considerar que el trabajo de los legisladores no es “tangible”, no es una actividad conmensurable, ni medible, y no tendrían por qué dar más detalles a la población, eso solo les permite andar en campaña permanente.

El expresidente de la Fundación Colosio consideró que en general, los poderes públicos se han encaminado a realizar acciones que están fuera del marco legal. 

“Los diputados deben legislar, no tiene por qué ser correo de transmisión de recursos estatales o federales, no es esa su función; su función es representar y finalmente terminan no representando a nadie porque ningún ciudadano se siente representado en sus inquietudes, el interés, ni la opinión, son vil levanta dedos”.

La 65 Legislatura, con mayoría de Morena, se han convertido en una oficina de “lacayos” del Ejecutivo, peor que en la época dorada del PRI. Ahora se nomina a fanáticos sin la preparación para ocupar la representación, opinó.

En el pasado, recordó, los principales actores políticos o líderes “palomeaban” las candidaturas” y ese filtro también los obligaba a prepararse, incluso, los partidos los formaban como oradores; ahora se eligen por una tómbola, lo que pone en duda su capacidad para actualizar la ley, pues la desconocen.

Para ser diputado sería oportuna una mayor preparación, y aunque la ley no establece ninguna prohibición, más que saber leer y escribir, los partidos deberían proponer candidatos con la capacidad y la formación para legislar.

Se le puede fincar responsabilidad a diputado Maleno 

Por su parte, Rafael Arias Hernández, consideró que la “confesión cínica” del diputado Magdaleno Rosales abrió la puerta para fincar responsabilidad a los legisladores por la malversación de los recursos públicos, “dejó ver la pequeña cola del dragón presupuestal”.

El dinero que se etiqueta se debe ejercer para un fin en específico, ni los diputados, ni el Ejecutivo o el Poder Judicial, están en posibilidad de “interpretar” cómo gastar el dinero público.

La mala aplicación se agudiza con la falta de transparencia, “se hacen guajes y usan el dinero como les da la gana. Presumen que le bajaron 50 millones al presupuesto del próximo año, pero lo gastan a su conveniencia”, reprochó.

El economista cuestionó quién fiscaliza a los legisladores locales, y es que, si bien tienen la atribución de revisar el manejo de los recursos, el Órgano de Fiscalización Superior, depende de la Cámara, por lo que es impensable que puedan observar las irregularidades administrativas en el manejo de más de 700 millones de pesos.

Más de 600 millones en ayudas y subsidios en tres años 

La 65 Legislatura ha destacado la austeridad con la que opera desde que llegó la mayoría de Morena, sin embargo, en los últimos tres años han destinado más de 621 millones de pesos para actividades que les permiten regalar, donar o entregar artículos, enceres y alimentos a los electores.

La partida presupuestal denominada gestión legislativa, que les permite recibir 45 mil pesos mensuales, adicionales a su salario.

En el 2018 se destinaron 288 millones para subsidios, subvenciones y ayudas sociales, de ese total Morena solo aplicó el recurso etiquetado para el mes de diciembre.

En 2019, el monto etiquetado fue de 223 millones 942 mil pesos para subsidios subvenciones, y 11 millones más para ayudas sociales.

En 2020 el monto que se ejerce es de 199 millones 919 mil pesos para ayuda a los 50 diputados, más 11 millones 333 mil pesos para apoyos sociales. Para el año próximo el monto se mantiene en 199 millones 800 mil pesos.

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