La lectura no se cuenta, se contagia

  • Alma Espinosa

En tan sólo 20 días el estado de Veracruz se convirtió en una fiesta permanente en torno a una figura: el libro. Apenas este domingo concluyó la primera Feria Nacional del Libro que se realizó en el puerto de Veracruz, y hace unos días celebramos la vigésimo quinta edición de la Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil en Xalapa.

Tanta gente que escuchó y platicó con escritores e ilustradores, disfrutó de la lectura en voz alta y la narración oral, recorrió los pasillos y compró más de un libro, echa abajo las siempre recurrentes y frías estadísticas que cuentan los libros leídos al año.

No hay nada más inútil y aburrido que citar constantemente que los mexicanos apenas si leemos un libro al año. Lo mejor sería cambiar de estrategia, apagar la alarma por los números y reproducir las acciones que están teniendo éxito entre la población de todas las edades.

Un ejemplo de ello lo dio la feria organizada por el Instituto Veracruzano de la Cultura en Xalapa. Desde antes de iniciar, la gente ya preguntaba por la Bebeteca. Éste es un espacio que pone en contacto a los bebés y a sus padres con los libros. La afluencia a la Bebeteca demostró que las mamás y los papás están más preocupados y verdaderamente ocupados por crear un contexto de lectura para sus hijos.

Otro espacio concurrido fue el Centro de Lectura del Programa Nacional Salas de Lectura de Conaculta. Ahí lo que menos se pidió es leer, sólo se hizo una selección de títulos y se les puso al alcance de todos. Y es que como dice Daniel Pennac en Como una novela, el verbo leer no permite imperativo. Leer, amar y soñar son verbos que no se logran a la fuerza.

El contacto natural con el libro, como el que se da en ambos espacios mencionados, puede asegurarnos mayor éxito. Entrar en contacto con historias increíbles y ediciones cada vez más fabulosas puede generar nuevos lectores y ellos contagiar a otros. El éxito estará asegurado cuando sea capaz de elegir un libro y saber qué recomendar.

Propiciar el contagio y dejar de ver la lectura como una obligación o castigo nos dará mayores posibilidades de ser felices. Basta con recordar cuánta alegría nos daba escuchar a mamá leernos un cuento antes de dormir o, ya en la adolescencia, leer a escondidas las novelas prohibidas. ¿Por qué no seguir en el disfrute de la lectura? 

¿Qué hacer en la semana?

El miércoles 27 de agosto a las 17:00 horas la sala de lectura Equinoccios, que sesiona en el Ágora de la Ciudad, abrirá sus puertas a bebés y sus padres. En una sesión de dos horas se leerán cuentos, adivinanzas, poesías y se compartirán las técnicas para leer en voz alta.

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Dicen por ahí que si te dedicas al arte, a la conservación de tus tradiciones, a tocar en los fandangos o a perderte por horas en la elaboración de joyería, estás destinado al fracaso. Y quizá tengan razón si es que no se tiene un plan, que permita utilizar bien los primeros pesos para que el negocio crezca.

¿Cómo hacer que una empresa cultural sea exitosa? A partir del miércoles 27 y hasta el viernes 29 de agosto expertos en empresas culturales y pequeños empresarios del estado y del DF compartirán sus experiencias. La cita será en el Jardín de las Esculturas y el Ágora de la Ciudad. Más información en www.empresasculturalesivec.com

Correo: almadea8@gmail.com

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Alma Espinosa

Es originaria del Distrito Federal y desde hace más de una década radica en Xalapa. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Estudió la especialidad en la Enseñanza de la lengua y la literatura en la Universidad Pedagógica Nacional Unidad Xalapa, donde actualmente es docente. Es egresada de la maestría en Literatura mexicana por la Universidad Veracruzana.

Actualmente cursa el diplomado para la Profesionalización de mediadores de lectura por la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco. Es mediadora del Programa Nacional Salas de Lectura del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Ha impartido talleres relacionados con el tema de la lectura y la escritura, y desde hace dos años es una de las mediadoras que dirige la sala de lectura Equinoccios.

Como periodista ha trabajado en el Instituto Mexicano de la Radio, el periódico U2000. Crónica de la educación superior, y el Departamento de Prensa de la Universidad Veracruzana. Fue gestora cultural en la USBI Xalapa. Actualmente colabora en el área de Comunicación Social del Instituto Veracruzano de la Cultura.