Entender, atender y apoyar a los jóvenes

  • Rafael Arias Hernández

¡Basta de impunidad!  Es el grito que se repite  y convierte en clamor por todas partes. Es también, el señalamiento y reclamo  mundial, imposible de ocultar.

Al frente, los jóvenes encabezan  inconformidad e indignación generalizada. Salen a las calles y se manifiestan. A su manera, con la frescura de la vida, recuerdan a todos enseñanzas aprendidas; pero ahora en buena parte olvidadas y, sobre todo, no practicadas. Lecciones por costumbre dichas y repetidas; pero últimamente no convertidas en hechos, ni concretizadas.

Ineptos y corruptos en sus diversos ámbitos de gobierno observan y callan; algunos, obligados por su cargo o por la presión social, responden y  se acomodan en las hasta hoy conocidas y efectivas formas de simulación y distracción, confiados en que pronto pasará y se olvidará. Vigencia del pacto de impunidad.

Lentos,  a destiempo,  van de la declaración forzada, foto, boletín y  acto oficial teatral, a la incómoda transparencia y rendición de cuentas, que medio hacen, manipulan y distorsionan,  o de plano no cumplen. Saben de los alcances de complicidad e  impunidad gubernamental.

Pero hoy los jóvenes están presentes y actuantes. Insisten y expanden inconformidad y reclamos justificados, ante miradas y actitudes adormecidas, aletargadas o simplemente alejadas de lo que decimos aspirar y defender, construir y avanzar.

De las múltiples acciones que su actitud invoca y evoca, en la empobrecida e insegura sociedad,  por ahora, resaltan tres de esas lecciones que ya los distinguen: primera, de vida: segunda,  del derecho;  y tercera, del valor.

Lecciones  posibles de apoyar e incluso mejorar, si se aprecia y valora su contribución  a la construcción de una sociedad más justa, un Estado de Derecho en todo hecho, y una convivencia  civilizada , que permitan  enfrentar y resolver bien, cuanto antes y pacíficamente,  innumerables problemas y conflictos.

De vida. Todos somos Ayotzinapa.

Inconformidad y protesta crecen porque los jóvenes y quienes los apoyan, muestran lo  determinante que es no olvidar  principios primigenios, como el de la vida humana, mismo que todo Estado democrático está obligado a salvaguardar y proteger  "Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona".  

El problema es que historia y geografía de fosas, desapariciones, ejecuciones y crímenes de todo tipo,  sin castigo se repiten en todo el país. Mas que 43, ya se perdió la cuenta de los miles de sacrificados que demandan justicia. ¿Responsables y culpables? Bien gracias.[]

Enseñanza vital, la del sentido de la vida. Obliga a nunca olvidar que, “el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos…”

Es preciso que aprendan todos los que gobiernan, que no es ningún favor, ni petición negociable garantizar las mejores condiciones a la vida y la integridad de las personas. Es obligación ineludible.

Derecho que no se ejerce, es letra muerta.

Así, casi  automáticamente la segunda lección se hace presente.

Con sus protestas, los jóvenes enseñan que los derechos están para ejercerse y las obligaciones para cumplirse,  cabal y puntualmente.

Inocultables escándalos de alcances municipal y estatal, nacional e internacional, revelan  que sistema y  aparato gubernamental no sólo son incapaces o deficientes en lo fundamental.

Además, por omisión o participación, muchos gobernantes, funcionarios y servidores públicos, participan en múltiples formas de  actividad delictiva.

Hechos  para tener presente, ya que también por negligencia o complacencia, por complicidad y corrupción los problemas de ineficiencia y delincuencia, se extienden a otros aspectos esenciales de los gobiernos. Al grado, de convertirse en una forma muy singular de violencia gubernamental, o violencia de  Estado.

Así, protegiéndose mutuamente, en la certeza de la impunidad, hay quienes usan y abusan de las instituciones y sus atribuciones, se apropian y disponen sin límites,  de recursos públicos presentes y futuros.

Incluso, algunos endeudan, hasta a los que todavía no nacen; sacrifican al máximo,  a los presentes; condicionan, manipulan y convierten en clientela partidista y electoral a pobres, miserables y hambrientos en aumento; y, en el descaro extremo, abusan  de ancianos y pensionados, despojándolos de sus pocos o limitados recursos.

Hoy los jóvenes ejercen derechos y libertades. Justificadamente  se inconforman y protestan ante interminables ejemplos de corrupción e impunidad.

En respuesta. Muchos ineficientes y delincuentes en los gobiernos, encubiertos por medios y comunicadores alquilados, una vez más dicen y prometen que van a hacer lo que nunca hacen o ponen en práctica, esto es, combatir y erradicar la corrupción que tanto les favorece. Más palabras y pactos.

Por lo pronto la inconformidad social aumenta y se hace presente.

La enseñanza simple: en todo,  hay que ejercer a tiempo derechos y libertades, o padecer las consecuencias.

El valor de ser

Tercera lección, reconocimiento y apoyo a quienes tienen el valor de inconformarse y denunciar, de movilizarse y protestar.

A los que no aprueban, ni aceptan evidentes injusticias y delitos,  ni se resignan a encubrirlos y permitirlos.

A quienes insisten que: “Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad…”

Los que señalan que simulación y negligencia,  corrupción  y cinismo oficial, en cualquier sentido son perjudiciales. Y que si no se identifican  y combaten,  detienen  y  eliminan a tiempo, acaban convirtiendo  a cualquier gobierno, en ineficiente, encubridor y delincuente.

En fin, en sus ámbitos y alcances, hacen bien instituciones de educación superior  en demandar respeto a jóvenes y ciudadanos que ejerzan  derechos y libertades; y también, en señalar riesgos  y consecuencias, de caer en  círculos destructivos de violencia contra violencia. Mejor, si institucionalmente defienden reclamos de justicia,  ante abusos de autoridad y delitos gubernamentales.

No olvidar que intereses  afectados y algunos en los gobiernos, alientan y apoyan prácticas corruptoras y prepotentes. Promueven infiltrados, siembran caos y confusión, apoyan sabotajes, provocación y violencia para facilitar represión y uso de fuerza pública.

En aleccionadoras acciones, en principio, a los jóvenes sobran razones y derechos. Preciso entenderlos, atenderlos y apoyarlos. No sabotearlos, criminalizarlos y reprimirlos.

*Académico.IIESES-UV@RafaelAriasH

 

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Rafael Arias Hernández

Actualmente es Investigador del IIESES y maestro de la Facultad de Economía de la UV.

Cuenta con  Licenciatura en Economía, por la Universidad Veracruzana. Obtuvo mención honorífica Cum Laude.  Maestría en Economía con especialización en Desarrollo Regional y sub especialización en Historia del Pensamiento Económico. Salt Lake City, Utah. USA. Diplomado por la U.V. en “Habilidades del Pensamiento”.  Alta Dirección AD2 Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas. (IPADE). Becario en los programas Lincon-Juárez y LASPAU.  Asesor académico y maestro de Enseñanza Media, Esc. De Bachilleres Noc. “Art. 3º Constitucional”, Xalapa, Ver. Maestro en la Facultad de Economía, y de la Maestría en Desarrollo Regional. Historia Económica, Desarrollo Económico, Desarrollo Regional, Taller de Investigación, Metodología, Habilidades del Pensamiento y otras cátedras. Maestro en “Técnicas de Debate” de la maestría en Acción Política y Administración Pública, de la Universidad Anáhuac. Xalapa, Ver.

Director General Técnico y Secretario General de la Universidad Veracruzana.

En el Gobierno Federal, fue Delegado Estatal de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial en Veracruz, y Director de Desarrollo Regional en SPP. En el Gobierno del Estado de Veracruz ha sido Asesor Económico, Jefe de Prensa y Comunicación Social, Director General del Instituto Veracruzano de Cultura, Director General de Industria, Comercio y Estadística, Coordinador de Participación Ciudadana, Coordinador Ejecutivo del Comité de Planeación para el Desarrollo (COPLADEVER). SEFIPLAN, (2010)

Miembro de diversas Asociaciones Civiles y ciudadanas, como el Colegio de Urbanistas y Planificadores, el Colegio de Economistas; la Fundación Cambio XXI A. C.; y de la Fundación Colosio A.C. Colaborador de diversas revistas y publicaciones académicas. Articulista de diversos periódicos, y de otros medios de comunicaciones nacionales, estatales y municipales.