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Pero… ¿Y ahora qué, con los animales de los circos?

¿Por qué sostenemos los que luchamos por la paz y la justicia, que los espectáculos con animales deben desaparecer?

Todo parecía venir bien, cuando circuló en las noticias que finalmente, por 90 votos a favor, 1 en contra y 2 abstenciones, la Cámara de Senadores de México, había aprobado el dictamen que reforma las leyes General del Equilibro Ecológico y la Protección al Ambiente, y General de Vida Silvestre, para prohibir, a nivel nacional, el uso de animales silvestres en circos.

Luego más abajo, en las mismas notas, dos textos que nos erizaron la piel: “colecciones” y “escogidos”.

“Los cambios aprobados, además de prohibir animales en circos, obligarían a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales a formar una base de datos que incluya el número y características de los ejemplares de vida silvestre que posean los circos para ponerla a disposición de los zoológicos y éstos seleccionen los ejemplares que deseen integrar a sus colecciones.”

“Los que no sean escogidos serían entregados a los centros para la conservación e investigación de la vida silvestre pertenecientes a la SEMARNAT.”

Cosas…

Automáticamente los animales de los circos, volvieron a transformarse en cosas que podrán formar parte de una colección y los no escogidos podrán “usarse” en conservación o experimentación.

Paralelamente en Manlio Fabio Altamirano, Ver.- “Que chinguen a su puta madre, me van a perdonar ustedes, pero eso no se hace, porque en lugar de impulsarlo a uno, lo jalan”, exclamaron entre lágrimas los integrantes del Circo del Caribe, mismo, que en las últimas dos semanas perdieron a un tigre de bengala, un oso americano, cuatro monos y un mandril a manos de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). Comentaba la Periodista Arantxa Arcos en su impecable crónica, donde además aclara: La Profepa los decomisó y envió directo al zoológico “Miguel Ángel de Quevedo”.

¡Sí! Ese Zoo de Veracruz presagio de muerte, descuido y falta de interés desde siempre y ahora, donde hace pocos días murió Moro, la pantera negra, en sufrimiento y abandono, aunque las autoridades saquen bandera de inocentes y den sus explicaciones “al público en general”.

Animales “rescatados” de un Circo, llegaron a sufrir y morir encarcelados siendo inocentes, en un Zoológico que como todos en México, no enseña más que la desesperación de los gritos de auxilio de los atrapados sin salida.

Entonces insisto: ¿Por qué sostenemos los que luchamos por la paz y la justicia, que los espectáculos con animales deben desaparecer?

Lisa y llanamente, porque entendemos el origen de estas prácticas de explotación y abuso de los  animales y entendemos que ese origen es común con la explotación de quienes erróneamente consideramos más débiles, sea o no sea de nuestra misma especie, sea animal humano o no humano.

Entendemos que la falta de empatía, el antropocentrismo, el individualismo, la necesidad de enmascarar espacios vacíos de nuestras propias existencias, nos ha llevado a voltear la cara ante el sufrimiento y en todo caso, la falta de libertad del prójimo.

Respetamos y queremos fomentar el respeto hacia todo ser vivo, sin buscar más explicación que el sólo hecho de estar vivos, y ese respeto comienza por “no hacer uso de”, comienza por no “cosificar” a las otras especies,  animales sintientes por cierto, por el sólo hecho de considerarlos “no iguales” a nosotros, inferiores.

Comprender que los orígenes son los mismos, nos lleva a comprender que no puede haber exclusión de una u otra situación, si lo que estamos buscando es arrancar el daño de raíz. El padecimiento de los animales es causa y consecuencia de los padecimientos sociales.

Una sociedad que transita el rumbo del respeto a la libertad de los animales, que no disfruta con el sufrimiento, que no ríe ante el latigazo del domador de un circo, ni aplaude un corte de orejas en la plaza de toros, ni extraña la tortura de una vaquilla buscando salida en las calles de un pueblo, es una sociedad que transita el camino de la reconciliación consigo misma y con un futuro de no violencia.

Una sociedad que valora los derechos humanos y no humanos, que los practica, que los fomenta, es una sociedad que avanza en el sentido correcto, que siembra paz y progreso, que siembra solidaridad, es una sociedad inteligente, propositiva y no permisiva de la injusticia.

Como si todo fuera poco, erradicar los espectáculos con animales, es proteger a nuestros niños hoy y mañana, no sólo porque presenciar violencia e indiferencia los insulta y los agrede inmediatamente, sino porque los insensibiliza, los enajena de la realidad, los educa en la humillación que automáticamente trasladarán a sus relaciones humanas. Básicamente los hará desarrollarse en el “bullying”, esa burla hacia sus compañeros más vulnerables,  tan enraizado en las escuelas de la actualidad.

Es hora de identificar nuestros vicios, nuestras miserias, nuestros “gustos” condicionados por el consumismo y la frivolidad de algunas costumbres, para con ellos o sobre ellos, construir la verdadera libertad para todos.

¿Qué pasará finalmente con cada uno de los animales de los Circos?

“La prohibición de los animales silvestres en los circos, siendo realistas, no va a llevar a todas las especies que hoy son explotadas a un merecido final,  algunas y de acuerdo a la ética del cirquero, recordemos que ellos son los que ostentan la legal procedencia, por lo cual son los que van a decidir su destino,  terminarán en  Santuarios o espacios destinados para su recuperación, otras terminarán sus días en zoológicos o colecciones particulares e incluso abandonadas; pero esto es algo que suele suceder con o sin prohibición y por ende no debe demeritar el logro, al contrario, ahora la entrega de estos animales se realizará no con el fin de sustituir al viejo, cansado, enfermo o rebelde que “ya no sirve” para el acto, si no se hará para que ningún otro tome ese lugar.” Reflexionó la activista Susana Cruz de Naturaleza Animal.

Sí sabemos es que este es el “principio del fin”, el principio del “nunca más” y desde nuestras trincheras estaremos expectantes y denunciantes de cada ruta que sigan estos animales y cada acción que se digne o no a ejecutar la autoridad.