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¿Adoptarás un perro? ¡Bravo! ¿Sabías que…?

¿Sabías que si estás pensando en adoptar un perro, estás a punto de cambiar varias vidas para mejor? ¿Sabías que no sólo cambiarás la vida y el final de la historia de sufrimiento de ese nuevo miembro en tu familia, sino que cambiará tu propia vida, la de tus hijos y la de muchos otros animales que necesitan ser rescatados urgentemente?

Ahora bien, analicemos, reflexionemos y entonces sí, manos a la obra, vamos a adoptar, responsablemente y en primerísimo lugar, conscientes y sensibilizados ante un verdadero acto de amor.

¿Sabías que en los muros, inbox, y whats de quienes rescatamos animales, decenas de veces leemos: “Quiero adoptar, pero necesito que sea chiquito, pachoncito y mejor mini, y que no tire pelo, porque vivo en casa chiquita y vivirá adentro”, o “quiero adoptar pero quiero que sea cachorro para que se acostumbre a nosotros”, o “quiero adoptar porque el mío se salió y lo atropellaron y estamos muy tristes y queremos que sea parecido a él”….?

¿Sabías que desde este lado, y casi como “sensación propia”, quienes tenemos decenas de perros esperando hogar, y decenas de perros esperando ser rescatados cuando quede un espacio para ellos, lamentablemente traducimos estos mensajes como “quiero adoptar pero que sea chihuahua o french mini toy, o sea quiero un perro bonito, cómodo y de raza pero gratis”, o “quiero cachorrito porque me encantan cuando son cachorritos y quiero (yo) disfrutarlo, luego cuando crezca no sé…”?

O la tercera opción que solemos interpretar como: “quiero reemplazar a mi perrito que murió por mi propia negligencia y estoy sufriendo mucho (Yo), que no asumo que si se me escapó uno se me puede escapar otro y no seré confiable para alguien que rescató, recuperó, amó y ahora busca hogar para un perro que adora con el corazón.

Cuando rescatamos un perro, quienes nos responsabilizamos de él, jamás pensamos si es pequeño, de raza, pachoncito, limpio, y de buen carácter. De hecho jamás sabemos cómo será. Si será tranquilo, ladrador, amará a los niños, odiará a los gatos, orinará adentro, romperá los muebles….Ni siquiera sabemos si se salvará…Sólo sabemos que necesita ayuda y lo vamos a ayudar…

Cuando luego, a veces meses de recuperación y lucha por su salud, decidimos que ya es hora de encontrar una familia, ya estamos enamorados de él, ya lo admiramos, ya lo respetamos, ya es alguien para nosotros, con nombre y travesuras incorporadas, con tamaño y color indistinto, con unos ojos que se atreven a mirar de frente, como pocos humanos lo hacen.

¿Sabías que sufre tanto un perro bonito, pequeño o de raza como uno mestizo, viejito, y feíto. Sabías que sufre tanto un perro como tú, como yo, como tu hijo?

Adoptar un perro no es “moda”, o por lo menos no debe serlo, ´porque la mismísima “moda” es sinónimo de “vuelta atrás”, de superficialidad.

Adoptar un perro no es “conseguir un perro de raza gratis”, y elegir el más hermoso entre las fotos que cómodamente nos lleguen a nuestro ordenador, como muestrario de carros.

Adoptar un perro no es lo mejor que puedes hacer, si no eres consciente de lo que realmente estás haciendo. Si lo que estás intentando, es aplacar una frustración personal, como cuando vistes sólo ropa de marca, para no sentirte menos.

Adoptar un perro no es sentarse a recibir “ofertas”, seleccionando luego al que nos “guste” y por el cual pidan menos requisitos.

¿Sabías que un perro tamaño grande, o mestizo, de cualquier color, también puede vivir en un espacio pequeño?

¿Sabías que el más pequeño de los perros, puede desbaratar tu casa en un instante, o ladrar hasta que tus vecinos comiencen a ser un problema?

¿Sabías que todos van a necesitar que inviertas en veterinario, en paseos, en comida, en atenciones, en tiempo, a partir del momento en que comienza a formar parte de tu familia?

¿Sabías que no hay excusa para seguir enfocando la adopción de un perro desde el punto de vista estrictamente personal?

Adoptar es un acto de amor, sí y sólo sí, lo haces desde el corazón y no desde tus “gustos”. Es loable en extremo, sí y sólo sí lo haces desde la necesidad primera de ayudarlo.

Adoptar es un acto de amor, si no te importa la raza, el tamaño, si ensucia o no, si es cachorro, viejito, enfermito, ciego, amputado o sin pelo. Eso es ADOPTAR.

Adoptar es también, abrir la puerta de tu casa a ese pobre que desde hace meses ronda tu basura, con hambre, sed y frío, con ojos tristes, que duerme a la intemperie y esquiva diariamente las patadas, los carros y los avatares de una sociedad violenta. Adoptar no sólo es pedir un perro ya recuperado por otros.

A veces me pregunto, cuando voy a hacer las visitas, por qué quieren adoptar al french que rescaté hace 2 meses, y no adoptan a ese perro que me encuentro frente a sus casas antes de tocar el timbre…Incluso eso a veces, hace que me arrepienta y me regrese sin dar chance a la adopción.

¿Sabías que en México, se estima hay 23 millones de perros, de los cuales el 70 % viven en las calles en situación de sufrimiento y abandono?¿Sabías que si el 10% de los Mexicanos, mañana rescata sólo a un perro, pasado mañana ya no habría más perros desesperados en las calles?

¡Insisto! ¿Sabías que si adoptas un perro, estás abriendo las puertas de la vida a otro?

Todo cambiaría más rápido, para ti, para mí, para todos y para los perros, si hoy que vas a adoptar, lo haces sin pensar en el color de pelo, de ojos, en la altura o en su belleza, igualito que cuando estás esperando un hijo humano, o lo estás por adoptar…De la misma forma, con el mismo corazón, ese que si se abre, puede sembrar el verdadero sentido de la vida.

No adoptes un perro de “raza”, adopta uno que no tenga casa…