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¡Qué curioso! Le rento pero “sin mascotas”

Reflejo de lo mucho que hay que hacer todavía para desmaterializar y sensibilizar a nuestra sociedad, es esta constante de rentar casas o departamentos pero sin admisión de “mascotas”.

Por un lado los propietarios que están convencidos de que una casa que será rentada por humanos que no tienen mascotas, será devuelta en mejores condiciones que uno que lleva a su miembro perro o gato de la familia con él.

Por otro lado, quienes buscan mudarse con sus animales, y recorren y recorren, hasta que de plano, deciden deshacerse de sus animales porque no encuentran sitio que los reciban, lo cual genera no sólo sufrimiento a los animales, que terminan en albergues, en la calle o en las “perreras” municipales, electrocutados o sacrificados o enjaulados hasta su adopción, sino también a la familia, y lesiona profundamente a la sociedad.

¿Por qué los propietarios de inmuebles en renta, están tan convencidos de que si un humano es capaz de dejar deteriorar su casa por un perro o gato, no lo es también sin animales?

¿Acaso no hay quienes han rentado a “sólo humanos” y a la hora de recibir nuevamente las llaves, se encuentran con destrucción total, mugre y desencanto?

¡Claro que sí!

Pero fácil y cómodo es aferrarse a conceptos erróneos, perjudicando y agravando situaciones de las cuales los mismos propietarios y la sociedad toda somos responsables, por ejemplo, el abandono que conlleva directamente al sufrimiento y al deterioro violento de la calidad de la humanidad.

Cuidar lo material a costa de cualquier cosa, incluso a costa del sufrimiento de otros. El que “tiene”, es el que tiene el “poder” sobre los futuros de otros….Una constante errónea del curso de nuestras culturas.

Estoy buscando departamento, pido opciones y me mandan varias, que sin comerla ni beberla, acotan debajo “no se aceptan mascotas”. Inmediatamente me surge la idea de descartarlo, por supuesto, pero me pregunto qué daño puede hacer a un departamento, un chihuahua de 2 kilos, o un french ancianito ciego que duerme todo el día, o un criollo grande que no ladra ni al timbre, y me acompaña todo el día junto a la cama o el escritorio de trabajo.

¿Por qué generalizar tan drásticamente?

¿Que ellos pueden hacer más daño que un señor que jamás limpió su baño, que se enoja y rompe muebles, o un joven que invita a amigos desordenados que pegan portazos y no reparan en ensuciar paredes o pintarlas de colores o lesionarlas?

¡Pero No! Ya se quedan tranquilos porque no llevas “mascotas”. Nada más ilógico, mal pensado, mal analizado, inconsciente y egoísta.

O si no el colmo, como me dijeron hoy: “si lleva mascotas no le devolvemos el depósito”… ¡Ah! ¡Entonces todo se trata de dinero! ¡De su dinero y de cómo ganar más!

Digo, porque se supone que el famoso depósito, se deja por si a la hora de la entrega del inmueble, quedan cuentas por pagar o sitios que reparar, ¿o me equivoco? Pues entonces ¿por qué no esperar si mi chihuahua destruye algo, o mi gato deja alguna suciedad que yo no limpié, o si mi gigante dormilón ensució una pared?

Dicho esto, sólo me queda indignación y bastante desesperanza por lo mucho que hay que hacer todavía en esta sociedad marchita por el poder adquisitivo y la necesidad de poseer objetos para pertenecer a quién sabe qué, sin una pizca de consciencia sobre lo que sucede más allá de sus narices.

Y finalmente la propuesta: Aunque no tengamos “mascotas”, si comienzan con esa “imposición” de “no se aceptan mascotas”, simple y sencillamente no rentar. Boicotear, sí señores, a quienes marginan a los amantes de los animales; a quienes albergan en sus hogares y en sus familias, como miembros, a algunos de los más de 23 millones de perros, por ejemplo, que hay en México, de los cuales, 18 millones deambulan en las calles.

Para disminuir la sobrepoblación, no sólo es necesaria la esterilización masiva, permanente y gratuita, sino varias cosas más, entre ellas, el cambio de consciencia y la inclusión indudablemente, de los perros y gatos como “ciudadanos” (más allá de las definiciones legales arbitrarias y antropocentristas).

Señores, si van a rentar su propiedad, no se equivoquen. Tener “mascota” no significa en absoluto ser sucio, destructivo, y desleal a los contratos. Tener “mascotas”, no significa que le entregarán las llaves con destrucción total del inmueble. Esto es un gran y grave error de concepto, que contribuye al abandono, insisto, y al sufrimiento familiar y de animales.

Flexibilicémonos, y contribuyamos con conocimiento, decisiones y conductas adecuadas a la realidad que nuestro mundo vive.