Veracruz sin previsión urbano-regional

  • Rafael Arias Hernández

Presente y futuro. Hechos evidentes y  daños contundentes.

En el presente,   la administración pública estatal y municipal debilitándose, deficientes y empeorando; y en el futuro, con perspectivas poco halagadoras o de plano peor, porque simple y sencillamente la previsión no existe.

¿El que esté libre de  “finanzas sanas”, que se tire su primer deuda?

Por citar uno de sus evidentes y cotidianos aspectos: ¿Cuál planeación urbano-regional estatal y municipal? ¿Por qué servicios públicos más caros y limitados y de dudosa calidad?

¿Cuál autoridad que regule y controle el crecimiento de  asentamientos humanos,  movilidad, seguridad, esparcimiento y  edificación en general?

Ley de la selva, predominio del más influyente, con “agenda urbana  propia y al gusto”. Gran mercado de negocios, favores y componendas, con “ventanilla única” hacia  desorden y abuso.  La feria de los “moches”. Remante y apropiación privada, de inmuebles y patrimonio público, para “FOTON” del recuerdo y el inundado de recursos públicos y carísimo  “TUNEL SUMERGIDO”, que comunica al más allá.

A pesar de la existencia de importantes zonas metropolitanas, conurbaciones, corredores y ciudades. No hay políticas, programas y acciones gubernamentales de desarrollo urbano y regional actualizados, consistentes, viables y pertinentes.

En algunos casos, predomina el juego de “Juan pirulero”…o el de la pirinola: todos ponen, porque alguien toma todo.

RESPONSABLES PRESENTES Y FUTUROS

La inalcanzable pretensión de lo mejor o menos malo, es fácil y hasta obligadamente desplazada por resignación y orientación a lo costoso, malo o peor,  conformismo y aguante a padecer desorden, corrupción y agandaye.

Así, ni siquiera se pregunta sobre los responsables; si se cumplen normas y especificaciones; si se prevé lo previsible y se evita lo evitable; y, desde luego, si se garantizan libertades y derechos humanos, con los servicios públicos que permanentemente demanda la población.

No hay justificación y las preguntas son inevitables. ¿Quiénes y cómo  se constituyen autoridades urbanas? ¿Bajo qué condiciones son responsables de lo que autorizan, promueven y controlan?

O qué, aparecen por su cuenta y a su antojo las nuevas colonias, los anunciados y respaldados fraccionamientos. Las monstruosas edificaciones y torres símbolo de abuso e imposición.  Muchos de ellos sin  servicios básicos.

EL PLAN ES QUE NO HAYA PLAN

Por el momento, no abordare aspectos técnicos y legales que exige y caracteriza todo ordenamiento territorial, la remediación y sustentabilidad del desarrollo urbano-regional  y su previsión a detalle, con participación social, seguimiento y control, planes y programas viables y evaluables.

Permítase por ahora sólo llamar la atención, sobre  algunos temas que pueden ayudarnos a entender y atender,  diversos aspectos de nuestras ciudades y sus entornos, para convertirlas en espacios habitables, esto es, con la suficiente cantidad y calidad de servicios públicos básicos. Para evitar se multiplique y agraven en ellas,  limitaciones, sacrificios y conflictos.

Uno de los puntos centrales es la falta de previsión, de actualización y modernización de los instrumentos oficiales. No hay lagunas técnicas y jurídicas, hay mares y océanos.

Consecuencia de este deliberado vacío de ordenamiento  se puede comprobar, la  concentración de poder o de decisión en el voluntarismo y la discrecionalidad de unos cuantos servidores públicos que, como también es natural, se escudan y protegen en los funcionarios titulares de las áreas involucradas y, hasta en los mismos gobernantes estatales o municipales, que los nombran y protegen.

Oportuno y hasta obligado reconocer, que muchos, en su desempeño oficial  hacen poco,  no sirven para nada o de plano orientan y dedican, buena parte de su actividad, al uso y abuso de recursos públicos y de atribuciones oficiales para su beneficio propio o de grupo, incluso, y hasta para actividades ilegales.

Otro aspecto que también aumenta y se complica, es el de la falta de coordinación entre dependencias del mismo ámbito de gobierno. Más problemas, cuando la lista crece y no sólo no se coordinan, sino que tampoco se ponen de acuerdo en la actualización, vigencia y aplicación de la normatividad correspondiente, llegando incluso a padecerse disposiciones oficiales contradictorias o incompletas (¿para llegar a algún arreglo?), según la dependencia de que se trate.

Y peor, cuando resultan obligaciones o asuntos que involucran a los diversos tipos de gobierno, dentro de cada uno y entre ellos.

Esto es, no sólo enfrentamiento entre dependencias municipales, estatales y federales; sino también entre municipios colindantes, conurbados o en misma región o área metropolitana. Gobiernos municipales que acuerdan no acordar.

Por último  hay que comentar,  la notoria y creciente inconformidad social y expresión pública de protesta, por la falta de atención oportuna a múltiples y variados problemas urbanos, que simplemente prueban y comprueban que la falta de previsión, aunada a la mala o peor administración pública,  y a la pésima o convenenciera atención oficial de estos asuntos (muchos urgentes e injustos),  pretenden resolverse con la elevación o encarecimiento de los servicios públicos, y hasta con la  falsa solución de la privatización. Resistencia y desobediencia civil apenas empiezan, sin previsión y adecuada atención crecerán y se complicarán.

La cuestión urbano-regional exige de una responsable capacidad de organización, administración y efectividad política, sobre todo para incluir la importante y determinante participación ciudadana y social.

SERVIDORES QUE SIRVAN, NO QUE SE SIRVAN

En fin, como en todos los asuntos del buen gobierno se buscan y requieren, funcionarios, líderes y servidores públicos con responsabilidad social y capacidad verdadera, demostradas en hechos no en discursos y autopromociones.

Dispuestos a lograr objetivos y metas, entregar buenos resultados y rendir cuentas puntualmente,  como base de su desempeño y continuidad, no en el reciclaje de la complicidad y la impunidad.

A estas alturas, con  nuevas tecnologías y formas de comunicación es ampliamente conocido, y en algunos casos hasta escandaloso, que demasiados servidores públicos (electos, elegidos o nombrados), no se caracterizan por honestidad y capacidad,  sino por estar dispuestos a rapacidad y voracidad, “no tienen llenadera”.

Grave  no  exigir y apoyar eficiencia y efectividad, sino mediocridad y perversidad. Cuando se busca discrecionalidad y voluntarismo, obediencia encubridora  y lealtad criminal; y se impone  opacidad a transparencia, complicidad a productividad, simulación a veracidad.

*Academico.IIESES-UV@RafaelAriasH

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Rafael Arias Hernández

Actualmente es Investigador del IIESES y maestro de la Facultad de Economía de la UV.

Cuenta con  Licenciatura en Economía, por la Universidad Veracruzana. Obtuvo mención honorífica Cum Laude.  Maestría en Economía con especialización en Desarrollo Regional y sub especialización en Historia del Pensamiento Económico. Salt Lake City, Utah. USA. Diplomado por la U.V. en “Habilidades del Pensamiento”.  Alta Dirección AD2 Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas. (IPADE). Becario en los programas Lincon-Juárez y LASPAU.  Asesor académico y maestro de Enseñanza Media, Esc. De Bachilleres Noc. “Art. 3º Constitucional”, Xalapa, Ver. Maestro en la Facultad de Economía, y de la Maestría en Desarrollo Regional. Historia Económica, Desarrollo Económico, Desarrollo Regional, Taller de Investigación, Metodología, Habilidades del Pensamiento y otras cátedras. Maestro en “Técnicas de Debate” de la maestría en Acción Política y Administración Pública, de la Universidad Anáhuac. Xalapa, Ver.

Director General Técnico y Secretario General de la Universidad Veracruzana.

En el Gobierno Federal, fue Delegado Estatal de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial en Veracruz, y Director de Desarrollo Regional en SPP. En el Gobierno del Estado de Veracruz ha sido Asesor Económico, Jefe de Prensa y Comunicación Social, Director General del Instituto Veracruzano de Cultura, Director General de Industria, Comercio y Estadística, Coordinador de Participación Ciudadana, Coordinador Ejecutivo del Comité de Planeación para el Desarrollo (COPLADEVER). SEFIPLAN, (2010)

Miembro de diversas Asociaciones Civiles y ciudadanas, como el Colegio de Urbanistas y Planificadores, el Colegio de Economistas; la Fundación Cambio XXI A. C.; y de la Fundación Colosio A.C. Colaborador de diversas revistas y publicaciones académicas. Articulista de diversos periódicos, y de otros medios de comunicaciones nacionales, estatales y municipales.