Una lectura para cada momento

  • Alma Espinosa

Una de las preguntas más frecuentes para los mediadores de lectura o para los que nos gusta leer es: ¿qué me recomiendas leer? Y cuando la cosa se torna más difícil es cuando preguntan: ¿qué libro recomiendas que le compre a mi hijo porque no le gusta leer?

Seleccionar un libro para uno es una tarea difícil, para perfeccionarla se necesita mucho tiempo y se pasa por no pocos tropiezos con obras que parecieran ser las buenas y a la mera hora resultan ser una cosa aburrida, sin chiste o, simplemente, no adecuada para ese momento.

Entonces, si decimos que determinado libro puede no ser adecuado para un momento específico, ¿quiere decir que hay libros para cada momento de la vida? Claro que sí. No solo para cada momento, incluso para cada periodo del día.

No hay mejor receta para conocer qué tipo de literatura nos gusta que leer de todo, pero sobre todo, literatura. Puede ser que a las personas que siempre irradian felicidad les gusten libros depresivos. O a las personas que más disfrutan de los avances tecnológicos les gusten los libros decimonónicos.

Cuando quiero alejarme un poco de las preocupaciones por cuestiones laborales o conflictos sociales y políticos, prefiero las novelas del siglo XIX. Sus amplias descripciones de la vestimenta, los paisajes, las costumbres, las casas y los palacios; todo eso provoca que la mente se ocupe en construir los escenarios y personajes.

Este tipo de lectura puede hacerse a cualquier hora del día, aunque yo la prefiero en la tarde o noche. Para la mañana se antoja algo que exige más atención como los ensayos o los textos científicos.

La poesía casi siempre es nocturna, es apropiada para el desvelo e irse a la cama con una sensación de arrullo por el ritmo de los versos. Con la práctica uno va conociendo cuál es el momento adecuado para cada lectura; incluso hasta se cambian horarios de la rutina para abrirle espacios a los libros.

Para los lectores es difícil salir de viaje sin un libro, casi siempre se piensa en un libro que no ocupe mucho espacio. Y es justo aquí cuando entran a escena los libros electrónicos. No hay como viajar ligero y eso no quiere decir que no podamos llevar varios libros con nosotros. Actualmente hay una gran variedad de aplicaciones y páginas que nos permiten leer textos gratuitos sin necesidad de comprar un aparato que solo nos sirve como guarda textos.

Según estadísticas pasamos gran parte de nuestras vidas en el tráfico y haciendo filas, nada mejor que llevar un libro de cuentos para esos momentos en que nos quedamos atrapados en medio de una manifestación, o tenemos que ir al banco justo en quincena. Las historias cortas son perfectas porque con sus características nos dejarán con un buen sabor de boca al conocer una historia completa en tan solo unos minutos.

Así es que no importa el momento en que lo hagamos o el género que elijamos, lo único que verdaderamente importa es leer de todo para formarnos un gusto lector. Es también vital no obligar a los demás a leer. No hay libros mágicos que por sí mismos conviertan a una persona en lectora; casi siempre se necesitará un mediador y a unos padres y maestros que prediquen con el ejemplo.

¿Qué hacer en la semana?

El miércoles 11 de noviembre a las 8 de la noche, el pintor Manuel Velázquez inaugurará su exposición “Cerco”, en la galería de la Universidad Veracruzana, UV, Ramón Alva de la Canal. Una muestra en la que dialogan lo antiguo y lo contemporáneo a través de pinturas y módulos.

El jueves 12 a las 7 de la noche se inauguran dos exposiciones en la Galería de Arte Contemporáneo del Instituto Veracruzano de la Cultura: “Una colección de Katsinas” de Édgar Orlaineta, que está integrada por pintura, instalación y piezas escultóricas en torno a las Katsinas, figuras rituales de los antiguos pueblos de Norteamérica como Hopi y Zuni. La segunda exposición es “Orgánico y Onírico” de Sergio Elefante, cuyo interés en las artes gráficas lo ha llevado a experimentar en lenguajes como la fotografía, la estampa y el dibujo.

El viernes 13 a las 7 de la noche, la USBI Veracruz se vestirá de gala al recibir a 26 artistas egresados de la Facultad de Artes Plásticas de la UV. Egresaron hace 20 años y hace menos de un año que se volvieron a reunir a través de las redes sociales para exponer lo mejor de su arte en  la muestra “Cría Cuervos 2.0”. Esta exposición se presentó de manera exitosa hace unos meses en el Museo de Antropología de Xalapa y ahora es el turno de deleitar a los habitantes y turistas que llegan a Boca del Río y al puerto de Veracruz.  

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Alma Espinosa

Es originaria del Distrito Federal y desde hace más de una década radica en Xalapa. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Estudió la especialidad en la Enseñanza de la lengua y la literatura en la Universidad Pedagógica Nacional Unidad Xalapa, donde actualmente es docente. Es egresada de la maestría en Literatura mexicana por la Universidad Veracruzana.

Actualmente cursa el diplomado para la Profesionalización de mediadores de lectura por la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco. Es mediadora del Programa Nacional Salas de Lectura del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Ha impartido talleres relacionados con el tema de la lectura y la escritura, y desde hace dos años es una de las mediadoras que dirige la sala de lectura Equinoccios.

Como periodista ha trabajado en el Instituto Mexicano de la Radio, el periódico U2000. Crónica de la educación superior, y el Departamento de Prensa de la Universidad Veracruzana. Fue gestora cultural en la USBI Xalapa. Actualmente colabora en el área de Comunicación Social del Instituto Veracruzano de la Cultura.