¿Para qué evaluarlos si no les dan de leer?

  • Alma Espinosa

 

La evaluación a los maestros en Veracruz ha sido un caos desde su “planeación”. Elevar el nivel escolar de los niños y jóvenes nada tiene que ver con evaluaciones irónicamente antipedagógicas, sino con que los alumnos y sus maestros dediquen mayor tiempo a la lectura y a la expresión artística.

Jamás habrá resultados positivos mientras el sistema educativo permanezca como hasta hoy y, peor aún, que haya una contradicción en el mismo sistema que pretende tener mejores maestros cuando los carga de trámites burocráticos y papeleos que poco tiempo y ganas les dejan para llevar algo novedoso y atractivo a sus aulas todos los días.

Es decepcionante escuchar la respuesta de un maestro ante la sugerencia de leerle todos los días a sus alumnos: “si apenas me da tiempo de ver lo del programa por la cantidad de papeles y observaciones que debo entregar y tú quieres que les lea”.

No hay lectura porque los maestros no leen por gusto y tampoco se les motiva o se les da espacio para leer algo para ellos. ¿Cómo van a mejorar la calidad educativa si los maestros no son lectores y solo piden reportes de lectura o hacen exámenes acerca de la biografía de los escritores, los personajes y el clímax de una novela?

¿Cómo mejorar la calidad educativa si los supervisores siguen con la tonta idea de medir las palabras por minuto cuando eso no tiene nada que ver con la comprensión del texto? No tienen idea de que la lectura comprendida contribuye a la construcción del sí mismo. No lo saben porque los supervisores tampoco son lectores.

Como ya lo hemos dicho, la lectura en general pero específicamente la literaria crea seres pensantes, reflexivos y críticos. Y tal pareciera que por el miedo a que suceda esto, las escuelas clausuran los espacios que se supone deben estar pensados para la lectura.

Existe un doble discurso: el gobierno dota a las escuelas de libros, pero no les da las facilidades para poner en funcionamiento una biblioteca. Las escuelas a su vez, con pocas excepciones lamentablemente, reciben los libros y los dejan en sus cajas para que no se maltraten. En el caso de que tengan biblioteca la mantienen cerrada o la convierten en laboratorio de cómputo.

Los maestros que se atreven a insertar en sus clases la literatura para ver temas que están en el “programa”, son mal vistos y marginados. Hay una gran ignorancia sobre el valor de la lectura en la escuela.

¿Cómo podemos mejorar la calidad educativa si no hay un ambiente de lectura en las escuelas? El escritor Aidan Chambers considera que existe un ambiente de la lectura solo si se dedica tiempo a ésta, si hay disponibilidad de libros (bibliotecas abiertas), se lee en voz alta y se propicia la socialización del texto.

En el libro “El ambiente de la lectura”, editado en 2007 por el Fondo de Cultura Económica, Chambers escribe: “la calidad de la escuela se puede juzgar por el énfasis en proporcionar tiempo para la lectura y por el vigor con el que se protege este tiempo contra todas las otras mandas”. ¿Cuántas escuelas de calidad conoce usted en Veracruz?

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Alma Espinosa

Es originaria del Distrito Federal y desde hace más de una década radica en Xalapa. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Estudió la especialidad en la Enseñanza de la lengua y la literatura en la Universidad Pedagógica Nacional Unidad Xalapa, donde actualmente es docente. Es egresada de la maestría en Literatura mexicana por la Universidad Veracruzana.

Actualmente cursa el diplomado para la Profesionalización de mediadores de lectura por la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco. Es mediadora del Programa Nacional Salas de Lectura del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Ha impartido talleres relacionados con el tema de la lectura y la escritura, y desde hace dos años es una de las mediadoras que dirige la sala de lectura Equinoccios.

Como periodista ha trabajado en el Instituto Mexicano de la Radio, el periódico U2000. Crónica de la educación superior, y el Departamento de Prensa de la Universidad Veracruzana. Fue gestora cultural en la USBI Xalapa. Actualmente colabora en el área de Comunicación Social del Instituto Veracruzano de la Cultura.