Agua: errores y desgracias

  • Rafael Arias Hernández

¿Cada pueblo tiene el gobierno que se merece?

Dejo a un lado las importantes estadísticas del agua; números y medidas de su existencia, uso y reciclaje, que a simple lectura o comparación,  muestran y demuestran la magnitud de la irresponsabilidad social  y de la ineficiencia y delincuencia gubernamental en Veracruz.

Dejo también para otra ocasión, la asombrosa pre-candidatura potable,  que ha surgido de la cuestionada e ineficiente dependencia estatal encargada del agua. Caja chica de innumerables “trastupijes” e inolvidables personajes, presuntos responsables,  prófugos potenciales y reciclables intocables.

Agua de beber

Por esta vez, no argumentare  con datos y si con razones. Permítaseme hacerlo. Simplemente empezar por preguntarme y preguntar:

¿Hay algo más importante que el agua?

Sí, dirían muchos, el oxígeno.

Aquí  el centro de atención. Lo determinante que deseo destacar y repetir, es que en uno y otro caso, al igual que con oxígeno y  alimentos, el ser humano no puede sobrevivir mucho tiempo,  sin su consumo apropiado, suficiente en cantidad y calidad. Verdad simple y sencilla que jamás se debe olvidar.

Sólo para abreviar, habría que agregar que con toda razón se dice que el agua es vida, que es el líquido vital y que, a fin de cuenta, somos en gran parte agua.

Así, un discurso político no puede sustituir a un vaso de agua potable. Ni muchos menos se le puede pedir o prometer  a las personas, tiempo para atender el problema. ¿Cuántos gobiernos, como el de Veracruz, se desentienden, mal atienden o  desaprovechan, por años o desde siempre, este asunto de innegable prioridad?

Lo sabemos, pero ¿qué hacemos?

Sí, las preguntas se agolpan y acumulan de inmediato. Y esto, es parte del ejercicio que obligadamente, con todo respeto, sugiero  hagamos.

Simple y sencillo, con frecuencia, enfrentemos las consecuencias de las respuestas de la realidad, o de su desatención. Y, sobre todo el desinterés y des obligación; y con frecuencia, la  irresponsabilidad social, perversidad y actitud criminal de quienes en el gobierno, usan y abusan de la falta o existencia del vital líquido para beneficiarse de muchas formas.

¿Cómo atendemos al agua? ¿La atendemos? ¿Aprendemos del alcance de su importancia y hemos transmitido dicha enseñanza ancestral? ¿Hay presencia y participación individual y social, activa y responsable?

Y respecto a obligaciones, compromisos, objetivos y metas que deben cumplir los diversos ámbitos de gobierno:

¿En verdad  garantizan el acceso en cantidad y calidad a la población? ¿En forma gratuita, segura y confiable para el consumo humano? ¿Fortalecen su ciclo, contexto y alcance? ¿Previenen su existencia y disposición para el desarrollo ambiental sustentable? ¿Evitan esos mismos gobiernos, la destrucción, contaminación o disminución de fuentes, afluentes, flujos y acumulaciones? ¿Facilitan su aprovechamiento responsable, su reproducción, restauración, renovación y expansión?

Si como se dice y repite el agua es vida, no cabe duda que en buena medida y a gran velocidad,  la  perdemos,  derrochamos, desaprovechamos, contaminamos  y tiramos.

Luego entonces, ¿Qué hacen los encargados de instituciones y dependencias gubernamentales que deben atender el líquido vital y todos sus aspectos? ¿Por qué la problemática de existencia y disposición,  crece y amenaza con colapsar en perjuicio de grandes y pequeñas poblaciones? ¿Por qué mal administran, no planifican  y peor restauran?

Irresponsabilidades e incongruencias

Bien se sabe, casi desde siempre, que lo más caro es lo que no hay, cuando más se necesita.

También sabemos que los pobres, los miserables, los marginados y  vulnerables de muchas formas, son los que obtienen el agua más cara, por la que usualmente pagan un precio mayor.

Para la representación pública, gobernantes, funcionarios y servidores públicos no hay excusa ni pretexto. Más bien responsabilidades y culpabilidades.

Y para los afectados. Para los ahogados en necesidades y carencias, su problema de pobreza e injusticia se acentúa y complica, al agregarse el error y la inconsciencia de no enfrentar y resolver, bien y  a tiempo, un problema vital, en su justa dimensión, con toda la responsabilidad y congruencia que merece.

Entretenidos y absorbidos en las vicisitudes de la vida cotidiana, lo inmediato y urgente desplaza lo primordial y fundamental, hasta que se llega al límite. Más temprano que tarde se aprende en carne propia, a diferenciar entre escasez e inexistencia, entre abundancia y derroche, irresponsabilidad e incongruencia.

Pésima administración y falta de previsión

Veracruz, estado conocido por su tradicional riqueza acuífera, posee casi la tercera parte de los escurrimientos de agua  del país, también se caracteriza ya por una pésima administración gubernamental estatal, que incluye la nula previsión y remediación, así como el saqueo de los recursos oficiales que genera, el descomunal endeudamiento que llega a casi 8 mil millones de pesos que según el Congreso y las autoridades federales hasta puede condonarse. ¿Dónde están la lavandería de la contraloría, el órgano de simulación superior (ORFIS) y las domesticadas comisiones del Congreso?

Destaca ya,  la innecesaria y cuestionada privatización de algunos sistemas municipales, impulsada y apoyada por el gobierno del estado. Interés privado al que injustificada y abiertamente  siguen trasladando recursos oficiales, no para atender mejor a la población, más bien para garantizar el éxito del gran negocio de cómplices y aliados.

Por cierto, el agua en su mayoría no la manejan los municipios, está controlada y administrada por un organismo estatal convertido en caja chica, sin transparencia, ni rendición de cuentas. Carente de evaluación y sin capacidad de previsión y planeación.

Nula y ausente participación ciudadana y social. Esta es la respuesta a muchas de las preguntas. ¿Qué hacemos?

En Veracruz. Urge atender y combatir ineficiencia y delincuencia gubernamental del agua. ¿Cada pueblo tiene la sed que el gobierno le impone?

Adelantos…

“México no solo es el mayor consumidor de refrescos del mundo: también es del agua embotellada. Las firmas extranjeras dominan un mercado de 10 mil millones de dólares anuales, de acuerdo con el Euromonitor”. (Sin embargo.210314)

Tandeo efectivo  a gobernantes y servidores públicos.

+AcadémicoIIESES-UV

@RafaelAriasH

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Rafael Arias Hernández

Actualmente es Investigador del IIESES y maestro de la Facultad de Economía de la UV.

Cuenta con  Licenciatura en Economía, por la Universidad Veracruzana. Obtuvo mención honorífica Cum Laude.  Maestría en Economía con especialización en Desarrollo Regional y sub especialización en Historia del Pensamiento Económico. Salt Lake City, Utah. USA. Diplomado por la U.V. en “Habilidades del Pensamiento”.  Alta Dirección AD2 Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas. (IPADE). Becario en los programas Lincon-Juárez y LASPAU.  Asesor académico y maestro de Enseñanza Media, Esc. De Bachilleres Noc. “Art. 3º Constitucional”, Xalapa, Ver. Maestro en la Facultad de Economía, y de la Maestría en Desarrollo Regional. Historia Económica, Desarrollo Económico, Desarrollo Regional, Taller de Investigación, Metodología, Habilidades del Pensamiento y otras cátedras. Maestro en “Técnicas de Debate” de la maestría en Acción Política y Administración Pública, de la Universidad Anáhuac. Xalapa, Ver.

Director General Técnico y Secretario General de la Universidad Veracruzana.

En el Gobierno Federal, fue Delegado Estatal de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial en Veracruz, y Director de Desarrollo Regional en SPP. En el Gobierno del Estado de Veracruz ha sido Asesor Económico, Jefe de Prensa y Comunicación Social, Director General del Instituto Veracruzano de Cultura, Director General de Industria, Comercio y Estadística, Coordinador de Participación Ciudadana, Coordinador Ejecutivo del Comité de Planeación para el Desarrollo (COPLADEVER). SEFIPLAN, (2010)

Miembro de diversas Asociaciones Civiles y ciudadanas, como el Colegio de Urbanistas y Planificadores, el Colegio de Economistas; la Fundación Cambio XXI A. C.; y de la Fundación Colosio A.C. Colaborador de diversas revistas y publicaciones académicas. Articulista de diversos periódicos, y de otros medios de comunicaciones nacionales, estatales y municipales.