Sucesión, votar y evaluar

  • Rafael Arias Hernández

Menos de 311 días. Conflictos y problemas en aumento. Soledad y debilidad en las imposiciones. Paso irremediable del pescar, a ser pescado. Deuda y más deuda en la inevitable despedida. Y sigue el  “mañana se paga”.

¿VOTO Y BOTE?

Inocultables y comprobables los desastres gubernamentales. A casi doce años crecen los daños, como  inocultables pobreza y hambre, sobresalientes inseguridad y violencia,  cuantiosa quiebra financiera,  descomunal e injustificada deuda pública estatal,  privatización de obra pública, y la involución o destrucción de dependencias e instituciones.

Excepciones aparte. Hoy se sabe que se hizo y deshizo a voluntad y discrecionalidad. Se quitó y puso a capricho, se mantuvo y sostuvo a incapaces  o improvisados. Se torció o ignoro la ley, se destrozaron instituciones e impuso servilismo, abyección e incondicionalidad. Se favoreció a familiares, cómplices o socios. Se socavó y destruyó buena parte del Estado de Derecho, al debilitar, quebrar y sobre endeudar instituciones y  dependencias estatales. Y en no pocas ocasiones se intentó cancelar derechos y  libertades, como en el caso de los “replegados” pensionados, a los que se ordenó reprimir. En la Historia ya está grabado, que no se les paga, pero si se les pega.

Tiempos de elección para el futuro, pero también de evaluación del presente que aquí está. Imposible ignorar causas y orígenes de lo que se padecerá. ¿Voto y bote?

LA CHISPA Y EL INCENDIO

Preocupa mucho la gravedad de la situación, de los alcances y consecuencias, a las que se ha llegado. Pero sobre todo, la certeza de que se puede empeorar aún más, si no se hace lo que, desde hace tiempo se debió hacer y no se ha hecho: evaluar a todo servidor público con responsabilidades. Preciso evaluar antes de avalar o apoyar.

Esto es, por un lado, identificar, reconocer, consolidar  y estimular lo bien hecho, que sin duda es poco, pero lo hay y  cuesta mucho realizarlo; y por el otro, que por desgracia es lo abundante, señalar, despedir, procesar y, en su caso, castigar a ineficientes y delincuentes en los gobiernos municipales y del estado de Veracruz. Urgente control de daños y corrección de errores.

Ni que decir,  si se toman en cuenta los actuales contextos, nacional e internacional, desfavorables y adversos que aumentan complicaciones y complejidades.

Lo difícil  de la situación alcanzada y el impresionante número de víctimas y sacrificados, impide posponer y esperar, o como antes,  dejar hacer y posponer. Estadísticas sobran, en general las cosas no mejoran para millones y millones de veracruzanos.  Se comete el error, lo demás son consecuencias.

Aunque urgente y determinante. No es ni será fácil, hacer frente a la  problemática imperante, acumulada y fortalecida,  por cómplices e intocables en el gobierno. No se van, ni se irán por voluntad propia. Quieren voto, para no ir al bote.

Los mediadores y beneficiarios de la política y del gobierno harán todo lo que esté de su parte, para suceder o sostenerse en el poder, continuar en la impunidad y hasta gozar del fuero que los aleja del lugar donde deberían estar: la cárcel o cuando menos, en un proceso judicial que los obligue a responder de sus actos, omisiones o comisiones, encubrimientos y complicidades.

Intocables y reciclables confían en el desinterés de la sociedad, la poca o nula actividad y participación ciudadana  social; el silencio o la distorsión de  medios y comunicadores alquilados o comprados para elogiarlos; la oportuna y efectiva capacidad de entretenimiento y distracción, en donde cortinas de humo, escándalos y  espectáculos de todo tipo, en una sucesión sin fin, ocupan  atención y opinión  públicas; y desde luego, confían y trabajan en la conservación y reproducción de los de su especie, encubridores y cómplices que garanticen la defensa a ultranza, por cualquier medio y en todo momento, aún ante evidentes y notorias pruebas de su ineptitud o irresponsabilidad, ineficiencia o delincuencia.

Por encima incluso,  de sus conocidos abusos, atracos y delitos de diversos tipos, antes y después de todo y de todos, confían en el hampa electoral para gozar de la suficiente impunidad y eludir toda acción de la justicia.

HISTORIA SIN FIN

Años y décadas,  trienios y sexenios de errores y deficiencias,  arbitrariedades  y abusos, corrupción y delincuencia. Y también de demasiado conformismo y resignación individual, desinterés y apatía social. Total, no pasa nada.

Enseñanza repetida, que no se aprende ni se atiende, bien y a tiempo. Que no se resuelve o elimina, y que en consecuencia crece y complica.

Simulación y superficialidad, caprichos y desatinos ante soluciones que no llegan. El tiempo prueba y comprueba los alcances de simular y engañar, de posponer y ocultar.

Ni Contraloría, ni ORFIS, ni el Congreso han perseguido y sancionado ineficiencia, derroche y saqueo. Es más, excepciones aparte, ni siquiera lo han señalado y si, más bien con encubrirlo, se han beneficiado.

Urge terminar con la continuidad en la impunidad, que favorece ineptitud y corrupción oficial; y también con la simulación de procesos legales limitados y destinados a no hacer, esconder y favorecer a políticos intocables y reciclables.

Costumbre del cambio sin cambio. Práctica conocida y padecida de hacer como que se hace, de cambiar algo para que no cambie nada.

CRIMEN PERFECTO

Se equivoca quien piensa que el crimen perfecto es sólo aquel que no se castiga porque no se sabe y se oculta.

Crimen perfecto es el que sabiéndose, no se castiga; por la simple y sencilla razón, de que al cometerse se genera complicidad e  impunidad suficientes para que, quienes están a cargo de perseguirlo y castigarlo, simple y sencillamente no hagan nada. O simulen, al hacer que hacen.

Voces que no se callan, con razón lo advierten desde siempre. “Para que México recupere cierta normalidad democrática urgen señales inequívocas de que no habrá impunidad para nadie; que las violaciones graves a la ley y la creación de falsos culpables no se deben pasar por alto”.  José Reveles, El affair Cassez.

En Veracruz, ¿voto y bote? Evaluar antes de votar.

*AcademicoIIESESUV

@RafaelAriasH

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Rafael Arias Hernández

Actualmente es Investigador del IIESES y maestro de la Facultad de Economía de la UV.

Cuenta con  Licenciatura en Economía, por la Universidad Veracruzana. Obtuvo mención honorífica Cum Laude.  Maestría en Economía con especialización en Desarrollo Regional y sub especialización en Historia del Pensamiento Económico. Salt Lake City, Utah. USA. Diplomado por la U.V. en “Habilidades del Pensamiento”.  Alta Dirección AD2 Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas. (IPADE). Becario en los programas Lincon-Juárez y LASPAU.  Asesor académico y maestro de Enseñanza Media, Esc. De Bachilleres Noc. “Art. 3º Constitucional”, Xalapa, Ver. Maestro en la Facultad de Economía, y de la Maestría en Desarrollo Regional. Historia Económica, Desarrollo Económico, Desarrollo Regional, Taller de Investigación, Metodología, Habilidades del Pensamiento y otras cátedras. Maestro en “Técnicas de Debate” de la maestría en Acción Política y Administración Pública, de la Universidad Anáhuac. Xalapa, Ver.

Director General Técnico y Secretario General de la Universidad Veracruzana.

En el Gobierno Federal, fue Delegado Estatal de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial en Veracruz, y Director de Desarrollo Regional en SPP. En el Gobierno del Estado de Veracruz ha sido Asesor Económico, Jefe de Prensa y Comunicación Social, Director General del Instituto Veracruzano de Cultura, Director General de Industria, Comercio y Estadística, Coordinador de Participación Ciudadana, Coordinador Ejecutivo del Comité de Planeación para el Desarrollo (COPLADEVER). SEFIPLAN, (2010)

Miembro de diversas Asociaciones Civiles y ciudadanas, como el Colegio de Urbanistas y Planificadores, el Colegio de Economistas; la Fundación Cambio XXI A. C.; y de la Fundación Colosio A.C. Colaborador de diversas revistas y publicaciones académicas. Articulista de diversos periódicos, y de otros medios de comunicaciones nacionales, estatales y municipales.