Portilla y Deantes, las manzanas podridas

  • Jorge A. González

Hay cosas que de verdad atentan contra la inteligencia humana. Las autoridades estatales piensan que el ciudadano es falto de sentido común: la reflexión más básica del intelecto.

Este 22 de junio a las 6 de la tarde se recibieron en el Congreso del Estado de Veracruz las propuestas de los aspirantes a ocupar la Fiscalía Especializada en el Combate a  la Anticorrupción, y la del Comisionado del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (IVAI).

Para ambos cargos hubo una importante participación, para el cargo de Fiscal se inscribieron un total de 22 personas, mientras que en el caso del Comisionado fueron 26 las propuestas. Eso habla bien de que la sociedad está interesada en participar, no obstante, como era de esperarse hubo sorpresas.

Aunque la convocatorio fue clara en afirmar que los aspirantes además de cumplir con otros requisitos académicos debían ser emanados de la sociedad civil, se inscribieron personajes de la vida política por todos conocidos y de oscura reputación; evidentemente respaldados por el gobierno del estado y seguramente tendrán el voto a favor de la mayoría priista a la hora de la elección.

¿Qué hace anotándose como propuesta para asumir la Fiscalía Especializada Anticorrupción el cordobés Francisco Portilla Bonilla? Él no viene de la sociedad civil, viene del interior del PRI y de las mismas entrañas de la administración fidelista y duartista. Dentro del argot político lo llaman el comodín, porque brinca de un lado a otro a conveniencia del gobernador en turno.

Con qué moral viene ahora a querer fiscalizar los recursos de la administración corrupta de la que formó parte; eso es un total y evidente conflicto de interés. No pude ser juez y parte. A los cordobéses no se les olvida que fue él quien limpió y ocultó las raterías de su paisano Juan Antonio Lavín cuando saqueó las arcas municipales como alcalde, en la misma ciudad de los 30 Caballeros.

Francisco Portilla nunca concluyó un cargo público, dejó vacante la alcaldía de Córdoba, la subsecretaría de Gobierno, el Consejo Estatal de Seguridad Pública; no concluyó la diputación local, fue a una campaña del PRI por una diputación federal y no ganó y asumió la subsecretaría de Gobierno, donde tampoco terminó.

Y otra sorpresa que está para Ripley es la osadía de Gabriel Deantes. Funcionario estatal que también se anotó de última hora para la Comisionado del IVAI. El mismo que tiene una nefasta reputación dentro de la administración pública e identificado abiertamente dentro del PRI.

Decuardo con información del portal de Animal Político del 17 de agosto del 2015, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) interpuso denuncias penales contra 6 ex- titulares de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) del Gobierno del Estado de Veracruz, Deantes ocupaba la Subsecretaría de Finanzas, hoy ocupa el número 23 de los 29 funcionarios implicados en actos de corrupción, según documento con folio:00028615 de la ASF.

Por otra parte, la Agencia de noticias Apro, con fecha 13 de mayo del 2015, menciona a Gabriel Deantes entre los ex-funcionarios implicado en menos de 15 denuncias penales por evación de 4 mil 600 mdp y por realizar movimientos bancarios indebidos.

Nos queda claro que Portilla Bonilla y Gabriel Deantes son las personas menos indicadas para ocupar ambas posiciones. Se trata de personajes que pretenden llegar para tapar, maquillar y ocultar cualquier rastro de corrupción dejado por Fidel y Duarte. Hablamos de dos posiciones promovidas  para la sociedad civil y que seguramente, y espero equivocarme, que quedarán en manos de estos dos mercenarios políticos gracias a la mayoría del PRI.

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