“Rebelión” de alcaldes en Veracruz, asunto de Estado

  • J. Enrique Olivera

El régimen político está rebasado, ya no se corresponde con la dinámica de una sociedad que ha cambiado, y las amenazas a la gobernabilidad son cada vez más elocuentes.

Lo comentamos en maquinazo anterior, la crisis institucional en Veracruz es a mi juicio la punta del iceberg que asoma por sobre la superficie de otra, quizá más grave en tanto que atañe a todo el país, que es la de un régimen político caduco,  rebasado ya por la realidad de un México que dejó de ser el de endenantes. La sociedad ha cambiado en todos los órdenes de la vida social, económica y política, haciendo nugatorio el pacto social que diera origen al Estado mexicano y a la forma de gobierno que nos diéramos los mexicanos.

La omisión del gobierno federal, dejando hacer dejando pasar en el caso Veracruz, cobra sus primeros dividendos pasándose de un problema doméstico de gobierno a un asunto de Estado que compete a todo el país. “La rebelión” de los alcaldes veracruzanos tomando el palacio del gobierno estatal en la capital veracruzana, independientemente del trasfondo político-electoral, pone en entredicho lo mismo al estado de derecho que a las instituciones republicanas en México; exhibiéndose el deterioro en la capacidad gubernamental para la administración y control de conflictos y  poniéndose en riesgo la gobernabilidad en una de las entidades federativas más emblemáticas y complejas del territorio nacional.

Esto ante la indiferencia del gobierno de Peña Nieto, incapaz de entender la profundidad de la crisis y actuar en consecuencia. A tres días del asalto a palacio en Xalapa, el silencio del gobierno federal es más que elocuente y, en consecuencia, para la clase política doméstica el problema se reduce a un tema de insuficiencia de recursos presupuestales para subsanar las consecuencias del saqueo de un gobierno tan corrupto e impune como fallido. “En política todo lo que se compra con dinero es barato”, solía repetir Fidel Herrera en alusión a una frase atribuible a Hank González y, bajo esa tónica, se piensa que restituyendo a los Ayuntamientos el recurso desviado, el asunto puede y debe darse por concluido, los alcaldes a lo suyo y a otra cosa mariposa.

Nada más alejado de la realidad. Así se restituya lo que por ley corresponde por concepto de participaciones federales a los Ayuntamientos veracruzanos, el daño a la normalidad institucional, gobernanza y gobernabilidad es un hecho que tendrá repercusiones lo mismo en la política-política que en los terrenos de la economía y el tejido social. Hoy son los alcaldes veracruzanos acicateados por un gobierno fallido los que vulneran el estado de derecho ¿y mañana?

Por lo pronto, en vísperas de la toma de posesión del gobernador electo, el hecho sin precedentes de la “rebelión” de los munícipes constituye una raya más al tigre en la imagen negativa que el gobierno de México proyecta en los  ámbitos nacional e internacional. No es circunstancial entonces que ya se hable de un “Estado fallido” (Sin Embargo, octubre 30 de 2016), en referencia al deterioro del  Estado mexicano sufrido en los últimos años.

Si pasa en Veracruz, pasa en todo México, es la conclusión a la que mediáticamente se arriba y, aunque Peña Nieto pide que ‘‘Hay que buscar buenos motivos para que en el mundo entero se hable de México y se le conozca mejor’’ ( La Jornada, noviembre primero de 2016 ), la realidad es que en el mundo entero la imagen del país está marcada por la corrupción impune, la ineficiencia y abulia gubernamental en un Estado-Nación que marcha sin destino y sin rumbo cierto. Veracruz es paradigmática e inocultable referencia, a la par que una severa advertencia y llamado a enfrentar la realidad, construyendo un nuevo pacto social acorde con las necesidades de nuestro tiempo. El régimen político en México ya no da para más y habría que actuar en consecuencia.

Hojas que se lleva el viento

Veracruz no logra salir de su desastre y ya el carnaval jarocho y el futurismo electoral están a la orden del día. A unos cuantos meses de la elección de autoridades edilicias en los 212 Ayuntamientos de la entidad, en el orden de prioridades de la política-política se privilegia el tema electoral como prolegómeno a la elección de presidente, gobernador, senadores y diputados en el 2018. Dejándose en manos del azar el urgente y necesario rescate tanto de la administración pública estatal como de la vida económica y social de la entidad, como si se esperara que con la alternancia, varita mágica en mano, el nuevo gobierno resolverá lo que entre todos no podemos resolver. Ni hablar, al parecer ni en situaciones extremas se logra superar arcaicos usos y costumbres, están en el ADN de los veracruzanos.

-ooo-

Pidiéndole peras al olmo el equipo de transición del gobernador electo  condiciona la entrega y recepción de la cosa pública a su previo saneamiento por parte del gobierno interino. ¿De qué se trata?

De entrada su intransigencia y desapego para con la realidad les descalifica ante la opinión pública.

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J. Enrique Olivera

Como reportero laboró en los diarios, “Tiempo” y “El Imparcial de Xalapa”, del que fuera jefe de redacción. Fundando más tarde el boletín diario de noticias “Correo de la Noche” y la revista “Análisis”, en la capital veracruzana.  

Se incorporó a la Confederación Nacional Campesina, participando como delegado del CEN en el Plan Chontalpa, Tabasco. En el sector público federal prestó sus servicios como Sub residente de promoción social y económica de la Comisión del Grijalva en el Plan Balancán-Tenosique; Subdelegado de organización de la SRA en Quintana Roo y Yucatán; Supervisor técnico en el sureste del Fideicomiso de Organización y Capacitación campesina del BANRURAL; Jefe de la Unidad de Supervisión y control de la Delegación de la Secretaría de Programación y Presupuesto en Yucatán; Director de Evaluación Regional en la Subsecretaría de Evaluación de la SPP; Gerente del Banco Nacional Pesquero y Portuario para los estados de Yucatán y Quintana Roo; Delegado federal de Pesca en Quintana Roo; Responsable de promoción de proyectos productivos pesqueros, en la Comisión Intersecretarial para la atención de La Chontalpa y Región Lagunar del Estado de Tabasco. 

También se desempeñó como Jefe de la Unidad de Supervisión del Comité Promotor de Desarrollo de Yucatán, Director de Fomento Industrial en el gobierno del estado de Yucatán, y como Secretario Estatal de Pesca en el de Quintana Roo.

Retomando el periodismo actualmente edita el Semanario en línea Pulso crítico y como articulista independiente  sus colaboraciones se publican en diversos medios digitales en el internet.