Responsabilidad y oportunidad

  • Rafael Arias Hernández
Breve y llena de limitaciones la oportunidad que inicia desde el 1 de diciembre.

Faltan 725 días.

En la Democracia, se gobierna con la oposición, no con la imposición, el voluntarismo y la discrecionalidad. Pero sobre todo, se gobierna con la legitimidad social, que proporciona una verdadera participación individual y social, presentes y activas. Libertades y derechos, obligaciones y deberes son fundamentales.

Breve y llena de limitaciones la oportunidad que inicia desde el 1 de diciembre.

Importante tener siempre presente, que no se desconoce a lo que se aspiraba o deseaba. Desde antes del proceso electoral  se sabía y se sabe de  la magnitud y complejidad de la problemática, en la que se encuentra hundido Veracruz. Para nadie es extraño, que el tamaño del daño sea aún mayor de lo que se sabe y da a conocer.

En todo caso, se ha aceptado por todos, que se tiene poco tiempo para demostrar que se gobierna con responsabilidad y eficiencia para servir y  rescatar a un estado sediento de seguridad y justicia; hambriento de soluciones a sus problemas y conflictos, ancestrales y nuevos; y ayuno de atención a sus necesidades básicas y crecientes rezagos sociales.

Tiempo de escuchar y poner atención en lo que se propone y pretende hacer. Tiempo de prepararse para asumir la responsabilidad y gobernar al gobierno, para  participar oportuna y eficazmente, para  no caer en el desinterés y conformismo que abona el camino al fracaso y sus consecuentes pérdidas, limitaciones y sacrificios. Urgen servidores públicos que sirvan; y también, ciudadanos y sociedad que participen y asuman el control.

Importante informarse y actualizarse. No apoyar  lo que se ignora o mal entiende; ni criticar o rechazar lo que se desconoce.

No se debe fomentar simulación, engaño y enajenación. Ni ineficiencia y delincuencia en los gobiernos.

Se hace lo que se sabe, lo que se ha aprendido a hacer. Imposible y de alto riesgo hacer lo que se ignora y menosprecia.

En el inicio, de la concreción de un cambio, del paso del decir al hacer, hay que dar tiempo a la oportunidad decidida y programada. Hay que esperar un poco más a que se tomen las decisiones y se asuman todas las responsabilidades de ley, así como se empiecen a cumplir promesas y  compromisos adquiridos. Atentos, no solo de lo que se dice, sino más de lo que se hace bien o mal, o simplemente no se hace. Evaluar siempre  resultados obtenidos,  frente a  compromisos, objetivos y metas establecidos.

Para que no haya sorpresas y se siga en más de lo mismo, o se pase de mal a peor, urgen para empezar, transparencia y rendición de cuentas permanentes, verdaderas y puntuales. Más que declaraciones, tremendistas o distractoras, simuladoras o evasivas, urgen acertadas decisiones para buenas soluciones. Hechos, resultados comprobables.

El paso del decir al hacer sigue su curso. Claro que es indispensable e insustituible empezar por limpiar y sanear, actualizar y fortalecer a las instituciones.

Limpieza que apenas empieza, que exige también la acción de denunciar y procesar a los que se fueron y no cumplieron; incluso, aquellos que hasta en delincuentes se convirtieron. Y, desde luego vigilar y evaluar a los que empiezan.

Obtener Justicia es vital; pero no confundir con ajusticiar, que es muy diferente y puede ser fatal.

Una cosa es exigir justicia institucional y legal; y otra indeseable y condenable, es ajusticiar y hacerlo por propia mano o a través de mandaderos, ejecutores, sicarios o interpósitos verdugos. Asegurar Justicia, no ajusticiar.

Pero además, desde los primeros momentos del cambio de gobierno, de la alternancia en el poder público, es imperativo e impostergable tomar todas las previsiones necesarias, para asegurar que el desastre ocurrido y en el cual se está sumido, no se repita o profundice. Bien se sabe, que “el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones”.

Rescatar, no  empeorar con los que llegan y pronto se irán. Quienes sin duda, están expuestos también a ser ineficientes y delincuentes en el gobierno.

Como en todo equipo y más de alianza, hay gente valiosa y otra dudosa; hay  de reconocido prestigio y  también de cuestionada fama.

Sin duda, unos y otros deben responder a la oportunidad que les da quien los designa, pero más a quienes los sostienen, pagan y deben servir. Urgen servidores públicos que sirvan al pueblo, no que se sirvan de él.

Hay que incluir en esta resumida apreciación, a quienes fueron electos como  diputados, cuya fama de irresponsabilidad y docilidad del cargo,  tendrán que superar con trabajo y resultados; y también, a jueces y magistrados, cuya costosa presencia solo se justifica con eficiencia y combate a la delincuencia.

Repito, unos y otros tienen  oportunidad, no concesión o franquicia. Tanto designados, como electos deben responder de lo que hagan o dejen de hacer, de lo que omitan o permitan.

El cambio de gobierno en Veracruz no se trata solo de alternancia de partidos políticos en el poder; tampoco es solo del relevo, de un grupo de profesionales de la política. Menos de una banda por otra.

Lo que Veracruz ordena, quiere y requiere es un cambio real y no más de lo mismo.

Del régimen que apenas empieza, alientan acciones que lo perfilan; pero preocupan indicios de intenciones de autoritarismo, represión, control y manipulación social; y molestan,  las que exageran y salen del contexto de la realidad, plena limitaciones y sacrificios a que se ha llevado a millones de veracruzanos, así como las que pudieran afectar,  la garantía y respeto a libertades y derechos individuales y sociales.

En fin, apenas hace unos días que la nave se hace a la mar, con capitán y tripulación a bordo. Cuenta con orientación y mapa de la travesía ordenada, no improvisada o a capricho del que manda…temas a comentar,  de la bitácora del viaje que apenas empieza.

Por estas y otras razones, hay que dar oportunidad a quienes son ya los presuntos responsables, a que tomen posesión, se acomoden y pongan a trabajar de inmediato. Tienen 51 semanas para rescatar Veracruz…

Transparencia hace la diferencia. ¿Cómo va la entrega decepción?

*AcademicoIIESESUV@RafaelAriasH.Facebook:VeracruzHoydeRafaelAriasHdez

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Rafael Arias Hernández

Actualmente es Investigador del IIESES y maestro de la Facultad de Economía de la UV.

Cuenta con  Licenciatura en Economía, por la Universidad Veracruzana. Obtuvo mención honorífica Cum Laude.  Maestría en Economía con especialización en Desarrollo Regional y sub especialización en Historia del Pensamiento Económico. Salt Lake City, Utah. USA. Diplomado por la U.V. en “Habilidades del Pensamiento”.  Alta Dirección AD2 Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas. (IPADE). Becario en los programas Lincon-Juárez y LASPAU.  Asesor académico y maestro de Enseñanza Media, Esc. De Bachilleres Noc. “Art. 3º Constitucional”, Xalapa, Ver. Maestro en la Facultad de Economía, y de la Maestría en Desarrollo Regional. Historia Económica, Desarrollo Económico, Desarrollo Regional, Taller de Investigación, Metodología, Habilidades del Pensamiento y otras cátedras. Maestro en “Técnicas de Debate” de la maestría en Acción Política y Administración Pública, de la Universidad Anáhuac. Xalapa, Ver.

Director General Técnico y Secretario General de la Universidad Veracruzana.

En el Gobierno Federal, fue Delegado Estatal de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial en Veracruz, y Director de Desarrollo Regional en SPP. En el Gobierno del Estado de Veracruz ha sido Asesor Económico, Jefe de Prensa y Comunicación Social, Director General del Instituto Veracruzano de Cultura, Director General de Industria, Comercio y Estadística, Coordinador de Participación Ciudadana, Coordinador Ejecutivo del Comité de Planeación para el Desarrollo (COPLADEVER). SEFIPLAN, (2010)

Miembro de diversas Asociaciones Civiles y ciudadanas, como el Colegio de Urbanistas y Planificadores, el Colegio de Economistas; la Fundación Cambio XXI A. C.; y de la Fundación Colosio A.C. Colaborador de diversas revistas y publicaciones académicas. Articulista de diversos periódicos, y de otros medios de comunicaciones nacionales, estatales y municipales.