Yunes Linares: que el duartismo lo salve

  • Mussio Cárdenas Arellano
Eduardo Coronel buscará desaparecidos. No que los del AZ eran sus enemigos.

Insólito lo que hace Yunes, el gobernador: un duartista hallará la verdad de la deuda, un duartista saneará las relaciones laborales del Congreso, un duartista buscará a los desaparecidos por los que lloran las familias de Veracruz. Quizá el yunismo no puede, quizá el enemigo lo haga mejor.

No cimbró a México al tomar posesión, reservándose el secreto que halló en la pesquisa por los miles de millones de pesos que Javier Duarte robó y ocultó, la mano del salinismo en la deuda bancaria, los dineros ilegales al peñanietismo, lo que supuestamente —¿será?— contenían las USB, las memorias externas depositadas en bóvedas que sólo Miguel Ángel Yunes Linares dice tener.

Sí cimbró a México al revelar o actualizar información añeja que conmueve, que irrita e indigna, que por las razones que sean, ha sacudido a la sociedad: a los niños con cáncer, en el duartismo, en los hospitales públicos de Veracruz, los dejaron morir, engañados al aplicarles un medicamento que no era tal, acaso agua destilada, una sustancia inerte con la que se realizó una falsa quimioterapia.

Cimbra ahora, para mal, a las madres que hurgan en la tierra, a los hermanos que cavan con sus manos, a los amigos que no descansan mientras van hallando restos óseos, cráneos, manos, en fosas clandestinas.

Será un duartista, Luis Eduardo Coronel Gamboa, quien tenga en sus torpes manos las tareas para dar con los desaparecidos.

Viene del mundo del fracaso el joven abogado, de nulos resultados en el infierno duartista, pasando por la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas y culminando en la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

Pupilo de Namiko Matsumoto, ex secretaria ejecutiva de la CEAPP, hoy titular de la CEDH, Coronel Gamboa no calienta el sillón donde descansa ni es árbol que rinda frutos.

Ser duartista, de por sí pesa. Y si no hay resultados, peor.

Agréguese a sus yerros y omisiones que a la CEAPP llegó por intercesión de su padre, el columnista Eduardo Coronel Chiu, estrella del periódico AZ, el que el gober Yunes dice odiar, al que le promete guerra a muerte, al que se resiste a pagarle un centavo más, pues sostiene que la deuda que heredó Javier Duarte no vale en publicidad lo que el rotativo podría costar en instalaciones, tinta, papel y equipo de cómputo.

Suena lógico que Coronel Gamboa fuera incrustado como asesor en la CEAPP. Si ahí lo menos que se intentaba era proteger al gremio periodístico, chamba no iba a tener. Si nació como una farsa de Javier Duarte, cuyo odio hacia la prensa es criminal, qué caso tenía buscarle justicia a los caídos.

Hoy, incluso, el personal de la CEAPP gasta su inútil tiempo en espiar a los comisionados, filtrar información al Congreso de Veracruz y torcer la ley como si fueran impunes. Y todavía se engallan cuando debieran ser enfrentados a la justicia.

Namiko Matsumoto se lo llevó a la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Ahí son como Pinky y Cerebro —no se sabe cuál es cuál— y sus resultados han sido nefastos.

Semejante ejemplar, quizá por conseja de Namiko, lo toma el fiscal Jorge Winckler y lo hace suyo. Sabíase del Síndrome de Estocolmo pero no así.

Winckler, que es más abogado de la familia Yunes que de la familia veracruzana, ha designado a Eduardo Coronel Gamboa fiscal Especializado para la Búsqueda de Personas no Localizadas en Veracruz.

O sea, un duartista habrá de hallar a los desaparecidos que por añadidura han sido víctimas del duartismo, sean los policías criminales que trabajan para el narco y anexas, sean para el aparato judicial, los peones de “Culín”, alias el ex fiscal Luis Ángel Bravo Contreras, el que le entregó a Yunes gobernador una pequeña porción de los bienes robados por Javier Duarte o comprados con dinero del erario público.

Tan noble gesto merecía, mínimo, que el yunismo con su gobernador al frente y su neofiscal como dama de compañía, le aplicara a “Culín” la Ley Fuga, que le suscribiera su pasaporte de impunidad, así el vival haya criminalizado a medio Veracruz, haya brincado y bailado sobre la reputación de las víctimas y haya tendido un velo de silencio —y un cerco legal— para intentar impedir, por fortuna sin lograrlo, que los familiares fueran por los suyos, sepultados en las fosas clandestinas.

No muchos le replican a Luis Eduardo Coronel. Maryjose Gamboa Torales sí.

Dice la diputada panista, periodista de Notiver, autora de la columna Al Aire, que con un historial de casos rezagados en la protección de periodistas y en derechos humanos es lamentable que se le haya designado.

“Es un buen abogado —acusa Maryjose—, pero no tiene la empatía con el tema, con la búsqueda de desaparecidos, además en su trayectoria lleva tres puestos en el servicio público y en uno solo ha dado buenos resultados”.

Y luego apunta:

“Exhortamos a que el Fiscal nos pueda responder ¿por qué lo nombró?, si lleva tres puestos y no ha dado una en el cargo, no creo que sea la persona correcta… pero habrá que evaluarlo cada dos o tres meses”.

Pero Winckler no lo explica. Simplemente lo nombra.

Quizá sean dos méritos: es duartista y su padre es el columnista estrella del AZ.

Aquejado por el masoquismo, el gobierno de Miguel Ángel Yunes odia a Javier Duarte pero se entiende con el duartismo. No los persigue, los premia. No los asedia, los proyecta.

Corre Yunes azul a las infanterías duartistas y en el tropel se lleva a empleados institucionales, gente que viene desde Fernando Gutiérrez Barrios, con 30 años de servicio y que hoy están en la calle.

Se queda, sin embargo, con las lacras y los rufianes, el duartismo que se movía en el fango, que se implicaba en el robo de los dineros, que operaba para perpetrar el fraude electoral.

Véase el caso de Sergio Rodríguez Cortés, diputado local, perredista, atraído y usado por Javier Duarte en 2013 para frustrar la alianza PAN-PRD que de haber ganado el Congreso de Veracruz quizá le habría amarrado las manos al ladrón, quizá no le habría aprobado cuentas públicas, quizá no le habría permitido suscribir más deuda. O quizá sí.

Sergio Rodríguez reventó la alianza. Creó un consejo perredista apócrifo. Creó un órgano de dirección paralelo. Creó una nueva dirigencia en el PRD, él al frente. Y el Tribunal Electoral de Veracruz invalidó la alianza.

Luego fue premiado con la dirección del Servicio Nacional del Empleo, al servicio de Javier Duarte.

Y hoy está al servicio de Miguel Ángel Yunes Linares presidiendo la Comisión de la Verdad de la Deuda Real de Veracruz.

Algo así como si Al Capone fuera a perseguir a Lucciano, o Caro Quintero a Amado Carrillo.

Hay duartismo en el Congreso. Serafín Hernández Sagaón, tesorero en la anterior Legislatura, se involucró en el pago de bonos a diputados, todos hincando el diente, cobrando lo que no debía ser. De 75 millones de pesos, 25 no se podían justificar. De hecho nada es legal. Y el acto se consumó.

Vapuleado, Serafín se fue. Lo releva Jaime Mejía de la Merced cuyo hermano, Alejandro, fue secretario de Gobierno de Flavino Ríos Alvarado, el microgobernador interino. Impune duartismo, la fuerza está contigo.

Decía Yunes azul que con el AZ nada. Se ve que sí.

Eduardo Coronel Chiu, padre de Eduardo Coronel Gamboa, es pieza fundamental en ese esquema, el diario antiyunista, hablando de pederastia en campaña, imputándole a Yunes Linares la conducta que más ha erosionado su imagen, falseando información ministerial, dándole cariz de delincuente.

Al AZ pretendía pagarle Javier Duarte 40 millones de pesos en julio de 2016. Yunes lo denunció. Usaría recursos del fideicomiso del 3 por ciento a la nómina.

Al inicio de su gobierno, el 4 de diciembre, volvió a hablar de AZ:

“Hay un medio de comunicación y digo el nombre, el AZ, que quería cobrar 28 millones de pesos. Lo consideraron como acreedor, y evidentemente 28 millones de pesos no los vale ni el periódico completo”.

Pregona Yunes Linares que el cambio es real, que la alternancia llegó, que los que delinquieron se van.

Puro rollo el del gobernador. No riñe con los duartistas. Los atrae.

Quizá ellos los puedan salvar.

Archivo muerto

A contrapelo llega María Inés Núñez al ITESCO. Asume en condiciones adversas, no en la dirección del plantel sino en un salón de clases, el salón D4; desafiada por el cacicazgo de Ricardo Orozco Alor, ex director, ex líder sindical, ex regidor, fallido y frustrado candidato del PRI a la diputación local por Minatitlán. Rindió protesta este martes 17, acuerpada por panistas, regidores, el alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, el delegado de la SEV, Lorenzo Hermida Mayans; el director de Tecnológicos, Alejandro Torruco Vera; el subsecretario de Educación Media y Superior de Veracruz, Ricardo Gómez Leyva; el fundador del ITESCO, Armando Rotter Maldonado. Sintió, eso sí, el sabotaje de Ricardo Orozco, quien urdió y ejecutó cuatro nombramientos, vía su testaferro en la dirección del plantel, José Luis Sánchez Toral, en las horas previas a la toma de protesta; ellos son: César Velázquez Márquez en la dirección académica, quien proviene de CAEV de Minatitlán; Fernando Cancino Nolasco, en la Dirección de Planeación y Vinculación; Isaac Moha Casango, en la entidad Conocer, quien antes estuvo en Consorcio Clavijero, y Luis Alberto Robles Anastasio, en Incubadoras de Empresas, quien viene de Conalep Veracruz. Abierto el reto pues Ricardo Orozco no sólo designa sino que controla las plazas de confianza, al sindicato del ITESCO, la Fundación SUTITESCO, la dirigencia estudiantil. Sus alcances no son educativos sino políticos. De su mano el ITESCO pervirtió a muchos, obsequió calificaciones a cambio que los alumnos realizaran operación electoral a favor del PRI, negoció títulos universitarios si los alumnos disidentes callaban y se replegaban. Consta así en audios que circulan aún en internet, en redes sociales, en Youtube. Férrea la mano de María Inés Núñez Monreal, será usada para poder orden. Se abrirán expedientes. Irán a investigación los rufianes que bajo la complicidad de Ricardo Orozco usaron para sus fines personales al iTESCO. Tendrá que explicar Ricardo Orozco por qué Jacqueline Rangel Cardoza, su esposa, aparece en la nómina, por qué y a cuenta de qué es “aviadora”. Se espera la llegada de edelistas a las filas del ITESCO pues si a alguien le debe lealtad María Inés Núñez es al hoy presidente del Tribunal Superior del Estado de Veracruz, Edel Álvarez Peña, algunos de ellos auténticas lacras. Viene la barredora, dicen, sobre Ricardo Orozco, más que por sus propios abusos, por ser el ahijado político de Flavino Ríos Alvarado, el ex gobernador interino que facilitó la huida de Javier Duarte. “Se acabó el PRITESCO”, gritó alguien en la llegada de María Inés Núñez. Sí e inició el PANTESCO… Eduardo García Luna no se ha ido. Sigue en CMAS Coatzacoalcos, vía su cuñado Félix López Ramón, hermano de Marissa, esposa del ex director del organismo operador del suministro de agua. García Luna, cuestionado, acusado, denostado, llegó con el apoyo de Tony Macías, el suegro incómodo del ex gobernador Javier Duarte, y se fue a cristalizar negocios personales, inversiones millonarias, a disfrutar de la fortuna, a presenciar el mundial de futbol en Brasil, a regentear el comedor para los trabajadores de Etileno XXI. Hoy está detrás de Félix López Ramón, subdirector de Comercialización, el área clave, donde los dineros corren y la riqueza fluye. Hay auditorías, hay investigaciones por parte de la Comisión de Aguas del Estado de Veracruz (CAEV) que suenan a show y embuste. Más o menos como si El Chapo investigara a Los Zetas. García Luna, vía Félix López, sigue mandando y nada lo ha de inquietar… Sabio, Gumaro Ochoa dice que la secretaria de Finanzas, Clementina Guerrero, “nos agarró de pendejos”. Y sí los agarró. Se duele el alcalde de Nautla, de origen priista, que deba viajar siete horas para no ser recibido. Se quejan otros ediles, entre ellos la de Rodríguez Clara, Amanda Gasperín Burbarela, que Sefiplan no deposite los recursos retenidos desde el duartismo. Y recuerdan que un grupo de alcaldes, del PAN y PRD, fueron los que tomaron el palacio de gobierno en los días en que Flavino Ríos hacía como que gobernaba a Veracruz. No recuerdan, en cambio, porque el cinismo no tiene memoria, que fueron los alcaldes priistas los que sabotearon el movimiento, los que trajeron a Héctor y Pepe Yunes, los senadores que les hicieron creer que el gobierno federal les daría dinero, los que marcharon en la capital del país tratando de que los recursos federales retenidos por Hacienda fueran liberados para convertirlos en un logro del PRI. Ante la negativa de la titular de Sefiplan, los 47 ediles tomaron el quinto piso de la secretaría. Pronto hubo respuesta del gobierno: tendrían recursos los que han cumplido los acuerdos, y los que no, que se vayan por la vía legal. Advierten los alcaldes que como tienen obra inconclusa, no presentarán la cuenta pública 2016. Les responde el Congreso: alcalde que no presente la cuenta pública, incluida la obra sin concluir, antes del 30 de enero, habrán infringido la ley. Sí, los agarraron de pendejos… De un momento a otro habrá vocero —o mejor dicho, vocera— de la CAEV Nanchital. No se sabe qué tanto podrá informar pues el sistema de agua de aquel municipio es reducido, comparado con las CMAS de Coatzacoalcos y Minatitlán. Al cargo irá joven ex periodista de medios televisivos, a deglutirse un salario cuando el yunismo pregona que hay que adelgazar las nóminas porque los que se fueron acabaron con todo. Se trata de un caso de influyentismo, imposición de alcoba, ansias de comerse el pastel a bocados y sin freno cuando el pueblo muere de inanición y olvido. Y el yunismo en la luna, Flor de un día…

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