“Cosa de hombres”: Migración y masculinidad en la Sierra de Zongolica (segunda parte)

  • Miguel Ángel Sosme Campos
El ciberespacio se ha convertido en depositario de anhelos y esperanzas.

En 2010, se instalaron en la Sierra de Zongolica las primeras antenas de telefonía móvil, pero fue hasta abril de 2015 cuando la empresa propiedad de Carlos Slim dotó de cobertura al municipio de Tlaquilpa, entonces convertido en uno de los poblados con mayores índices de intensidad migratoria en Veracruz.

Actualmente, además de los servicios telefónicos tradicionales, los habitantes de la región, principalmente los más jóvenes, tienen acceso a WhatsApp, redes sociales y servicio de internet, lo que a su vez ha fortalecido la comunicación hacia el exterior del país y contribuido al surgimiento de nuevas dinámicas sociales de alcance internacional.

De este modo, a través de Internet se han creado espacios de comunicación por los que los migrantes varones comparten la cotidianidad en los establos y lugares de trabajo en el país vecino, expresando nostalgia por la tierra y la gente. Usualmente, haciendo explícito su deseo de regresar a México.

En este sentido, YouTube ha sido uno de los medios más socorridos para el desahogo de la nostalgia. A través de videos musicalizados con ritmos norteños en español, los jóvenes muestran imágenes que han captado con sus cámaras y celulares en Wisconsin, Virginia y California.“Ya me voy para mi pueblo, la tierra donde nací”, reza uno de los corridos subidos por el usuario “Chukysalas”, mientras un carrete fotográfico con la panorámica del centro tlaquilpeño y la neblina de la sierra emergen de forma melancólica. “Mi querido pueblo”, “corazón ranchero” entre otros títulos, son canciones que aluden a la pobreza sufrida durante la infancia y a la migración como una respuesta al hambre y la carestía familiar. El vínculo con la tierra en la que se ha enterrado el ombligo después del nacimiento, se expresa también en letras a veces crudas: “Cómo extraño a mi tierra tan querida...Yo sé que ahora he ganado mucho dinero y en mi rancho quisiera gastármelo...Sigo siendo de corazón muy ranchero aunque el cuerpo se me arrugó”.

Los versos anteriores son ilustrados con las imágenes de las mujeres a quienes un día se les prometió regresar, seguidas de las construcciones que se erigieron con la riqueza acumulada allende las fronteras.

Igualmente, Facebook constituye otro canal de comunicación efectivo por el que los migrantes se informan y comunican a sus paisanos la experiencia trasnacional. Es común que a través de sus cuentas “sigan” medios de comunicación veracruzanos así como páginas de contenidos culturales, políticos y sociales que aluden a la Sierra de Zongolica y los procesos que en ella se suscitan. En tanto que en las fotos del “perfil” es posible observar las urbes, establos, plantíos y campos en los que trabajan. Bajo las imágenes pululan los “Me gusta” con los respectivos comentarios en los que amigos y parentela desean con ansias el reencuentro. No faltan las “selfies” al lado de mujeres blancas y rubias, algunas de ellas novias y otras más esposas de los jóvenes nahuas. Tampoco están ausentes las latas y botellas de cerveza, la “troca” o el auto que han comprado aun careciendo de ID y licencia, o las fiestas con amigos de otras partes del país y el mundo.

El ciberespacio se ha convertido en depositario de anhelos y esperanzas, de penas causadas por la distancia, pero también es panfleto propagandístico del “norte”, inspiración de los más jóvenes que desde los móviles y las computadoras, añoran salir y hacerse hombres de valía como los que se fueron.

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Miguel Ángel Sosme Campos

Miguel Ángel Sosme Campos es licenciado en Antropología Social por la Universidad Veracruzana y maestro en Ciencias Sociales por la misma institución. Es autor del libro “Tejedoras de esperanza. Empoderamiento en los grupos artesanales de la Sierra de Zongolica” (El COLMICH), y coautor de artículos y libros sobre arte textil indígena y estudios de género, los cuales han sido publicados por el CONACULTA, INAH, UAM y la Universidad Veracruzana.

Ha obtenido los siguientes reconocimientos: Premio Nacional Luis González y González (El Colegio de Michoacán, recibido en el año 2014), Premio INAH Fray Bernardino de Sahagún (Instituto Nacional de Antropología e Historia, obtenido en 2014), Premio Arte Ciencia Luz (Universidad Veracruzana, año 2014) y Premio de Tesis en Género “Sor Juana Inés de la Cruz” (Instituto Nacional de las Mujeres, 2014).

Desde marzo de 2015 a la fecha, colabora en el proyecto Etnografía de los Pueblos Indígenas de México, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).