El modelo y el futuro

  • Martín López Calva
Se presenta el nuevo modelo educativo. La educación para el s. XXI. Propuesta curricular

Los hombres y pueblos en decadencia viven acordándose de dónde vienen; los hombres geniales y pueblos fuertes sólo necesitan saber a dónde van.

José Ingenieros. (1877-1925) Filósofo y psicólogo argentino.

(http://www.proverbia.net/citastema.asp?tematica=27)

Si todo se realiza conforme a lo anunciado la semana pasada por el Secretario de Educación Pública Federal el día de hoy se presentará en Palacio Nacional el Nuevo Modelo Educativo que definirá los fines y las estrategias sistémicas que orientarán los esfuerzos educativos a nivel nacional durante los próximos años.

El modelo que se presentará será el resultado de las modificaciones que a partir de la amplia consulta nacional que se realizó el año pasado sobre tres documentos fundamentales: Los fines de la Educación en el siglo XXI, el Modelo educativo y la Propuesta curricular.

Como escribí en su momento, la promulgación de un modelo educativo nacional es una oportunidad que si bien llega un poco tarde en el cronograma de la Reforma Educativa que priorizó la creación del Servicio Profesional Docente y el diseño e instrumentación de la evaluación docente, tenemos que valorar y aprovechar como sociedad puesto que es la primera vez en décadas que el Estado Mexicano define con claridad los fundamentos, la visión y los medios que sustentarán el funcionamiento del Sistema Educativo Nacional (SEN).

“Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida” dice el cineasta Woody Allen y creo que deberíamos decir como sociedad mexicana ante la presentación del Modelo Educativo puesto que se trata del documento o conjunto de documentos que buscarán marcar las pautas para la construcción del futuro que queremos como nación a partir de la definición del perfil de ciudadanos que queremos formar, del planteamiento de las teorías y métodos que se proponen para emprender esta tarea formativa, de la forma en que se va a estructurar y gobernar el SEN para facilitar esta misión y del modo en que se van a organizar y dosificar los aprendizajes para el desarrollo de las competencias y capacidades básicas que requieren las nuevas generaciones.

Del “Castillo de la pureza” los académicos que viven pensando que analizar y valorar lo que propone el gobierno supone una especie de contaminación y pérdida de la “pureza” intelectual ya empezaron a publicarse artículos de opinión que sin conocer lo que hoy se va a presentar lo descalifican a priori.

En el mismo tenor irán seguramente las descalificaciones de muchos maestros molestos por el proceso de evaluación docente y ciudadanos que en su enojo contra el gobierno ven todo lo que viene de fuentes oficiales como necesariamente negativo.

Por otra parte, desde el sector oficialista van a surgir de inmediato reacciones públicas y publicadas que seguramente harán una apología del nuevo modelo sin encontrar ningún elemento cuestionable o mejorable.

Desde un punto de vista crítico me parece que la opción adecuada es esperar a que el modelo sea presentado para descargarlo, leerlo con calma, entenderlo primero y analizarlo después para encontrar los elementos positivos y las debilidades que contengan sus planteamientos con el fin de realizar pronunciamientos claros, bien sustentados, con argumentos sólidos y propuestas pertinentes para que los distintos actores del sistema educativo –funcionarios, directivos, administrativos, docentes, padres de familia y estudiantes- cuenten con herramientas que les permitan entender el modelo, ser conscientes de sus limitaciones o aspectos cuestionables y realizar un trabajo colegiado para construir los escenarios y estrategias que puedan hacer que la instrumentación de este nuevo modelo tenga efectos positivos y contribuya realmente a la construcción de una mejor educación nacional para apuntar a la transformación del país y hacia la construcción de un mejor futuro para todos.

Desde luego habrá que estar muy atentos para constatar si realmente hubo una consideración seria de lo que se manifestó en la consulta de los documentos preliminares o si se presenta un refrito de los mismos y se usa la consulta únicamente como estrategia política para legitimar el modelo. Esperamos que lo que hoy se presente responda a lo primero y sea realmente una propuesta enriquecida en su sustento y contenido desde las aportaciones realizadas por todos los que participaron en la consulta nacional que culminó en septiembre pasado.

Lo que está en juego con la definición y apropiación crítica del Modelo Educativo es la posibilidad de recuperar nuestra fortaleza como pueblo mediante la definición y apuesta clara sobre el rumbo hacia dónde vamos para dejar atrás por fin la decadencia profunda en que vivimos por estar encerrados, ni siquiera en acordarnos de dónde venimos sino en el debate estéril por el lugar oscuro en el que estamos dando vueltas sin poder avanzar.

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Martín López Calva

Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Tlaxcala, maestro en Educación superior por la misma universidad y en Humanismo universitario por la Universidad Iberoamericana Puebla. Ha sido dos veces “Lonergan Fellow” por el Lonergan Institute de Boston College (1997-1998 y 2006-2007). Fue coordinador del doctorado interinstitucional en Educación y enlace de la UIA Puebla en el campo estratégico de “Modelos y políticas educativas” del sistema universitario jesuita (SUJ) desde agosto de 2007 hasta marzo de 2012 y académico de tiempo completo en esta universidad desde abril de 1988 hasta marzo de 2012 donde obtuvo el reconocimiento de académico numerario e imparte hasta la fecha cursos de licenciatura y posgrado en el área de Educación. Tiene experiencia docente a nivel de licenciatura, posgrado y formación de profesores en la UIA Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, Universidad de las Américas Puebla, Universidad Anáhuac y otras desde 1988. Actualmente es Director académico de posgrados en Artes y Humanidades de la UPAEP. Ha publicado diecisiete libros sobre temas educativos (los más recientes: Educación humanista –tres tomos- en Ed. Gernika y Gestión curricular por competencias en educación media y superior, en coautoría con Juan Antonio García Fraile), diez capítulos en libros colectivos y alrededor de 45 artículos en revistas de educación.