Kekexili: Mountain Patrol

  • Agustín Güiris
No hay lugar por el cual no luchar, que no hay espacio por el cual no sufrir.

Kekexili: Mountain Patrol

Fría Tempestad (Lu Chuan, 2004)

Con Kekexili estamos ante una cinta que tiene un propósito claro tanto en su sentido estético como en su marco discursivo; su objetivo queda sustentado en un espacio temporal fijo y en una situación en particular que suscribe al daño de la fauna en el territorio tibetano que da nombre al filme, en la lucha de los bandos que se enfrentan por salvaguardar su estatus: los cazadores furtivos y los vigilantes cuidadores de los antílopes tibetanos. El filme es, pues, un tributo a aquellos hombres que enfrentaron no sólo las adversidades de la lucha, sino las hostilidades territoriales y climáticas de la región. Kekexili es una puesta escénica que nos sorprende tanto por su imponente beldad natural como por la humanidad –con todo y sus necesidades- que se presenta en sus personajes durante todo su entramado.

Chuan construye esta cinta desde un punto de vista objetivo entre los dos grupos que habrán de cazarse a lo largo del recorrido, gracias de uno de sus personajes centrales: situada a mediados de los 90 y después del artero asesinato a un miembro de la Patrulla, un reportero es mandado a la zona para vivir en carne propia la batalla que existe en la zona. Y a base de un día a día, Kekexili nos va adentrando cada vez más en el sitio y en los manejos que cada uno de los grupos tiene para lograr sus objetivos. Entre territorios vastos, cuasi solitarios (cuyo sentido de la belleza es también un peligro), el acecho y búsqueda no es entre las sombras y escondites bien planeados sino en el vacuo espectro de los Himalayas. En la tierra de los Antílopes; aquella que los observa al mismo tiempo nacer como ser asesinados. 

A base de potentes imágenes filmadas con alta pureza, la cinta nos guía por un camino que dirige finalmente hacía los portentos del menester social. Hacia la urgencia y el rompimiento de los propios estatutos del tejido social: la obsesión, la zozobra, la carestía, la privación, el orgullo, la exigencia. El sueño de un mejor lugar en el cual vivir, pero que al igual sirve a las dos partes en su manejo presente. Inspirada en hechos reales, Kekexili es una ventana a todo aquello que queda reservado ante el comercio de pieles, a la explotación natural y todo el negocio que se ha generado en algunos de los parajes más inhóspitos de nuestro planeta. Un mundillo ilegal que para bien, o para mal, ayuda a familias enteras de escasos recursos.

Bajo la portentosa fotografía de Yu Cao, la pulcritud del plano sobre los horizontes presentados resulta ser sobresaliente. Y en conjunto a la detallada dirección de actores la conjugación termina por abrazarnos con un aire franco y casto. La cinta de Chuan es experiencia; emoción: alegría, ingenuidad, padecimiento, añoranza y mortandad. Igualmente ayuda mayúsculamente el cuasi imperceptible montaje de Tengo Yun que deja respirar el tiempo y la belleza de los paisajes, así como la hermosa partitura de Zai Lao que nos inunda con los tonos, timbres y ritmos de la región.

La superficie por la que se mueve Kekexili, pues, parecerá distante, ajena a los rasgos en los que se mueve el llamado mundo “moderno”, pero a bien refleja los mismos debates, la misma dialéctica de la supervivencia diaria. El encadenado de Lu Chuan nos mira de manera fresca y nos retrata en los variados personajes que se van desvaneciendo de a poco en su trama. Si bien la historia “real” terminó de manera positiva para los objetivos centrales en pro de la fauna y el espacio natural, la película nos lleva por el trago amargo del martirio personal y grupal para que se lograran. Por aquello que hay que hacer y deshacer para convenir algo de esta índole en estos, sí, tiempos actuales. Kekexili, en fin, nos desvela bajo sus grandes y vacíos espacios que no hay lugar por el cual no luchar, que no hay espacio por el cual no sufrir. Que no hay instancia humana o espiritual a la cual acudir para desear algo sin antes sacrificarse al cien por el anhelo.

Fría Tempestad de Lu Chuan

Calificación: 3.5. de 5 (Muy Buena). 

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Agustín Güiris

Realizador independiente y profesor de cine en diversas instituciones. Realizó un Master en Dirección Cinematográfica en España y ha dirigido y producido cortos de ficción y diversos proyectos de documental.