¿Dedazo o voto directo?

  • José Antonio Sosa Plata
El proceso para elegir al candidato del PRI a la presidencia, una polémica muy interesante.

El proceso para elegir al candidato a la Presidencia de la República del #PRI está generando una polémica muy interesante desde el punto de vista de la #ComunicaciónPolítica. Por un lado, porque un grupo de líderes exigió a su dirigencia una elección por voto directo de los militantes y simpatizantes. En el otro extremo, porque están los que piensan que el presiden-te Enrique Peña Nieto debe designarlo en forma directa.

La decisión final será muy complicada.

El escenario político ha colocado a este partido frente a un reto tan grande como el que tuvo hace 18 años, en la antesala de la primera alternancia en el Poder Ejecutivo. La diferencia hoy es que la situación conlleva riesgos mayores.

Un partido fuerte no tendría de qué preocuparse.

Sin embargo, y a pesar de los triunfos que obtuvo en el Estado de México y Coahuila el pasado 4 de junio, es evidente que aún no le alcanzan los números para recuperar el terreno que ha perdido durante los últimos tres años.

“El PRI perdió rentabilidad electoral”.

La afirmación es de la exsecretaria general del PRI, Ivonne Ortega. Ella y otros 89 líderes que conforman el grupo Alianza Generacional están convencidos que si el partido no toma una decisión verdaderamente democrática, “difícilmente podrá llegar a los comicios del próximo año en condiciones de competitividad”.

Ortega sustenta su argumento con dos datos duros:

“Del proceso electoral del 2012, en el que recuperamos la Presidencia de la República, hasta aquí, se han llevado  24 procesos de gobernador y, de elección a elección, hemos perdido 4 millones 700 mil votos. Entramos en el 2012 con 20 gobernadores emanados de nuestro partido y hoy tenemos 14”.

Manlio Fabio Beltrones apunta en el mismo sentido.

En la entrevista que le hizo Ricardo Raphael en TV Azteca el pasado 7 de abril, el expresi-dente del PRI afirmó que a su partido le conviene “encontrar un método distinto al deda-zo”, que sea “mínimamente democrático para poder seleccionar a aquel que conjunte de mejor manera propósitos comunes”.

En otras palabras, debe evitarse la simulación.

El hecho de haber ganado en 2012 no significa que se pueda recuperar el viejo mecanismo del dedazo, pero menos si se toma en cuenta que cambió drásticamente la correlación de fuerzas en torno a la figura presidencial. Las pasarelas, consultas disfrazadas de democráti-cas, decisiones basadas en encuestas o debates tradicionales solo generarán más rechazo y enojo que apoyo y certeza.

Lo que más conviene al PRI es cambiar de paradigma.

Pero la definición del cómo y cuándo representa serias dificultades. El reto mayor del presi-dente Peña Nieto será lograr el control absoluto sobre la decisión, pero mostrando que el proceso obedece real y legítimamente a la voluntad de la mayoría.

¿Es posible?

Sí. Pero en cualquier escenario el Presidente tendrá que hacer un análisis de riesgos muy detallado, ya que el potencial de conflicto, confrontación y división es muy alto. Hasta aho-ra, lo único que se ha informado es que el procedimiento se dará a conocer hasta el próximo 12 de agosto, durante la XII Asamblea Nacional.

Mientras tanto, el tiempo sigue operando en su contra.

Por un lado, porque es evidente la pugna entre algunos de los principales aspirantes: Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray, Aurelio Nuño, José Antonio Meade, Claudia Ruiz Massieu, José Calzada Rovirosa, José Narro, Enrique de la Madrid y Eruviel Ávila.

Por el otro, porque el adversario principal sigue avanzando.

A pesar de que Andrés Manuel López Obrador y Delfina Gómez no ganaron el Estado de México, no se ve cómo en el corto plazo pueda alguien del PRI bajar al presidente de #Mo-rena como el puntero de casi todas las encuestas publicadas hasta ahora.

En el entorno actual, López Obrador se mantiene firme.

Por lo tanto, cualquier error de cálculo en el procedimiento que decida el Presidente de la República podría afectar la competitividad que requiere su partido. Sobre todo si tomamos en cuenta que la situación del PRI está muy lejos de la crisis que experimentan otros parti-dos.

Hoy, la posibilidad de mantener la Presidencia es baja.

Pero nadie debe olvidar que el PRI es una de las tres principales fuerzas del país, que su estructura se mantendrá sólida mientras la sostengan los recursos políticos que le brindan los estados que aún gobierna y el apoyo directo que recibe del Poder Ejecutivo.

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José Antonio Sosa Plata

El autor es José Antonio Sosa Plata, especialista en información noticiosa, comunicación e imagen política. Como consultor político ha realizado investigaciones profesionales, asesorías y entrenamiento en medios a más de 650 personajes de primer nivel en El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Chile, Brasil, Perú, España, Estados Unidos y en más de 20 estados de la República Mexicana. Coordinador académico de los diplomados en Estrategias de Comunicación Política, Comunicación de Gobierno, Manejo de Conflicto y Crisis y Redes Sociales 2.0 (Universidad Iberoamericana). Director de Apoyo, Asesoría en Comunicación Política, S.C.