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Informe Rojo

Clorados: una fuga advertía que iba a explotar… y explotó

Mussio Cárdenas Arellano
April 21, 2016 09:06:16 PM
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A Clorados le persigue la tragedia. Vuela en pedazos, arde en llamas, deja muerte y cientos de obreros heridos, siembra dolor, enluta hogares. Es la negligencia criminal que por siempre distingue a Pemex, asociada a Mexichem.

A las 3:17 de la tarde, este miércoles 20, se escucha el estruendo, sacudidas las puertas y cristales de hogares y oficinas, impactante el efecto de la onda expansiva, que avanza y desplaza lo que encuentra a su paso. Son los síntomas de la nueva explosión en Clorados 3, en el complejo petroquímico Pajaritos.

En minutos se observa en el horizonte, sobre el caserío y la zona portuaria, trasponiendo el río Coatzacoalcos, la nube grisácea que evidencia la magnitud de la explosión. Nada como esto que se tiene frente a los ojos.

Es una nube tóxica, cargada de elementos derivados del cloro, dicloroetano uno de ellos, por el que alertan en las redes sociales, en los espacios de internet, por su efecto en la piel y en la ropa, por el daño que pudiera causar a largo plazo al ser inhalado.

Crece la nube tóxica y la alarma se generaliza mientras comienza a aplicarse el plan de contingencia, el Plan Tajín, las unidades de contraincendio en franca carrera hacia el sitio donde en un lapso de 25 años se han producido dos de las mayores explosiones de la industria petrolera, las dos en Clorados 3, la primera en 1991, dejando sólo fierros retorcidos y muerte.

Van ambulancias mientras los accesos a los vehículos se restringen, todas hacia la zona de la explosión.

Dice la mentira oficial que los muertos son tres. Y que los heridos son 36, aunque luego se trata de 60, al caer la noche ya van por los 105 y finalmente que 136.

Es Javier Duarte el vocero de la falacia, enviado a lanzar rollo y a explicar que fuera del susto, nada ha de venir. Llega al palacio municipal de Coatzacoalcos. Habla a la prensa. Habla y se traba en su monólogo. No admite preguntas y se va. Qué patético show.

Triste rol el del gobernador de Veracruz, matizando una tragedia que parte de la negligencia y la irresponsabilidad, pues la explosión proviene de trabajos de mantenimiento realizados en un área en que se sabía, semanas atrás, era zona de fugas y aún así, los obreros de una compañía contratista, Multiservicios Gamsa, eran obligados a trabajar. La chispa sobre el material explosivo.

Fallido el intento, no puede Javier Duarte atenuar la zozobra y el miedo entre la población. Se saturan las líneas telefónicas, movidos por la inquietud. Se teme a otra explosión y más a los efectos que pudiera tener en la salud la inhalación de los residuos de la nube tóxica, el riesgo de cáncer, el daño a órganos vitales.

Más de mil trabajadores se hallaban en el área siniestrada y sólo tres de ellos perdieron la vida. De los males, según la mentira oficial, el menor.

Más de mil trabajadores y en realidad no hay cómo saber cuántos son los muertos y en qué condiciones están.

Lo cuenta Roberto Morales, en Presencia:

“Roberto Carlos Chávez Fuentes se encontraba laborando en el área conocida como el quemador, en el corazón del complejo petroquímico. De acuerdo con el testigo, el terror se apoderó del lugar al momento del estruendo que hizo volar las cosas en pedazos.

“ ‘Caí de rodillas al suelo y me cubrí con un árbol’, expresa. Antes no hubo olor o ruido que vaticinara la tragedia.

“Aún en shock por todo lo que vio, relató para diario Presencia que se encontraba junto con otros diez compañeros, de los cuáles a algunos vio salir corriendo y de los demás desconoce su paradero.

“En medio de la enorme columna de humo buscó donde resguardarse y mantenerse a salvo; sin embargo, la angustia le corre por el cuerpo, al señalar que de su hermano Juan Manuel, eléctrico que laboraba en el mismo complejo aún no tenía noticias. Reveló que en el lugar preciso de la explosión habría unas 100 personas.

“En el complejo se manejan sustancias altamente peligrosas como el dicloroetano y gas nitrógeno”.​

Horas después el teatro lo protagoniza el director de Pemex, José Antonio González Anaya, obligado a dar la cara, in crescendo el número de lesionados que saturan la clínica del Seguro Social y otros nosocomios del sector salud.

¿Y los muertos? Seguro habrá más, reconoce González Anaya. Son cifras preliminares y una vez que se enfríe el reactor aumentará el número de fallecidos.

Pemex y Mexichem son socios. O sea, el gobierno federal y la empresa de Antonio del Valle, ex banquero, ex dueño de Banco Bital, salinista que dejó las finanzas para dedicarse a producir petroquímicos. Son socios en Petroquímica Mexicana de Vinilo, el nuevo nombre de Pajaritos, entregada esa empresa de Pemex a la iniciativa privada vía un subterfugio legal, aún antes de la reforma energética de Peña Nieto, sin modificación de leyes, violándolas incluso, entregando petroquímica básica a particulares.

Hubo tres explosiones en Clorados 3, la mayor a las 3:17 de la tarde. No revela González Anaya a qué obedeció. “Hasta el momento se desconocen las causas exactas”. ¿Se desconocen las causas? No, sí se sabe. Fue negligencia, órdenes irresponsables, órdenes criminales.

Había labores de mantenimiento. Soldaban en un área donde había fugas. Replicaban los trabajadores y aún así la orden era continuar. Y cayó la chispa. Y ocurrió la explosión. Una más. En total tres.

Puede haber más muertos, dice González Anaya. Hasta las 11 de la noche del miércoles 20 ni el personal de Pemex ni el MP habían entrado a la planta. ¿Y por qué los trabajadores sí pudieron tomar fotografías que evidencian los cuerpos sin vida de sus compañeros?

“Alguien constató visualmente tres muertos pero la cifra podría aumentar una vez que se entre y se haga la investigación. Es posible que durante la noche se tenga mayor información y mañana cuando la tengamos la iremos dando”, refiere Elizabeth Balderas en el portal Al Calor Político.

Desliza González Anaya un número mayor de muertos. Se sabrá al paso de los días, confirmando las versiones de los testigos, los dramáticos relatos, la vivencia del que brinca huyendo y cae sobre los cuerpos de los que ya no tienen vida.

Hubo negligencia y es negligencia criminal. Lo relatan los obreros encargados de realizar los trabajos donde las fugas de gas eran cosa de todos los días, obligados a continuar su labor.

Se enreda Javier Duarte con su categórica cifra de tres muertos. Desliza el director de Pemex que habrá más. Calla uno, matiza el otro, mientras los obreros hablan y explican cómo fue el infierno que les tocó vivir.

Llorando dice Eleazar Suárez Sánchez, que su hermano Jonathan no aparece. Ambos trabajaban en labores de mantenimiento para la empresa Multiservicios Gamsa. Él vive, su hermano quizá no.

“Nos sacaron por dos fugas. Una a las 9 de la mañana y otra a las 2 y media o 3. Le pedíamos a los de seguridad que bajaran a los que estaban cortando con sopladores arriba de un puente, el puente 28. Pero dijo que no pasaba nada, que al caer la chispa se apagaba al instante.

“Hubo otra fuga y nos sacaron. Como a los dos minutos viene el reventó primero. Estaban haciendo maniobras y a muchos los agarró en el rack (líneas de ductos que corren en forma paralela). No salieron. A muchos los reventó en el aire”.

“Todavía no empezaba la reparación pero estábamos armando andamios. A ellos les tocó hacer andamios en altura cuando reventó. (Las fugas) eran de dicoloroetano de vinilo y gas. Le decíamos a los de seguridad que si nos podíamos retirar y nos dijeron que no, que se iba a controlar.

“La segunda vez igual. Que ya está todo controlado. La segunda, cuando nos dijeron así, se metieron muchos eléctricos y a muchos eléctricos también los agarró”.

Sostiene que todos pertenecen a ICA, el consorcio que entró en decadencia a la llegada de Enrique Peña Nieto a la presidencia de México. “Son muchas compañías que pertenecen a ICA”, reitera.

“Llevábamos como tres meses trabajando pero desde semanas atrás se presentaban fugas. Decían que iban a ser controladas. Llegaban los bomberos, sacaban a los de Pemex y seguían diciendo que ya estaba controlado”.

Había más de 100 trabajadores ahí, dice Eleazar Suárez. “Muchos lograron salir corriendo y a muchos los agarró la onda expansiva. Iba gente de Pemex con los bomberos a apagar el incendio cuando reventó el segundo.

“La primera que reventó era como de ácido. Yo alcancé a decirle a muchos que se pusieran sus mascarillas. Nos las pusimos y corrimos. De ahí vino la onda expansiva. A muchos los tiró. no sabían para dónde correr. Los de seguridad corrían”.

Dramáticos, los relatos van y vienen en Facebook. Refieren los testimonios de obreros mutilados, cercenados, sin vida. Una empresa de grúas se hallaba en Clorados 3. Sus trabajadores huían y lograron salvarse, pero el responsable de las maniobras no. Se halla en la clínica 36 del Seguro Social, grave.

Refieren que en plena huida, un obrero que iba delante de ellos fue alcanzado por una lámina que volaba a gran velocidad lo alcanzó, lo partió a la altura de las axilas.

Cientos de trabajadores permanecieron confinados en áreas de Pemex. Les retiraron sus teléfonos celulares. “Por esa razón muchos trabajadores no pueden ser localizados, espero que aquellas personas q aun no aparecen sea por esa razon”, se difundió en el grupo de Facebook “Pueblito Mágico de Villa Allende”.

Otros usuarios acusan la realidad. La responsabilidad es de Mexichem. Pemex le entregó el control del complejo al 50 por ciento, pero las plantas son operadas por la empresa de Antonio del Valle. Invirtió miles de millones en su reconfifuración. o sea, la rehizo par entregarla a la iniciativa privada.

Es Clorados-Pajaritos-Mexichem la punta de lanza de la privatización. Y ahora pretende Pemex-Salinas-González Anaya-Peña Nieto asumir las culpas, dejar a los petroquímicos privados al margen del pago de indemnizaciones y la reparación, una vez más, de Clorados 3.

Son miles de millones de dólares en juego y la sentencia moral.

No es accidente circunstancial. Es negligencia criminal. Soldar y producir chispas sobre un área con fugas de gas, reportado lo que ocurría, obligados a continuar sus labores, es provocar la explosión, la tragedia, los muertos y los heridos.

Nada cambia 25 años después. Colorados 3 estalló en 1991. Minimizaron la cifra de muertos.

A 25 años de distancia, la tragedia vuelve a Clorados 3.

Archivo muerto

Felpa grande a Miguel Ángel Yunes Linares. Lo azota Televisa con la llamada telefónica de su hijo Omar Yunes Márquez, en que le comenta sobre la compra de una residencia de 58 millones de dólares en Nueva York. Así explique Yunes azul, candidato del PAN-PRD al gobierno de Veracruz que es una actividad inmobiliaria de su hijo, la línea es exhibirlo y bajarlo de su pedestal, reducir sus posibilidades de ser gobernador. ¿No que Carlos Salinas de Gortari usaba a Televisa y a Reforma para golpear a Javier Duarte y favorecer a Yunes Linares? Se derrumba de paso la tesis de Andrés Manuel López Obrador, la teoría del compló, que exhibió al dueño de Morena como defensor del desgober de Veracruz. Ya se ve que a Yunes Linares no lo disminuyen Héctor Yunes, su primo, candidato del PRI, y la pandilla duartista, con nada. Ni con las propuestas de campaña tricolor, ni con los videos de Yunes rojo, ni con las imputaciones viejas de pederastia, la fuga del Chapo, sus ligas con Elba Esther Gordillo, su paso por el ISSSTE, un repertorio que judicialmente no ha podido ser sustentado. Ahora es por la residencia en Nueva York, que no adquirieron los Yunes Márquez, que resultó tema hasta de la Terapia Intensiva de López Dóriga… Así de mal anda el PRI en el distrito 29, el Coatzacoalcos Urbano, que ve en Marcelo Montiel Montiel su única salvación. Le ofrece la candidatura, que Víctor Rodríguez Gallegos, su pupilo y consentido, sea relevado. Quiere Héctor Yunes Landa que le sume votos y no sea avasallado en la elección del 5 de junio. Y Marcelo reflexiona: si Héctor Yunes llega a ser gobernador, el próximo alcalde de Coatzacoalcos será Gonzalo Guízar, hoy líder del Partido Encuentro Social en Veracruz y amigo personal de Yunes rojo. O sea, gana Héctor, gana Gonzalo y el marcelismo no volvería a ver la presidencia municipal. cuentan los insiders que al marcelismo le iría mejor con un Yunes azul que con un Yunes rojo… Urgen votos verdes a Patricia Peña, la priista que flota en el ánimo de Juan Nicolás Callejas Arroyo, ella convertida ahora en la reina del magisterio veracruzano, sin méritos y agraviando a maestros de verdad. Le urgen los votos que la lleven al Congreso de Veracruz, colocada en segundo puesto en la lista plurinominal del PVEM. De ahí que pretendiera que Armando Rotter fuera el candidato verde a diputado por el distrito Coatzacoalcos Urbano. Fregada ahora que el candidato será Jaime Quintanilla Hayek, con su cúmulo de denuncias, con su condición de apoderado legal de su papá cuando se detectó y llevó a los tribunales la clonación de dos sentencias judiciales para apoderarse del predio cercano al Sporting Club, afectado por la construcción del Libramiento Vial. Dos sentencias clonadas, lo que es delito, y grave, por cobrar 8 millones de pesos, que ahora tendrá que resarcir la Secretaría de Comunicaciones y Transportes a razón de 95 millones por sus accesorios, según determinó un juez, el mismo que embargo recursos de la SCT. Y con esa carga de delitos llega Quintanilla a la contienda por la diputación local. Tenía razón Patricia Peña. Con Rotter le hubiera ido mejor…

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