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Estado

La violencia en Veracruz impidió a Saúl alcanzar la beca por la que trabajó

De la corresponsalía
April 02, 2019 10:20:32 PM
A sus 17 años Saúl “el capataz” ya había creado un programa informático y buscaba una beca para cursar la universidad

Boca del Río, Ver.- Saúl soñaba con estudiar en el Tecnológico de Monterrey. La ilusión estaba a un año y medio de cumplirse, ni sus maestros, su familia o sus compañeros imaginaban que la violencia que impera en el estado de Veracruz cortaría con la vida del joven, que era considerado un genio en la informática.

Con sólo 17 años edad, junto a otros estudiantes, creó un programa de ingresos y egresos empresariales que le abrieron la puerta para presentar el examen de admisión y aspirar a una beca total en la universidad.

El equipo con el que estudiaba en el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), en la colonia Los Pinos, en el norte de la ciudad de Veracruz, lo conocía como el "capataz", por su tenacidad y seriedad para terminar las encomiendas escolares.

Sin embargo, el 27 de marzo de este 2019, cuando estaba en su casa en la colonia Astilleros, muy cerca del plantel donde asistía, sus familiares lo encontraron muerto, sobre su misma cama.
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Según los reportes ministeriales, Saúl tenía heridas de arma blanca en diferentes partes del cuerpo, incluyendo su pecho y el cuello, que le habrían provocaron la muerte en pocos segundos después del ataque.

La Fiscalía General del Estado de Veracruz abrió una carpeta de investigación para dar con él o los responsables, pero el Fiscal Jorge Winckler Ortiz no quiere dar detalles del caso, argumentando que debe mantener la secrecía por temas legales que pudieran afectar el debido proceso.

El 1 de abril, cientos de estudiantes del Conalep realizaron un homenaje en su memoria, sus padres estaban presentes, destrozados, agradeciendo el gesto al resto de los adolescentes que arrojaron globos blancos al cielo, con mensajes para su excompañero.

Una de sus amigas más cercanas recuerda que cuando trabajaban en el proyecto del programa empresarial, tras una noche de desvelo pensaban que habían terminado.

El programador que afinaba los últimos detalles les dijo que había un error, que algo no servía y tendrían que regresar a trabajar. Saúl tomó sus cosas y se fue enojado, mientras todos reían de la pifia que cometieron.
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"Estábamos dormidos cuando uno de los miembros daba toque final al proyecto. Nuestro capataz estaba feliz, hasta que dijo que no funcionaba el proyecto, estaba dañado, nos miraba molesto, él se fue enojado mientras todos reían. Pero el proyecto nos unió y nos dejó muchas enseñanzas, nos sacó muchas sonrisas y sobre todo lo que él decía: que las cosas se hacen más de una vez", dijo una de las menores.

En general, sus maestros, amigos y compañeros lo recuerdan como una persona bondadosa, un hijo ejemplar que estaba dispuesto a quitarse la comida de la boca para dársela al necesitado.

Sin embargo, su llegada al Conalep no fue la mejor, según los mismos estudiantes, como alumno y jefe de su grupo enfrentó risas y burlas de otros jóvenes por su forma seria y responsable de tomarse las cosas, tanto que para otros era incomprensible.

"Me encontraba en una etapa difícil y él acudió a mí, me preguntó qué es lo que pasaba. Le conté mis problemas y él me dijo que él siempre estuvo pasando problemas difíciles (...) me dijo que, si él podía con eso, que se daba valor todos los días para ser mejor, que por qué yo no, que nada me lo impedía. me enseñó a que, si él pudo, todos podemos", relató una de sus amigas.

El día de su muerte, para las autoridades, Saúl pasó a formar parte de los más de 500 homicidios registrados en el estado de Veracruz, desde la llegada como gobernador del morenista Cuitláhuac García Jiménez. Aunque, para sus maestros, el joven era más que una cifra, con su muerte se diluyó una promesa, un genio en la informática.
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